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Los miserables

30 mar 2017 / 23:15 h - Actualizado: 30 mar 2017 / 23:16 h.
"Amancio Ortega"

Si Víctor Hugo escribiera la segunda parte de Los Miserables, tendría un perfecto personaje para su novela. Les hablo de Paco Sanz, el presunto enfermo de los 2.000 tumores que se ha quedado con media España, abusando de la solidaridad del personal.

Sus vídeos, cachondeándose de las donaciones de la gente, dan absoluta vergüenza y demuestran la calaña de este tipejo. Pero los mentirosos acaban cayendo. Ahora queda por ver hasta qué punto caerá el peso de la justicia sobre este estafador.

Isabel Pantoja ingresó en prisión con una condena de dos años, por la que no se suele entrar en la cárcel, puesto que el tribunal estimó que debía imponer una condena ejemplar al tratarse de un personaje público. En este caso la condena también debería tener carácter ejemplarizante. Porque no sólo se trata de una estafa, se trata de un daño moral.

Es un torpedo a la línea de flotación de todas aquellas personas que de verdad necesitan ayuda para su enfermedad y que, por culpa de este desgraciado, van a ver cómo merman sus ingresos a causa de la lógica desconfianza de la gente de bien.

El daño está hecho y la herida va a tardar años en cicatrizar. No se puede ser más miserable, jugando con un dolor que nunca tuvo. Un tipo entrañable que se convirtió en miserable. Y precisamente uno de los que cargaba con esa etiqueta, Amancio Ortega, se descuelga entonando 300 millones de euros a la sanidad pública para la lucha contra el cáncer. Dos ejemplos perfectos para no creer en todo lo que parece ser.


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