lunes, 27 septiembre 2021
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Cofradías

Por la vía de la sustitución (y II)

El relevo frustrado de la Virgen de la Cabeza nos ha servido para refrescar la memoria de otras imágenes que fueron sustituidas en su momento en este especial que concluye con esta segunda entrega

20 jun 2021 / 04:00 h - Actualizado: 20 jun 2021 / 04:00 h.
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  •  Antigua titular mariana de la cofradía del Silencio, obra de Cristóbal Ramos, en el patio central de la casa de la familia Ybarra.
    Antigua titular mariana de la cofradía del Silencio, obra de Cristóbal Ramos, en el patio central de la casa de la familia Ybarra.

El repaso de las imágenes que un día fueron sustituidas por otras en la historia de nuestras cofradías pasionistas es largo y complejo. En la primera parte de este especial ya abarcamos desde el Domingo de Ramos hasta el Martes Santo. Alcanzamos ahora el Miércoles Santo y con él, la antigua capilla del Baratillo. Había sido sede de una antigua hermandad de devotos que hunde sus raíces en los años irremediables de la peste. La corporación se reorganizó como cofradía de penitencia a comienzos del siglo XX encargando el grupo de la Piedad y el misterio que la acompañaba a Emilio Pizarro de la Cruz. Su primera estación de penitencia se verificó en 1904 y así estuvo saliendo hasta 1945, año de la sustitución de aquella titular mariana por la hermosa e intimista imagen de Fernández Andés, viajando su antecesora hasta Villalba del Alcor para convertirse en titular de la Hermandad de la Vera Cruz bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias. Seis años más tarde, en 1951, llegaría el estreno del Señor de la Misericordia de Ortega Bru.

Muy distinto es el caso de la Hermandad de los Panaderos. La sustitución del antiguo misterio implicó también la de la histórica imagen titular de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento. En su día se argumentó que los daños causados durante la ocultación de la imagen en la cripta de la capilla en los previos de la Guerra Civil complicaban su restauración. Pero su relevo en el primer paso y el culto de la cofradía del Miércoles Santo hay que ubicarlo en los nuevos vientos estéticos y la poderosa estela de Castillo Lastrucci que en torno a esos años idea varios misterios fundamentales y revolucionarios: el de la Bofetá, San Benito, San Esteban, la Sentencia de la Macarena, la flagelación de Utrera y también el los Panaderos, concluido en 1945. La primitiva imagen del Señor, que algunas opiniones quieren colocar en la órbita de Ruiz Gijón, durmió el sueño de los justos hasta 1972. Ese año se llegó a un acuerdo con la incipiente Hermandad Sacramental del Juncal para la cesión de la efigie, que recibe culto desde entonces en la antigua parroquia del mismo nombre como Nuestro Padre Jesús Cautivo en su Soledad.

Por la vía de la sustitución (y II)
El antiguo Señor de los Panaderos, sustituido tras la Guerra Civil, se venera hoy en la cofradía del Juncal.

Jueves Santo

Volvemos a cambiar de jornada, deteniéndonos en una de las cofradías que más ha cambiado de imágenes titulares. Se trata de las Cigarreras. Del interesante Amarrado arcaizante de Juan Giralte que se encuentra -olvidado de todos- en la Trinidad, la hermandad pasó a dar culto al longevo Señor de Amaro Vázquez que procesionó en distintas etapas en el primer paso de la corporación. Tampoco hay que olvidar al efímero y valioso Amarrado de Hita del Castillo que acabó en Hinojos por obra y gracia del canónigo Muñoz y Pabón o el monumental e incomprendido Jesús del Dolor que realizara Joaquín Bilbao, restaurado hace pocos años. Todos ellos quedaron atrás con el estreno de la actual imagen de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, obra de Antonio Buiza estrenada en 1974 que también gubió el misterio que le acompañaba, sustituido por el actual de Navarro Arteaga. Mención aparte merece el primitivo conjunto de imágenes “a la turca” que hoy forman parte del misterio de la flagelación del Cristo de las Misericordias de Sanlúcar de Barrameda. Se lo perdió Sevilla...

En los Caballos -o la Exaltación, al gusto- también hubo un breve cambio de titular. Hablamos de la actual imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas que lleva recibiendo el culto de sus hermanos desde mediados del siglo XVIII. No siempre fue así. La versión más extendida señala que la cofradía de Santa Catalina la sustituyó entre 1913 y 1933 por otra efigie mariana procedente de Málaga. Restituida la original, el mismo donante ofreció la efímera imagen a la hermandad de San Bernardo tras el saqueo del templo el 18 de julio de 1936 aunque no llegó a salir a la calle, siendo relevada definitivamente por la actual Virgen del Refugio –obra de Sebastián Santos- en 1938. Y hablando de San Bernardo, y saltándonos el orden de jornadas, también hay que recordar que el actual Cristo de la Salud ocupó el lugar del crucificado roldanesco destruido en el 36. La actual imagen, anónima, había sido encargada en 1669 y se encontraba depositada en la Escuela de Cristo.

Pero estábamos paseándonos ya por la yema del Jueves Santo. Un caso peculiar lo ofrece la hermandad de la Quinta Angustia. La imagen de la Dolorosa que realizó Rodríguez Caso en 1934 relevó a la antigua titular de la que nunca más se supo... hasta que las investigaciones de Francisco Bravo, cofrade de la Vera Cruz de Linares, pudieron demostrar que la dolorosa que habían adquirido en una feria de antigüedades de Úbeda en 1997 era la antigua titular de la cofradía de la Magdalena, que hoy recibe culto en Linares bajo la advocación de Nuestra Señora de la Salud en su Soledad. La historia ya fue contada, con todo lujo de detalles, en un reportaje publicado en la recordada revista Más Pasión en octubre de 2013.

Por la vía de la sustitución (y II)
La imagen retrata un misterio perdido para la Semana Santa de Sevilla, el del Señor de Pasión con el célebre Cirineo apodado ‘Mirabalcones’.

Sin ser imágenes titulares, los cirineos de Pasión merecen ser recordados. Hoy brillan por su ausencia en el portentoso paso de Cayetano González. El célebre Mirabalcones, el cirineo que más tiempo acompañó al Señor de Pasión desde la restauración de la cofradía a mediados del siglo XIX , sigue saliendo a las calles en Semana Santa. Lo hace acompañando al Nazareno de Aguilar de la Frontera desde 1951 aunque una restauración de Antonio Bernal le devolvió algunos de sus rasgos primitivos hace muy pocos años. Aquel popular cirineo fue sustituIdo por otra imagen efímera recompuesta en base un cuerpo tallado por Fernández Andés -lo concluyó Ortega Bru- al que se le añadió la valiosa cabeza de inconfundible impronta mesina que ahora se expone en la Iglesia del Salvador. Tampoco duró mucho en el paso ese nuevo cirineo, que sería relevado en 1970 por la notable imagen de Sebastián Santos que sólo duró cuatro salidas sobre el paso. Pero la cofradía del Salvador también sustituyó a su titular mariana, la Virgen de la Merced, por la actual imagen, también labrada por propio Sebastián Santos en 1966. La antigua efigie, que había sido incorporada a la cofradía en 1842, fue trasladada en andas el Viernes de Dolores de 1966 a la capilla del Colegio San José de las madres mercedarias en la Judería. Las hijas de San Pedro Nolasco la han convertido en un importante pilar devocional de la comunidad religiosa y todo su alumnado.

Madrugada y Viernes Santo

Cambiamos de jornada sin dejar el mismo hilo. Sebastián Santos también fue el encargado de sustituir la histórica virgen de la Concepción de Cristóbal Ramos. El cambio se produjo en 1954. La venerable dolorosa dieciochesca, reconvertida en un busto vestido con telas encoladas, se cedió a la familia Ybarra, que le dio culto en una capilla de Santiponce antes de trasladarla al patio de la casa familiar en la calle San Vicente. Sin salir de la Madrugada también hay que recordar los vaivenes que siguieron al incendio de San Román que calcinaron para siempre las históricas imágenes titulares de la Hermandad de los Gitanos. La historia es de sobra conocida pero antes de dar culto a la actual Virgen de Fernández Andés, la cofradía de la Madrugada contó con otra del imaginero malagueño José Merino Román que ya había intentado que se incorporara a la Hermandad de la Hiniesta después del incendio de 1932. Llegó a salir con los Gitanos en la Semana Santa de 1935 pero hoy se venera bajo la advocación de la Soledad en la cofradía malagueña del Santo Sepulcro.

Por la vía de la sustitución (y II)
La hermandad prefirió no restaurar en su momento a su antigua dolorosa sustituyéndola por la actual imagen de Castillo Lastrucci.

Llegamos al Viernes Santo, recalando en la calle Castilla, que tampoco se libró de los sucesos del 18 de julio de 1936. Los titulares de la O fueron sacados a la calle para ser literalmente reventados a golpes y cuchillazos. Castillo Lastrucci fue el encargado de recomponer la imagen del Nazareno pero -las modas mandaban- desistió de rehabilitar la antigua dolorosa que en esta ocasión quedó depositada en la propia corporación. Tuvieron que pasar bastantes años para que la imagen fuera rehabilitada para el culto interno de la hermandad. Sin cambiar de calle hay otra dolorosa que tuvo que ser relevada. Hablamos de la Virgen del Patrocino, calcinada en el incendio del altar de quinario que también estuvo a punto de reducir a cenizas al Cristo del Cachorro en la cuaresma de 1973. La Virgen fue sustituida por la actual, idealizada por Luis Álvarez Duarte que, de alguna manera, conservó algo de la anterior: las cenizas de la antigua talla, atribuida al círculo de Cristóbal Ramos.

No cambiamos de día pero ahora sí lo hacemos de orilla. La hermandad de San Isidoro lleva dando culto a la actual imagen del Señor de las Tres Caídas, obra documentada de Alonso Martínez, desde la segunda mitad del siglo XVII. Pero aún conservan a su antiguo titular, una figura de pasta de madera realizada por Pedro Nieto que se encuentra ahora presidiendo su sala capitular. La tradición de la hermandad recoge que se quedó en Santiago -encadenada- por la negativa de los curas a que fuera trasladada a otra sede canónica. La hermandad sólo pudo recuperar su custodia en 1964, más de tres siglos después de tener que abandonarla para encargar, de paso, al actual titular-

Sábado Santo

Y del Viernes al Sábado, dando las últimas puntadas a esta lista que, en realidad, es más extensa. Nos detendremos en el antiguo convento de la Trinidad para conocer el destino de los tres crucificados que antecedieron al actual Cristo de las Cinco Llagas realizado por Álvarez Duarte en 2002. Desde el siglo XVII había salido otra imagen que ahora custodia la propia hermandad. Fue relevada en 1981 por un inmenso crucificado de Hernández León que sólo salió ese año. Al siguiente se cambió por otro cristo del mismo autor que se adaptaba mejor al tamaño del resto del misterio. El primero, advocado hoy de Piedad y Misericordia, preside la parroquia de San Juan de Ribera. El del 82 se encuentra en la localidad sevillana de Pedrera y no sale a la calle.

Y las Siete Palabras...

El tintero no da para más pero hemos dejado para el final el caso concreto de la Virgen de la Cabeza, haciendo un recorrido apresurado por el proceso que ha desembocado, de nuevo, en la negativa del Cabildo General para cambiar la actual imagen por la que propugnaba un extenso grupo de hermanos, obra de Juan Manuel Miñarro que la había realizado en 1991 advocándola como Virgen del Amor. El escultor de la calle Viriato, seguramente desengañado por este farragoso y traumático proceso, ya la ha puesto a la venta. No faltarán pretendientes.

Pero... ¿de dónde procede la controvertida imagen de la Virgen de la Cabeza? Hay que retroceder a finales del siglo XIX, cuando la corporación del Miércoles Santo abordó la construcción de un misterio para el Sagrado Corazón que nunca llegó a ver la luz. Uno de los ángeles de ese conjunto, obra de Emilio Pizarro, había llegado a usarse como Virgen María en un portal de Belén de la parroquia de San Vicente pero acabaría convirtiéndose –en manos de Manuel Escamilla- en la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza que ha llegado a nuestros días, cobijada desde 1958 por cuatro palios, superviviente de dos cabildos y tercer paso de una corporación que ha tomado una decisión legítima y absolutamente respetable que, sin embargo, sigue sin resolver la enorme división interna entre sus hermanos.


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