Arzobispo de Sevilla: «La inmigración y las guerras son dramas a los que no nos podemos acostumbrar»

Entrevista al arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses

16 feb 2024 / 04:37 h - Actualizado: 16 feb 2024 / 04:42 h.
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  • El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, durante la entrevista. María José López / Europa Press
    El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, durante la entrevista. María José López / Europa Press

"La inmigración y las guerras son dramas que nos golpean y a los que no nos podemos acostumbrar". Así lo expresa el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, cuestionado por ambos fenómenos, acerca de las continuas llegadas de pateras y cayucos al continente europeo, en especial a nuestro país, y los conflictos armados en Ucrania, Israel, Sudán de Sur y "en otros tantos países que no salen en las noticias". En todos los casos, "son problemas muy complejos, muy difíciles de resolver y que van más allá", asevera.

En una entrevista concedida a Europa Press, coincidiendo con el inicio de la Cuaresma, monseñor Saiz asegura que la Iglesia "lo que puede hacer aquí es acoger a los necesitados y atenderlos lo mejor que puede". "Hay realidades --como las citados-- que tienen que ver con relaciones entre los estados, que tienen que coordinarse entre sí porque al final, los más pobres y vulnerables son los que reciben todos los golpes por todos lados".

"Son víctimas de la injusticia, del hambre, de la situación de su país y de las mafias que los explotan y los utilizan, y son víctimas de la situación y, quizás, de la falta de capacidad de acogida. ¡Ojalá en Europa tuviéramos lugares de trabajo para todos! Es un drama humano tremendo". En este sentido, en la Iglesia "hacemos lo que podemos, a través de las Cáritas y de las ONG, pero esto es algo que nos supera: ahí tienen que intervenir los Estados y los gobiernos", insiste el arzobispo.

Monseñor Saiz recuerda la peregrinación de Sevilla en Tierra Santa el pasado mes de julio, de la que formaron parte unas 200 personas. "Volvimos todos encantados y fue una maravilla de peregrinación y de vivencia religiosa y espiritual". Al cabo de unos meses, "nos encontramos con este conflicto y piensas: en la tierra de Jesús, que es el príncipe de la paz, y de María, que es la reina de la paz, ¿cómo es posible que se produzcan estas cosas?".

El prelado hispalense alude en este punto de la conversación, que tiene lugar en su despacho del Palacio Arzobispal, a lo sucedido en Barbate (Cádiz), donde el pasado fin de semana murieron dos agentes de la Guardia Civil tras ser arrollados por una narcolancha. "Desde aquí, mi cariño y mi apoyo, y mi reconocimiento y agradecimiento a la Guardia Civil, y mi oración por los fallecidos y por sus familias. Hablé con el obispo de Cádiz para manifestarle todo esto --es una diócesis hermana--... Son cosas que hay que resolver".

"Esto tiene que llevarnos al hermano caído en el borde del camino, que tenemos aquí, que también hay situaciones y bolsas de pobreza, lo que llamamos el 'cuarto mundo'. Aquí en Sevilla, tenemos los tres barrios más pobres de España --según la publicación del INE--, y eso nos duele a todos y hacemos todo lo que podemos", añade.

Diferencias entre Hermandades

Preguntado acerca de los problemas que surgen entre hermandades --sobre todo en torno a la Cuaresma, motivados por horarios, itinerarios y orden de paso en la Semana Santa, sin olvidar otras cuestiones banales--, el arzobispado lo tiene claro y responde con una sola frase: "Fijar la mirada en Cristo".

"Cogemos una imagen de Cristo crucificado, fijamos la mirada en Él y después de contemplar la belleza artística --suelen ser muy bellas nuestras imágenes aquí, apostilla--, le digo que yo voy a meditar todo lo que significa y cómo Cristo muere en la cruz por nuestra salvación, para librarnos todo malo. Comenzamos la cuaresma, vamos a rezar, a ayunar de todo lo prescindible y a ser solidarios con el hermano pobre y caído en el borde del camino, ¡y vamos a dejarnos de todas las otras cosas, por Dios!", abunda.

Monseñor Saiz también tiene claro que los temas relacionados con la regulación de la Semana Santa, tales como los referidos, la incorporación de nuevas hermandades a la nómina o la posible limitación del número de nazarenos, son asuntos que "compete" al Consejo: "Son gente muy preparada, muy experimentada y que ya lo resuelven. Somos humanos y puede haber distintas opiniones e incluso roces. A mí me toca más la parte espiritual; lo demás es ámbito del Consejo".

"Con el Consejo hay una excelente relación, gracias a Dios, y a mí me parece que trabajan muy bien. Luego, claro, hay opiniones y gustos, pero todas estas cuestiones prácticas son más de ellos. El arzobispo tendría que intervenir si hubiese un problema gravísimo que ya llega él", asevera.

El prelado hispalense percibe que la relación de la institución con sede en la calle San Gregorio y, en general, del orbe cofrade con el arzobispo es "magnífica", de modo que "yo con ellos me siento muy aceptado como padre y pastor, y muy querido. La verdad es que desde el principio ha ido muy bien y creo que las hermandades son una riqueza en la vida de la Iglesia".

En cuanto a su valoración del controvertido cartel de la Semana Santa, obra de Salustiano García, con la imagen de un Cristo Resucitado, tomando a como modelo al hijo del artista, y con un fondo rojo, sin más elementos, la respuesta sigue siendo la misma que para el tema de las desavenencias entre hermandades: "Fijemos la mirada en el Señor y no gastemos energías en otras cosas".