sábado, 12 octubre 2019
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, última actualización

Caliente, caliente

15 mar 2018 / 22:45 h - Actualizado: 15 mar 2018 / 22:09 h.

España es un Estado democrático y, por tanto, todas las opiniones y puntos de vista son válidos. Entiendo a quien defiende la prisión permanente y también a quien no. Pero lo que no me sirve es que se defienda su derogación alegando que no se puede legislar en caliente.

En primer lugar porque derogarla o mantenerla también es hacerlo en caliente, vistos los últimos acontecimientos. En segundo lugar porque hay que legislar siempre, y mucho más cuando suceden cosas terribles.

Hay temas como la violencia de género o, en épocas pasadas, el terrorismo de ETA, donde hay que legislar en caliente, por la sencilla razón de que si esperamos a que se enfríe la cosa nos podemos morir esperando.

Defiendan sus señorías lo que crean más conveniente, pero no nos den ojana. Aleguen que la prisión permanente revisable es injusta, inconstitucional, necesaria, innecesaria, inhumana, etc. Lo que quieran. Pero no nos vengan con el cuento de la calentura.

La gente pide cosas cuando pasan cosas. A día de hoy nadie pide protección ni revisión legal contra la psicópatas que clavan a la gente un conejo de peluche en el abdomen, porque eso no existe. Pero un sector grande de población pide prisión permanente revisable porque entiende que hay crímenes terribles y hay miedo de que quienes los cometen salgan para reincidir.

La reinserción es una cosa magnífica pero no todo el mundo es reinsertable. ¿Y con estos qué hacemos? Se admiten propuesta. No ojanas.

Hay que legislar en caliente, con la cabeza fría.


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