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La Casa Blanca se queda sin banda sonora

Los Obama llenaron su residencia y sus hitos importantes de artistas de nivel, ahora nadie quiere cantar para Trump

14 ene 2017 / 21:38 h - Actualizado: 09 ene 2017 / 20:32 h.
  • Elton John es uno de los artistas que ha rechazado cantar para Donald Trump. / El Correo
    Elton John es uno de los artistas que ha rechazado cantar para Donald Trump. / El Correo

La última aparición televisiva de Michelle Obama como primera dama de Estados Unidos en el show nocturno de Jimmy Fallon de la cadena NBC estuvo llena de sorpresas. Una de ellas fue la versión de la canción My cherie amour que hizo Stevie Wonder como colofón del show. Al estilo de lo que ideó Elton John durante el funeral de Diana de Gales hace 20 años al revisar la letra de Candle in the wind y convertirla en Goodbye England´s Rose, el artista invidente cantó My cherie Michelle, «siempre serás la primera dama en nuestras mentes». Wonder ha sido el artista de cámara del matrimonio Obama durante sus ocho años de estancia en la Casa Blanca. Su canción Signed, Sealed, Delivered ya fue el himno oficioso de la campaña que llevó al primer afroamericano a la presidencia de Estados Unidos.

Pero más allá del niño prodigio de la Motown, muchos artistas de primer nivel han pisado la residencia del presidente de Estados Unidos durante este tiempo o han prestado su voz para hitos importantes del mandato de Barack Obama. Por ejemplo, Beyonce fue la encargada de interpretar el himno de Estados Unidos en la segunda toma de posesión en 2013.

Desde que llegaron a la presidencia, la pareja impulsó la celebración de una gala musical cada año en «homenaje a las canciones y artistas que dieron forma a América». Por la Casa Blanca pasaron Bob Dylan, Mick Jagger, Gloria Stefan, Smokey Robinson o Paul McCartney cantando la Michelle, que apareció en el disco Rubber Soul de The Beatles. También en la residencia presidencial se celebró un gran homenaje a dos de los más grandes dúos de compositores del siglo XX en Estados Unidos, Burt Bacharach y Hal David, a los que se les concedió el premio Gershwin de la Biblioteca del Congreso. Barack Obama ha invitado a muchísimas celebridades a la Casa Blanca durante su estancia, «una de las ventajas de este trabajo, que voy a echar de menos», dijo en la última gala musical que presidió en la que intervinieron Usher, The Roots, Janelle Monae o Michael Williams.

¿Se mantendrá la tradición con Donald Trump? Parece que no. El equipo que se encarga de la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente está encontrando muchísimas dificultades para cerrar la actuación de alguna estrella con caché extra. En 1993, para la inauguración del primer mandato de Bill Clinton, intervinieron Michael Jackson, Barbra Streisand, Elton John, Fleetwood Mac, los comediantes Chevy Chase, Bill Crosby y Jack Lemmon. En la de George W. Bush participaron Ricky Martin, Mohammed Ali, John Secada y Larry King. Y en las de Barack Obama: Aretha Franklin, Jennifer Lopez, Lila Downs, Marc Anthony, Paulina Rubio, Alejandro Sanz, Shakira, Beyonce y James Taylor. A día de hoy, una niña de 16 años, participante de America’s Got Talent, llamada Jakie Evancho parece la única artista confirmada en el cartel.

En la alineación de cantantes que le han dicho no a Donald Trump aparecen Elton John, Justin Timberlake, Bruno Mars, Katy Perry, Aretha Franklin, Garth Brooks, Celine Dion o el grupo Kiss. Ni siquiera la amistad que une al nuevo presidente con Andrea Bocelli ha servido para que el italiano se apunte a la fiesta. La cantante británica Rebecca Ferguson, otra invitada, acaba de asumir una posición tal vez más inteligente al aceptar enrolarse en el show si la dejaban interpretar Strange Fruit, cantada originalmente por Billie Holiday. Es un poema escrito en 1937 por el militante comunista Abel Meeropol sobre la opresión y los linchamientos de los afroamericanos.

También ha dicho que no Moby, que ha rechazado pinchar música durante la fiesta. «La única forma en la que participaría sería en el caso de que el presidente publique su declaración de impuestos», publicó en Instagram. No se quedó satisfecho con la negativa y el artista ofreció para la revista musical Billboard una playlist alternativa de canciones que pincharía durante la toma de posesión de Donald Trump. Entre ellas, por ejemplo, American Idiot de Green Day: «No quiero ser un idiota americano, no quiero una nación bajo los nuevos medios. La mente subliminal jode a América» o I´m so bored of the USA de The Clash.

La organización de la investidura está en manos de Stephanie Winston Wolkoff, durante años encargada de la gala anual de la revista Vogue en el Metropolitan de Nueva York. De momento sólo le han confirmado su presencia las míticas Rockettes, las bailarinas del Radio City, de Nueva York, pero con polémica. Algunas de las 36 artistas del grupo han mostrado su malestar en las redes sociales. «Nunca podría tirarle flores a Hitler, y ciertamente nunca cantaría para él. La tiranía está a la entrada de nuestras puertas, está golpeando nuestros hogares como una tormenta», dijo una de ellas en Twitter.


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