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Desvariando

La pensión de Manolo Sanlúcar

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
10 ene 2021 / 07:48 h - Actualizado: 10 ene 2021 / 07:51 h.
"Desvariando"
  • La pensión de Manolo Sanlúcar

El pasado viernes eché la tarde en casa del gran guitarrista y compositor Manolo Sanlúcar, al que entrevisté para un pequeño documental de ExpoFlamenco. No era para hablar necesariamente de flamenco, sino un poco de todo, de su vida fuera de la música, de política, religión o independentismo. Manuel Muñoz Alcón, que así se llama el genio, tiene un nivel intelectual que le capacita para hablar sobre algo más que de Ramón Montoya o Manuel de Falla. En un momento dado de la entrevista, opinando sobre lo que sucede con el rey emérito, confesó que después de llevar setenta años tocando la guitarra por todo el mundo, de crear las obras de arte que ha creado y de traer mucho dinero a España de sus giras por el mundo, le quedó una pensión de 600 euros. Como dejó los escenarios hace ya unos años, son sus únicos ingresos mensuales. Naturalmente tiene un patrimonio, aunque sus ahorros los invirtió en una obra flamenca que posiblemente verá la luz este año. Se trata de una obra revolucionaria que el flamenco necesitaba y que le ha costado, según me dijo, unos dos millones de euros. Durante un tiempo estuvo recibiendo una ayuda de la Junta de Andalucía, en la época en la que Bibiana Aido era directora del Instituto Andaluz del Flamenco, que se acabó cuando la gaditana abandonó el cargo. La única manera de acabar la obra era, pues, gastando sus ahorros. Un día decidió proponerle al Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda que creara la Escuela Municipal de Guitarra para poder sacar partido a la citada obra, ofreciéndose a dirigirla de manera totalmente altruista, y ni así le echaron cuenta. Manolo no es profeta en su tierra, donde vive, pudiendo residir en cualquier otra parte del mundo. Así tratamos en Andalucía a nuestros artistas flamencos. Manolo Sanlúcar no es un artista más, es el músico más importante que ha dado el flamenco, y es una opinión personal con la que no pretendo crear polémica con los paquistas. Cuando llegué a casa, tras escuchar las cosas que me dijo el maestro, me dieron ganas de quemar mis libros, los doce que he escrito, y de borrar de mi ordenador el archivo que me ha costado cuarenta años de mi vida, y mucho dinero. ¿Cómo puede tratar Andalucía así de mal a un artista que lleva setenta años luchando por el flamenco, por la música andaluza, por nuestra cultura? Creando música, investigando, dando cursos, escribiendo y formando a jóvenes. Para que ahora, los reconocimientos a su obra dependan de un zoquete al que le han dado un despacho oficial por tener el carné de un partido político. Sanlúcar de Barrameda tendría que tener ya el Teatro Manolo Sanlúcar, un monumento que coja medio pueblo, esa escuela municipal de guitarra que sueña dirigir y una fundación con su nombre que recopile, conserve y difunda su magna obra musical, literaria y humanística. No es que el genio del pelo blanco lo necesite, pero sería lo justo. Como andaluz de pura cepa siento vergüenza ajena de ser de una tierra donde somos capaces de no valorar en su justa medida a quien ha logrado que nuestra cultura musical sea hoy universalmente reconocida.


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