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La vida del revés

Desastre político o el día que Iglesias lo volvió a hacer

25 jul 2019 / 19:55 h - Actualizado: 25 jul 2019 / 16:23 h.
  • Desastre político o el día que Iglesias lo volvió a hacer

Comenzaba la jornada con las negociaciones rotas. El PSOE, ayer, daba por concluido todo el proceso después de que Unidas podemos dijera no a su última oferta. Pero, hoy, Unidas Podemos, a media mañana, se descolgada con una contraoferta. Lo cierto es que era breve (con tan pocas palabras es imposible que se dicte un acuerdo de Gobierno con cierto empaque) y que consistía en pedir una vicepresidencia y una serie de carteras añadiendo lo que tendrían que poder hacer durante la legislatura; es decir, planteaban un Gobierno paralelo al de Sánchez. Ustedes hagan lo que tengan que hacer mientras nosotros podamos hacer esto que tenemos en la cabeza.

Comenzaba la jornada como acababa, con Gabriel Rufián intentando sacar adelante el acuerdo de la izquierda española. Lo nunca visto. Rufián trabajando para y por España. Él sabe que, y así lo dice, septiembre será un mes endiablado (Diada y ‘sentencia del procés’) en el que los políticos catalanes podrán hacer de todo menos política. Se escenificó un apoyo a Pedro Sánchez protagonizado por el propio Rufián y Mertxe Aizpurua de EH Bildu. Algo grotesco resultaba escuchar que se abstendrían y que deseaban un acuerdo. De paso, cargaban la presión sobre Pablo Iglesias. Estos son los que apoyaron siempre a ETA y los que trataron de destruir la unidad de España hace unos meses. La vida del revés.

Durante la mañana, se han ido produciendo entrevistas y declaraciones. Para repartir culpas. Nadie asume nada. Todos quieren ganar ese relato que les libre de culpas y responsabilidades, un relato que enfanga todo y que, con el tiempo, se convierte en un arma contraria a los que lo crean. Durante estos días, se han filtrado documentos, se han publicado tuits de todo tipo, se han dicho cosas inapropiadas, disparatadas o estúpidas. Inteligentes pocas. Y el final ha sido el que no merecen los españoles, ha sido reflejo de la incapacidad de la izquierda española para pactar un Gobierno y, por supuesto, para gobernar. España necesita políticos de nivel y no tuercebotas que creen estar inventando una nueva política que resulta ineficaz, irrisoria y prescindible.

En su discurso, Pedro Sánchez ha estado elegante y durísimo con Pablo Iglesias. Todas las culpas para el líder de Unidas Podemos. Aprovechó unos segundos para sacudir a Casado y Rivera. Poco. Pero el desastre para Sánchez ha sido absoluto. Y para España más. Porque la economía sigue estancada, porque España necesita un Gobierno estable encabezado por un político de enorme nivel si es que eso existe entre la clase política española.

Las réplicas de Casado y Rivera han sido las esperadas. Nada del otro mundo, nada nuevo.

Iglesias sí quiso sorprender. Tono casi lánguido, pacífico, conciliador (no sabemos con qué fin). Por supuesto, las culpas son de Sánchez y de los suyos. Iglesias demostró no conocer bien qué cosas son propias de cada ministerio y qué cosas son cosa del Consejo de Ministros. La sorpresa consistía en tender la mano para que Sánchez fuera capaz de negociar con ellos, de forma respetuosa, que las políticas activas de empleo, que están transferidas, en buena medida a las Comunidades Autónomas, fueran cosa de Unidas Podemos en el posible Gobierno de coalición. Menuda cosa. Esto convierte en menos fiable (aún) a Unidas Podemos. ¿Desde cuándo el futuro de un país se resuelve en el último minuto porque alguien te ha enviado un WhatsApp? Iglesias decía que un socialista cercano al presidente le acababa de enviar un mensaje al móvil diciendo que pidiera esas políticas sobre la marcha para arreglar este lío. En fin...

Abascal es su línea. Faltón, patriotero y perdonavidas. El resto lamentando lo inevitable y alguno insinuando ‘ya te lo dije, Pedro’. Todos con un tono propio de políticos de Estado. La socialista Lastra muy dura con Iglesias, dando un portazo casi definitivo.

España vive instalada en un auténtico desastre político protagonizado por cinco niñatos y unos cuantos más. España necesita un Gobierno serio, solvente y estable y todo parece indicar que, posiblemente, tengamos que votar otra vez más para que el escenario sea parecido al de ahora y no se logra avanzar. Sánchez pasará a la historia por acumular investiduras fallidas y no por otras razones. Entregado a sí mismo. Iglesias ha demostrado ser un estratega muy flojo y un egocéntrico muy duro de pelar al que se le recordará por impedir Gobiernos progresistas cada poco tiempo. Casado se ha librado de su propio fracaso personal y todo esto que ha pasado le da un aire que no tenía a la vista. Rivera sigue empeñado en destrozar todo lo conseguido montando numeritos y utilizando expresiones propias de un pandillero de los más macarras. Abascal está dando clases magistrales sobre lo que no puede ser en una democracia moderna que quiera progresar. Rufián es el nuevo travesti político. Aitor Esteban debe estar constantemente desconcertado entre tanto patán. Y el resto, ni fu ni fa.

Septiembre va a ser un mes durísimo en todos los sentidos. El Brexit llega amenazante. Y España en manos de políticos incapaces de hacer su trabajo. Menudo panorama.


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