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La Tostá

La unión de los tablaos

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
10 oct 2019 / 08:34 h - Actualizado: 10 oct 2019 / 08:41 h.
  • Un tablao flamenco. / Álvaro Cabrera
    Un tablao flamenco. / Álvaro Cabrera

Sevilla ha tenido siempre excelentes tablaos, desde el siglo XIX, porque los cafés cantantes eran tablaos igual que los de hoy. Es decir, los cafés de El Burrero y Silverio Franconetti eran locales, como hoy lo son Los Gallos o El Arenal, los dos de más prestigio de la ciudad. También en la época de Silverio había locales de escasa solvencia, como los hay en la actualidad, pero los de El Burrero y Silverio marcaban la diferencia y la labor de ambos empresarios fue decisiva en la profesionalización del arte flamenco, aunque Demófilo la criticara y le diera leña a Silverio, el cantaor de la Alfalfa.

Antes de la apertura de estos y otros cafés, el turista disfrutaba del arte sevillano del baile, el cante y el toque, en las academias de baile de los maestros boleros Miguel y Manuel de la Barrera. Eso pasaba hace casi dos siglos. Y antes, en las fiestas privadas, como las llamadas de los Ingleses o las que se celebraban en corrales de Triana, como aquella de 1838, Un baile en Triana, que Estébanez Calderón publicó en 1842, en la prensa, y más tarde en un célebre libro, Escenas andaluzas, el primer tratado importante sobre nuestro arte.

Lo que está pasando con el flamenco en la capital andaluza es lamentable, con la proliferación de salas donde no se da un flamenco presentable y, por tanto, se ofrece gato por liebre al turista. Que cuatro grandes tablaos sevillanos se hayan unido para poner remedio a esto y tratar de ofrecer calidad al turismo, extranjero o nacional, es una buena noticia. Authentic Flamenco Quality Establishmentsff, así se llama la marca, que no habrá manera humana de meterla por bulerías, pero lo importante es que se ha dado un paso decisivo para ofrecer calidad a quienes suelen visitar los tablaos.

Esta iniciativa tendrá sus detractores, como suele pasar en Sevilla, donde se discute todo, pero a la larga se verán los resultados. Yo mismo he visitado alguna vez una de estas salas comerciales de escasa garantía y me he salido avergonzado. Por el contrario, he asistido a algún espectáculo de La Casa de la Memoria, en la calle Cuna, el tablao de Rosana de Aza, y he salido maravillado por la calidad y la profesionalización de quienes allí trabajan. Y no digamos El Arenal, de la calle Rodo, donde por cierto vivió el bolero Félix Moreno Rodríguez, uno de los mejores profesores de danza de Sevilla.

Si conseguimos mejorar la calidad de los tablaos, en una ciudad, Sevilla, donde es preocupante lo que pasa con el flamenco en general, será un paso importante. Ahora habrá que mejorar también la Bienal de Flamenco, que anda como la Chata desde hace dos décadas. También dan gato por liebre en el festival sevillano y les toman claramente el pelo a los aficionados que vienen de fuera, con un flamenco descafeinado y propuestas teatrales alejadas de la esencia del arte jondo.


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