El reto con respeto

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07 ene 2024 / 05:07 h - Actualizado: 07 ene 2024 / 05:07 h.
  • Nyad / Netflix
    Nyad / Netflix

En nuestro ADN está escrita la superación, ¡cómo nos gusta ponernos a prueba! Con cada nuevo reto que tenemos la oportunidad de afrontar se despierta un importante sentimiento: el de utilidad, el sentir que tenemos algo que aportar, el saber que somos capaces nos permite brillar como estrellas, y no precisamente fugaces, sino como aquellas cuya luz permanente nos recuerda que somos los geniales guionistas de nuestro presente...

¿Conoces la historia de Diana Nyad? yo la descubrí hace unos días a través de una película de Netflix. Se trata de una excepcional nadadora estadounidense de larga distancia, cuando contaba con 28 años intentó cruzar a nado los 177 kilómetros que separan la costa cubana de La Habana de la costa estadounidense de Florida, aquel intento fracasó... Pero ahí no acabó la cosa... Nyad no se dió por vencida, así, el 2 de septiembre de 2013, a los 64 años, esta maravillosa deportista consiguió su propósito. En su victoria hubo varios factores clave: entrega personal total, una gran entrenadora y amiga, el aprender de cada intento fallido y el saber abandonar a tiempo en oportunidades anteriores... Cuando la corriente la empujaba lejos de su trayectoria, ella se empeñaba en seguir, pero por cada brazada que daba para adelante, la corriente la empujaba diez hacia atrás... Hasta que tomó conciencia de que no podía ganarle la batalla a la madre naturaleza y debía esperar a condiciones más propicias, la estrategia es una parte crucial para la consecución de los retos, como se suele decir: «una retirada a tiempo es una victoria», claro que para eso hay que tener el valor de renunciar y tener meridianamente claro cual es el valor del valor: la propia vida, si ésta es puesta en riesgo, el reto deja de merecer la pena para convertirse en una...

Un contrato con tu propia alma

Eso es lo que afirmaba Diana Nyad que tenía y por ello en sus primeros intentos se obstinaba en seguir a pesar de las condiciones climatológicas adversas, a pesar de que el barco de su equipo por poco se inunda y de que la vida de todos ellos se vió comprometida... Ser constante es una virtud; ser imprudente, un defecto. Bien debemos recordar que a la cima no se llega solo, por lo que esto nada tiene que ver con una partida de bolos que «cuantos más caigan, mejor», sino más bien al contrario... La verdadera victoria es seguir todos juntos, en pie, síntoma de que has dejado el egoísmo a un lado y de que por tu gente, te has preocupado. Un gran sí a los retos, pues desarrollan ingenio y habilidad, pero siempre con respeto