sábado, 18 septiembre 2021
17:43
, última actualización
Local

Walter Martin & Paloma Muñoz

Del sinnúmero de galerías que han emergido en los últimos años en Andalucía, sin duda Isabel Hurley es el proyecto más serio y sólido. Sus propuestas podrán agradar más o menos, pero tienen criterios bien fundamentados que hay que tener en cuenta.

el 15 sep 2009 / 21:16 h.

Del sinnúmero de galerías que han emergido en los últimos años en Andalucía, sin duda Isabel Hurley es el proyecto más serio y sólido. Sus propuestas podrán agradar más o menos, pero tienen criterios bien fundamentados que hay que tener en cuenta. La exposición que puede verse ahora y hasta finales de mes en su espacio de Málaga, reúne los trabajos recientes de la pareja formada por Walter Martin y Paloma Muñoz, un dúo muy requerido a nivel internacional que ha mostrado sus creaciones en nuestro país en contadas ocasiones. Anteriormente, sólo en el Museo de la Universidad de Alicante y en Moriarty.

Las obras que han hecho famoso a este tándem son tan originales como fascinantes. Sencillas bolas de cristal rellenas de agua y esquirlas que al ser agitadas simulan una nevada de copitos artificiales. El formato es el mismo que esos baratos souvenirs navideños que tanto gustan a los niños, pero los episodios que se desarrollan en su interior son historias lóbregas pensadas para adultos.

Paisajes invernales de una belleza extraña, como de novela gótica, donde personajes errantes han sido sorprendidos en insólitas escenas inacabadas. Cuentos tenebrosos que bajo un aspecto dócil descubren situaciones imposibles que oscilan entre lo inverosímil y lo macabro. Un objeto ordinario, con aire kitsch, que llevado a este terreno lírico e intimista se convierte en una delicada pieza de arte.

En los trabajos de Martin&Muñoz -que se completan con fotografías de esas mismas esferas o de pasajes recreados a partir de ellas-, no se sabe muy bien qué ha sucedido o qué sucederá. En esa intriga subyace el misterio de su atracción. Son fracciones de relatos interrumpidos que sirven para avivar la imaginación, lugares donde seres desamparados se enfrentan a una naturaleza hostil, imprevisible. A fin de cuentas, fabulaciones simbólicas que tienen que ver con los miedos que afrontamos cada día.

  • 1