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Los medios y los días

El problema de la mujer persiste, no olvidarlo

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04 dic 2021 / 04:50 h - Actualizado: 03 dic 2021 / 13:52 h.
"Los medios y los días"
  • La ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros extraordinario, este viernes en Madrid.- EFE/Rodrigo Jiménez
    La ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros extraordinario, este viernes en Madrid.- EFE/Rodrigo Jiménez

Los causantes principales del problema de la desigualdad de la mujer somos los hombres, ojo, no olvidemos esto. Y eso hay que repararlo. Estamos en crisis ambos géneros en este momento histórico de transición hacia otra fase histórica, llámese como se llame. La mujer porque en su lucha sufre las consecuencias de haber pedido su sitio en el mundo. El hombre porque al ceder todo o parte de su lugar de privilegio se pregunta entonces qué pinto yo, cuál es mi identidad después de milenios de dominio. He aquí la causa esencial por la que toda posible mejora para la mujer depende de una educación pero no doctrinaria ni falseando o exagerando los hechos sino conducente a un respeto mutuo, una educación basada no en lo que puedan imaginar en sus mentes fundamentalistas y rencorosas Celáa, Irene Montero o Castells sino en la ciencia antropológica, sociológica, histórica y fisiológica, entre otras. No hay forma de intentar afrontar problemas esenciales sin acudir al pensamiento complejo el cual lleva adherida la transdisciplinariedad.

Me ha impulsado a escribir este texto el nuevo problema que ha surgido con las declaraciones de Yolanda Díaz. Idea central: “sabíamos la gravedad del Covid, no fui a la manifestación del 8-M por eso pero se celebró”. Qué pena que la muy justa lucha de la mujer cuente con personas de ambos géneros cuyos comportamientos originen que a los principales culpables que somos los hombres se estén añadiendo desde hace años movimientos femeninos que nada quieren saber de otras mujeres que nos han convertido a todos los hombres en potenciales maltratadores y asesinos. Qué lamentable el hecho de que la tal Yolanda dé alas a mujeres y hombres los cuales, con razón, a mi juicio, rechazan su feminismo y el de muchas otras como ella -no al feminismo sino a ese feminismo- y puedan salir de nuevo a la carga.

La postura de Díaz que, para simplificar, intenta diferenciar entre mencheviques (Sánchez) y bolcheviques (ella y sus aliados), le hace un flaquísimo favor a la causa de la mujer y de la izquierda aunque yo no sepa cuál es la causa de la izquierda. He estado tentado de cargar contra un feminismo que en lugar de igualdad busca privilegios, prevalencia y primacía. No lo he hecho porque sé que somos muchos los que comprendemos la opresión de la mujer y aceptamos el reto de cambiar sustancialmente en lo personal y en lo social, en mi caso en lo que pueda y me dé tiempo, dado que me educaron en el franquismo. Conozco a muchas mujeres extraordinarias que no van por ahí vociferando nada sino que predican con sus actos, no necesitan cuotas de obligado cumplimiento, no precisan hacerse las víctimas porque poseen competencias, carisma, y se comprende rápidamente que deben ser ellas las que tomen el timón.

No, no es momento de atacar por unas cuantas señoras ligeras de cascos, eso abunda en ambos géneros y si quieren me coloco a la cabeza del mío. Es hora de recordar que las formas no sepulten el fondo de la cuestión que consiste en que hay que cambiar el chip para que las mujeres que lo merezcan estén donde deban estar, es algo que va acompañado no sólo de un gran esfuerzo para los varones sino de dinero para empresarios y administración. Poco se habla de eso, no suelo oír a los empresarios hablar de cuánto les cuesta la necesaria igualdad de “a cada cual según su capacidad y su trabajo”. Tampoco observo medidas claras para que la compatibilidad familia-mercado de trabajo sea una realidad: extensa red de guarderías gratuitas las 24 horas del día, empleados del hogar con tareas dignas que permitan a mujeres y hombres trabajar desarrollando lo espiritual para ganarse lo material, no se puede tener a las mujeres como las veo y a muchos hombres también, parece que se nos exige ya tener el don de la ubicuidad y encima educar para la solidaridad, la igualdad, la lectura correcta y el problema de matemáticas más las actividades extraescolares, ¿quién tiene cuerpo para todo eso al ritmo vital que vamos hoy y con la cantidad de tipos de matrimonio y circunstancias que existen?

Ya se acabó lo de mujer o marido te doy para toda la vida, ahora la gente se divorcia o se separa mientras que la socioeconomía sigue sustancialmente igual. El dinero es la clave de la igualdad, la voluntad política revolucionaria es su compañera, a mí los minutos de silencio por las asesinadas y los murales contra la violencia y todas esas películas adoctrinadoras que supuestamente apuestan por el feminismo me parecen parches, curar este cáncer de la desigualdad de la mujer con aspirinas comerciales y gestos políticos para la galería. Y lo mismo opino de las bravuconadas de las Yolandas Diaz de turno. No hables ahora, muchacha, no te pegues tiros en el pie, actúa o denuncia en febrero de 2020.


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