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Actualizado: 26 jun 2022 / 06:02 h.
  • La economía, estúpidos, Andalucía no iba a ser una excepción

Como el papel es muy sufrido, el programa electoral del PP de Andalucía cuenta con más de 400 páginas de propuestas. Entre ellas, destacan las medidas en materia de empleo. Los populares pretenden impulsar una Agenda Integral de la Calidad en el Empleo que aborde la estabilidad, formación y desarrollo del capital humano. Además, pretenden que el empleo esté acorde a la conciliación de la vida laboral, personal y laboral, buscando la igualdad de oportunidades en el acceso y la eliminación de la brecha salarial. El partido de Juanma Moreno apuesta por una política económica que mejore la competitividad, productividad y emprendimiento. Se pretende desarrollar una Estrategia de Transformación económica de Andalucía y continuar con proyectos de interés estratégicos para que grandes inversores de interesen por la comunidad.

Todo es muy etéreo, las líneas anteriores creo que las podría firmar cualquier partido, es una simple declaración de intenciones. Sólo se diferenciaría de las ideas de otras formaciones en el papel del capital privado que para el PP (y Vox) es positivo, para el PSOE, regular, y para la otra izquierda, negativo. Ese aspecto es el que hay que observar en los próximos cuatro años con vistas a analizar si de verdad el PP demuestra sus creencias. El PP está despertando algo que los andaluces y los españoles están perdiendo del todo: la ilusión. Un pueblo sin ilusión está muerto y si el PP la ha despertado más responsabilidad tiene porque, si falla, la caída tanto del propio PP como de los ciudadanos será más grande.

Otra vez el rollo de Andalucía y California

No le falta razón a Moreno Bonilla cuando afirma que es consciente de que bastante personal le ha prestado el voto, veremos si lo tiene en cuenta y utiliza al sector privado, pero teniendo sabiendo que él gobierna con el dinero de todos los andaluces, españoles y europeos y no todos somos grandes empresarios y mucho menos de esos que quieren obtener dinero con afán de lucro desmedido que acaba padeciendo la alcancía de todos.

Yo viví toda la pre-Expo como periodista del Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) y a veces sentía vergüenza de los gastos innecesarios que se hacían en el terreno en el que trabajaba. En aquellos tiempos se convirtió en famosa la expresión de que Andalucía iba a ser la California de Europa o de España y de nuevo estoy escuchando la misma canción. Pues anda que no hay que sudar nada para llegar a eso, sólo California es más rica que España toda, si California fuera una nación independiente, sería la quinta economía del mundo, con un producto interior bruto (PIB) de alrededor de 3,20 billones de dólares.

La tozuda realidad

El diario Cinco Días recogía recientemente una información cuyo titular ya era expresivo y útil para bajarnos de las nubes en las que algunos nos quieren subir desde medios de comunicación, más que afines, siervos y aduladores del PP. A pesar de que Cinco Días reconocía que se esperaba que la economía andaluza creciera por encima de la nacional y que maneja el mayor presupuesto de todo el territorio español, no dudaba en titular: “Paro, desigualdad y sanidad: los retos que afronta la nueva Junta”. El diario adjuntaba un cuadro macroeconómico de la región para consulta de los muy interesados.

Esta es la realidad de Andalucía: “arrastra algunas de las peores cifras de paro en todo el país y es la segunda comunidad con menor PIB per cápita. La pandemia ha aumentado la desigualdad territorial y ha dejado a más de dos millones de personas en una situación de exclusión. Además, aunque los analistas auguran un crecimiento levemente superior a la media nacional, está condicionado al sector turístico, altamente volátil. La mitad de la superficie de la autonomía es agrícola y el 50% de sus municipios vive casi exclusivamente del campo, sin embargo, el empleo en estas regiones está marcado por sus altas tasas de temporalidad”.

Es increíble que nos encontremos así tras tantos años de gobiernos socialistas (1982-2018) y tantas subvenciones recibidas desde fuera, ¿cuántos carteles podemos ver en los más humildes carriles para personas y bicicletas informándonos que no han sido construidos con dinero netamente andaluz sino gracias al de todos los españoles y los europeos? ¿Caminaríamos por senderos de tierra si no llega a ser por ese dinero?

Por otra parte, ¿qué efecto lograron aquellos planes de actuación que la Junta puso en marcha en los años 80 a través del desaparecido Instituto para la Promoción Industrial de Andalucía (IPIA), del cual también fui responsable de prensa? Solamente recuerdo a una empresa que se ha convertido en una multinacional de la que sentirse orgulloso: Mármoles Cosentino, de Almería. Empezó muy humildemente, acompañé al primer consejero de Economía de la historia autonómica andaluza, Julio Rodríguez, cuando la visitó en tierras almerienses.

Los técnicos del IPIA me hablaban de la desidia de los pequeños y medianos empresarios andaluces para acogerse a esos planes de actuación, quiero decir que no toda la culpa se la vamos a echar encima a los socialistas y que Moreno Bonilla tiene otra herencia recibida, además de la del PSOE: la indolencia empresarial andaluza, su frágil tejido empresarial, su falta de estar al día de lo que sucede en el resto del mundo y su no ir incluso por delante, no estar tan pendiente de las ubres del dinero público, ¿acaso un empresario real tiene esa mentalidad?

Ahora bien, se trata de una mentalidad que ha estimulado la Junta del PSOE para consolidar no empresarios sino clientela, con eso debe acabar Moreno Bonilla, que aún parece que estamos enganchados a aquel cartel de la Transición: “Si el andaluz pobre piensa en Cataluña y el rico en Madrid ¿quién piensa en Andalucía?”. En Madrid que piense Ayuso, Moreno Bonilla le ha hablado a su colega de partido de sana competencia entre Madrid y Andalucía, pero eso no se hace sin darle facilidades al empresariado andaluz, sobre todo al más joven, y sin estimular la mentalidad mundializadora de conectar con la estructura empresarial global. Eso lo sabe el presidente y quiere llevarlo a la práctica. Yo, hasta que no lo vea, no lo creeré.

Andalucía no desarrolló nunca una buena clase burguesa-empresarial, demasiados blasones y pocos o ningún banco andaluz, demasiado concilio de Trento y poca reforma judía y protestante. Demasiada ignorancia de la Ilustración y de las revoluciones industriales y tecnológicas, todo ello unido a 37 años socialistas de mente señoritil que se ha sabido vestir muy bien de progresista y miren lo que nos ha dejado.

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