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Buscando lágrimas

María Graciani m_graciani /
10 feb 2019 / 06:00 h - Actualizado: 08 feb 2019 / 12:55 h.
  • Buscando lágrimas

Soy más de reír que de llorar pero, en general, me considero fan y entusiasta embajadora de la expresión emocional. Sí, decididamente las emociones necesitan ser expresadas para aprender de ellas y resultar constructivas; las emociones son la manifestación de nuestro estado de ánimo (es decir, del alma) ¡fíjate si es importante darles voz y escucharlas! ¿Te ha pasado alguna vez que te sientes agobiado sin razón aparente? posiblemente eso se deba a un cúmulo de emociones silenciadas que, al no haber sido escuchadas en su momento, se han ido amontonando hasta producir un desbordamiento emocional en forma de estrés, ansiedad, tristeza, confusión...

Rui-Katsu

En Japón no suele estar muy bien visto esto de la expresión de emociones y precisamente por eso, Hiroki Terai, un pescador nipón, se dió cuenta de la necesidad de atajar los inminentes desbordamientos emocionales y así en 2013 organizó la primera sesión de lo que se bautizó como "Rui-Katsu", o lo que es lo mismo, "buscando lágrimas". Se trata de sesiones de unos 40 minutos en las que participan alrededor de 30 personas viendo películas o anuncios con una intensa carga emocional que provoca que la gente se sienta libre de emocionarse y de expresarse, por lo que recuperan el equilibrio emocional al liberar todas las tensiones acumuladas, conclusión: salen súper despejados.

Señal de que estás vivo

Decía la afamada novelista inglesa, Charlotte Brontë que "llorar no indica que eres débil. Desde el nacimiento, siempre ha sido una señal de que estás vivo". Piénsalo, tal que un bebé viene a este mundo se le da una palmadita en las nalgas para provocar su llanto y así se le abren los pulmones; Brontë tenía razón: derramar una lágrima cuando lo necesitamos es señal de que estamos vivos, de que somos "de carne, hueso, nariz y pescuezo" (como bien decía mi madre). Y quien dice llorar, dice expresarse, es decir: sorprenderse, reír, saltar, gritar, sonrojarse, aplaudir, abrazar, besar, estrechar la mano... Expresarse no sólo es positivo sino que es necesario para mantener una buena salud física, mental y emocional porque cada estado de ánimo nos trae un mensaje: si lo leemos, evolucionamos; si lo ignoramos, nos intoxicamos y nos perdemos algo muy importante: a nosotros mismos.

Gestión emocional

Negar nuestras emociones es tanto como negar nuestra esencia, lo que somos en realidad, quizás puedas reprimirlo por un tiempo pero, antes o después, saldrá; que esa salida sea constructiva o destructiva depende fundamentalmente de ti. Hay que saber escucharse y hay que expresarse, esto es básico para que disfrutes de tu vida. Entiéndeme, esto no significa que vayas llorando por los rincones sin ton ni son o que te pases el día saltando de alegría bajo la bandera del "hay que expresarse", no se trata de eso. Las emociones sí que hay que expresarlas pero igual de importante es saber elegir el lugar y el momento para hacerlo, es necesario que aprendamos a gestionar nuestras emociones. Imagínate que estás en la oficina, el jefe tiene un mal día, lo paga contigo y se marcha, probablemente no es el mejor momento para hacer "lo que te pide el cuerpo" y decirle "cuatro cosas", será una buena opción esperar a llegar a casa y comentarlo con tu pareja y, al día siguiente, desde una perspectiva más sosegada y relajada (porque previamente te has desahogado emocionalmente) puedas retomar la charla con tu jefe y descubrir cuál era el verdadero problema (sin echar más leña al fuego con una reacción equivocada).

Buscadores de paz

El gran logro de la gestión emocional es, sin duda, la paz interior. El sentirse a gusto con uno mismo y el poder dormir bien no tiene precio (y sí un impacto positivo en tu vida y en tu entorno). Cuando nos sentimos bien, tenemos más fuerzas (físicas y mentales), escuchamos mejor, nos mostramos más solidarios, creamos más felicidad... Ya lo decía el Dalai Lama: "Como seres humanos, todos queremos ser felices y estar libres de la desgracia, todos hemos aprendido que la llave de la felicidad es la paz interna. Los mayores obstáculos para la paz interna son las emociones perturbadoras como el odio, apego, miedo y suspicacia, mientras que el amor y la compasión son las fuentes de la paz y la felicidad", ten presente estas sabias palabras, porque la paz y la felicidad son los tesoros de una adecuada gestión emocional. Aplaudo la iniciativa nipona del "Rui-Katsu", pero más que "buscar lágrimas" yo lo bautizaría como "buscando la serenidad", porque, en el fondo, todos somos buscadores de paz...


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