Catedral de Sevilla

Luces y sombras de la procesión de San Fernando y Valme

Hay que quedarse con todo lo bueno y bello que se vivió este 25 de noviembre, pero sin obviar lo que no estuvo acertado

Juanma Labrador jmlabradorj /
26 nov 2023 / 12:30 h - Actualizado: 26 nov 2023 / 12:32 h.
"Romería de Valme","Catedral de Sevilla","Festividad de San Fernando"
  • La Virgen de Valme a su paso por la Plaza Virgen de los Reyes
    La Virgen de Valme a su paso por la Plaza Virgen de los Reyes

LUCES

● Fue un auténtico espectáculo visual, y cargado de intenso valor histórico, ver las cruces parroquiales, una detrás de otra, y cada una flanqueada por dos ciriales, de los veinticuatro templos hispalenses que fundó San Fernando, entre los que destacan Omnium Sanctorum, la Magdalena, Santa Cruz, el Divino Salvador, San Gil, Santa Marina, San Lorenzo, San Martín, San Nicolás, San Vicente o el Sagrario.

● Otro acierto fue invitar a las hermandades que tienen como titular a San Fernando o que poseen vínculo histórico con su figura: la Virgen del Águila de Alcalá de Guadaira, la de Escardiel de Castilblanco de los Arroyos; la de Setefilla de Lora del Río; la de Villadiego de Peñaflor; la de Consolación de Utrera; y la de Aguas Santas de Villaverde del Río; mientras que de la capital fueron invitadas las de las Mercedes de la Puerta Real, Valvanera, el Santo Entierro, la Redención y la Asociación de la Virgen de los Reyes. También se les cursó invitación al Pilar de San Pedro, a los Sastres y a San Bernardo, que finalmente no acudieron.

● Las casullas que llevaban los sacerdotes que acompañaron a San Fernando, entre los que se hallaban los párrocos de los templos de origen fernandino, eran una auténtica maravilla, una joya del bordado muy desconocida. El padre Blanc Castán, párroco de Santa Catalina, no dejaba de presumir cómo en un casulla aparecía precisamente esta santa, y en el día de su fiesta, Santa Catalina de Alejandría, que se celebra cada 25 de noviembre.

● Contemplar a San Fernando sobre el propio paso de la Santísima Virgen de los Reyes, sin su tumbilla, y con los cuatro candeleros de plata que le escoltaban fue toda una delicia. Quizás el Cabildo Catedral podría plantearse que en el Corpus Christi, la efigie del Santo Rey saliese así anualmente, y manteniendo que la Hermandad de la Redención sea la que se encargue de su exorno y de sus costaleros.

● El nuevo paso de Nuestra Señora de Valme, estrenado el pasado 24 de junio en la salida extraordinaria del cincuentenario de su coronación canónica, es todo un acierto, digno de la importancia histórica, artística y devocional de la Protectora de Dos Hermanas. Proyectado por Francisco Javier Sánchez de los Reyes, esta obra ha sido fruto del trabajo del Taller de Orfebrería Juan Lozano y del Taller de Bordados Santa Clara.

● Los repertorios de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla y de la de Dos Hermanas ‘Santa Ana’ fueron exquisitos. Sobre todo fue un acierto escuchar “Cristo en la Alcazaba” detrás de la Virgen de Valme cuando Ella pasó por detrás del monumento inmaculista de la Plaza del Triunfo y discurrió por la muralla del Alcázar. También fue un gozo oir “La Esperanza de Triana” de Farfán al regresar de nuevo a la Avenida por Santo Tomás.

● Al estar instalada la Feria del Belén en Fray Ceferino González, la comitiva tuvo que bordear el Triunfo en busca de Santo Tomás para volver a la Avenida, y fue todo un acierto. Junto al Alcázar se dio la bellísima estampa de ver venir a San Fernando y a la Virgen de Valme, con la esbelta belleza de la Giralda como fastuoso marco.

SOMBRAS

● La organización del cortejo fue un tanto extraña. Al salir los carráncanos y las primeras representaciones por la Puerta de San Miguel, estuvieron parados casi diez minutos porque el paso de San Fernando aún no había sido llevado al lugar donde se incorporaría, dentro de la catedral, para figurar donde le corresponde.

● En el Cabildo de Alfonso X el Sabio alguien debería decirle al señor que portó una chistera que no era ni el sitio ni el momento para ello. Una procesión es Iglesia que sale a la calle, y en los espacios sacros -en ese momento la calle lo es- no se puede cubrir uno la cabeza. Demasiado postureo para escasa formación.

● La Banda Sinfónica Municipal tenía que haber ido detrás del paso de San Fernando, algo que comentó mucha gente, hasta sacerdotes, no canónigos por cierto, integrantes del cortejo, y que hubiese ido abriendo paso a la comitiva otra formación musical. En un día de gloria como el de esta histórica procesión, llevar al Santo Rey en silencio no tenía sentido. Además, hasta desde un punto de vista logístico, sus andas hubiesen discurrido a un ritmo menor, y no hubiese ido dejando descolgada detrás a la Virgen. En una cofradía penitencial donde el primer paso, el de Cristo, va en silencio, aunque el segundo, el de la Virgen, vaya con banda, el palio anda siempre de frente, y ese no fue el caso de ayer, ya que era algo totalmente distinto. Al menos en la entrada, la Municipal se quedó en la Avenida, y le tocó a San Fernando una marcha, “Rey de Reyes”.

● El cortejo fue un poco desastroso. Demasiados cortes, especialmente en el cortejo de San Fernando entre la coral y los sacerdotes -la coral iba tan lejos del paso que no sabemos a quién ofrecía sus cantos- y en el de la Virgen de Valme, donde el tramo de hermanos de la Protectora de Dos Hermanas iba descolgado de los Consejos de Hermandades de su localidad y de Sevilla, y la Sacramental del Sagrario, sin perder jamás su compostura, también parecía ir por otro sitio, algo que no gustó y se notaba en los rostros de sus hermanos, que organizan magníficamente cada “Dominica in albis” una de las más bellas y elegantes procesiones de impedidos. ¿Mandaron muchas voces, y cada cual de la organización imponía su criterio?

● En el cortejo de Valme fueron las hermandades de Dos Hermanas, y entre ellas figuró el Dulce Nombre de Bellavista. ¿Quién tomó está errónea decisión? ¿Hay quien no sabe aún que Bellavista pertenece a Sevilla desde 1937? Esta hermandad debería haber ido entre las de la archidiócesis con vínculo con San Fernando, ya que en tiempos de la reconquista, y tras dieciséis meses de asedio a nuestra ciudad, desde el cerro de Cuarto, en el actual barrio de Bellavista, el Santo Rey invoca a Santa María con la expresión “¡Valedme, Señora, valedme!”

● Fue totalmente absurdo no dejar entrar a la prensa en la catedral antes de la salida de la procesión, algo que no ocurre ni en el Corpus ni en la Virgen de los Reyes. ¡No dejaron pasar ni al profesional audiovisual que trabaja para la propia seo metropolitana! Incomprensible. Y el remate fue a la entrada, donde no hubo problemas en la de San Fernando pero sí se limitó al acceso a los medios cuando fue a entrar la Virgen. ¿Quién toma estas decisiones?