sábado, 30 mayo 2020
09:16
, última actualización
Desde la espadaña

Carta al alcalde de Sevilla

Que Dios le ayude en esta nueva arribada que busca en una nueva orilla de la política. Pero vigile su brújula con exceso de ansías

21 ene 2020 / 08:30 h - Actualizado: 21 ene 2020 / 08:31 h.
"Desde la espadaña"
  • Carta al alcalde de Sevilla

Querido regidor. Han pasado ya algunos años desde aquella primavera del 2010 cuando recogió sus pertenencias del despacho de la JJAA y con algunos encargos y unas yemas de San Leandro se sentó frente al ayuntamiento hispalense para merendar con los suyos mientras hablaban de cómo alzarse con las riendas de la ciudad. La recorrió cargado de bultos, canastos, cajas y paquetes y conoció hasta la espesura humana que caracteriza a la calle de la Sierpe.

Pero aquí andaba yo preguntándome si estaría usted de viaje o enfrascado en un limbo de burocracia cuando oí en un medio de comunicación a un periodista que con voz de decir descanse en paz informó que el alcalde de Sevilla ha dicho, nada más y nada menos, que busca trabajo fuera de la Plaza Nueva y pensé ¡que complicadas son las cosas de Sevilla! porque ser regidor de Sevilla es tan fácil como clavar un alfiler en la Giralda y desarrollar un círculo a su alrededor; ese es el mayor y mejor privilegio para un sevillano.

Viene usted a decirme que ha alcanzado la mayoría de edad y que quiere salir de esta casa familiar y tocar otros palomares más atractivos, pero dirige usted su norte a palomares a los que ofendió hace poco y ahora está con ese síncope del tira y afloja para ver si se lleva el gato al agua.

Su búsqueda de empleo es injusta pues deja a Sevilla con las cosas más difíciles cada día. Rompa esa nebulosa y admita que nos deja con una habitación llena de problemas de limpieza, movilidad, seguridad y ordenación urbanística. Sueño con una movilidad en la ciudad digna de su categoría y que no sintamos vergüenza de un metrocentro que pierde viajeros año tras año, con unas verdaderas conexiones con el aeropuerto o un plan urbanístico que mime y cuide nuestro patrimonio.

Su gestión hasta que ha llegado a la mayoría de edad y ha decidido coger las maletas nos deja un vacío en zonas verdes, una deficiencia palmaria en aparcamientos y unos barrios abandonados donde el azar y el cielo hacen que pasen menos cosas de las que podrían porque ha convertido el Cuerpo de la Policía Local en una especie en extinción.

Cede usted una Sevilla donde el turismo que ha propiciado es un turismo que deja esa pringue en los muros de nuestra ciudad o que se mete en los comedores de la Universidad para que el menú estudiantil de cuatro euros les sirva para seguir entre nosotros. Un turismo de tristeza del que le quedaría por encender un hornillo bajo una escalera para calentarse.

Se marcha usted de la ciudad permitiendo la edificación de verdaderos adefesios arquitectónicos en calles emblemáticas de la ciudad junto a la historia de Sevilla consiguiendo que el centro de la ciudad pierda toda su esencia con el asentamiento de comercios y franquicias que rompen la fisonomía tradicional y característica del casco antiguo sevillano.

Abandona al ciudadano dejando Sevilla con un chorro de esencias pestilentes producto de la descomposición orgánica en los contenedores insuficientes y abandonados que usted no ha sabido gestionar durante sus tiernos años de mandato.

Ha desistido de que la población sevillana se convierta en internacional con su gestión administrativa, convirtiéndonos en una ciudad de anomalías como recibir respuesta de una reclamación local entre 3 y 4 años después de interponerla cuando la Ley de Administraciones Públicas da un plazo de 3 meses. Ciertamente un gran método para aburrir y conseguir, según sus previsiones, hasta 22 millones de euros.

Desde luego que existen otras cosas muy gordas en la vida diaria de esta ciudad, pero no son tan someras. Aún, no puedo dejar de recordarle cómo se desentiende y no se cabrea, al menos públicamente, con los 230 millones de euros que Sevilla ha tenido que pagar, hasta ahora, de la época de su antecesor Sánchez Monteseirín.

Nos confía también su mejor aguinaldo para la ciudad como la subida del agua (7%) y el billete de Tussam. Un regalo fin de curso de características lamentables que provocará en el sevillano nuevos ruidos intestinales, aunque siempre he pensado en hacerle la siguiente pregunta ¿qué tamaño de tragaderas cree que tenemos los ciudadanos de Sevilla? Y desde luego parte a otro lugar como mago de los centros comerciales sin planes de desarrollo y movilidad en la zona dando lugar a gigantes islotes que nada tienen que ver con pintar la mejor Sevilla del futuro.

Termino recordándole cómo ha desintegrado los servicios sociales de la ciudad donde nuestros mayores, algunos seguidores de usted, llevan en espera de la valoración de los técnicos municipales más de un año para que el procedimiento administrativo de la Ley de Dependencia siga su curso en la Junta de Andalucía. Y lo peor es el desasosiego cuando se pide información sobre la tardanza y se termina hablando con un cristal que dice “no sabe, no contesta”.

No le entretengo más que estos días de búsqueda de empleo serán muy apretados para usted.

Suyo afectísimo.


  • 1