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Ojana in Excelsis

Menos botellona y más ir a clase

La generación más preparada de la historia quiere tener un año sabático y pone todo su ímpetu en conseguirlo

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Juanmi Vega @Juanmivegar
08 sep 2020 / 05:30 h - Actualizado: 08 sep 2020 / 05:30 h.
"Ojana in Excelsis"
  • Viñeta del Loco del Color
    Viñeta del Loco del Color

La Universidad de Sevilla publicó hace unos días la normativa en la que explicaba cómo serían las clases y los exámenes de cara al curso que está por venir. Se intercalaría la enseñanza presencial con la virtual.

Esa normativa hizo que multitud de universitarios pusieran el grito en el cielo, todo a través de redes sociales, aduciendo que la US ponía en riesgo sus vidas y la de sus familiares.

Ayer desayunábamos con el vídeo viral en el que una manada de descerebrados, muchos de ellos en edad universitaria, hacían botellón en el descampado de la Feria. Corrían de un lado al otro para evitar a la Policía. Como los San Fermines.

Esas imágenes recordaban a las de hace cincuenta años, cuando los universitarios corrían delante de los grises. La diferencia es que esos jóvenes luchaban por la libertad y la democracia y los de ahora lo que quieren es darle un buche más al cubata.

Esos universitarios en blanco y negro se jugaban la vida y el todo por unos ideales. Los de ahora se juegan la de sus mayores y una multa que, obviamente, no pagarán ellos. Y dicen que es la generación mejor preparada...

Desde que la Junta ordenó el cierre de las discotecas y la reducción del horario de la hostelería, las bolsas verdes con la botella y los hielos se han multiplicado. Como en las madrugadas previas a las noches de las carreritas.

La juventud quiere seguir con su vida sin importarle la situación que estamos viviendo. Sin importarle sus mayores ni el resto de la sociedad.

Obviamente no son todos, pero sí una mayoría que pone en peligro a otra parte de la sociedad que no puede defenderse de un enemigo invisible.

A estos jóvenes les da miedo ir a clases y contagiarse, pero no les importa fumar de la misma cachimba, ni ir a una casa con treinta personas o saludarse con dos besos y un abrazo. No, el problema son las clases presenciales, unas clases desinfectadas de arriba a abajo, con una distancia entre alumnos mucho mayor que las que se guardan en esos lugares en los que los chavales quedan para bailar bachata. Sí, todavía quedan locales en los que grupos de 20 personas se juntan para bailar, bien pegados, estos ritmos. Sólo hay que dar una vuelta por Instagram. Además de inconscientes, tontos, porque lo retransmiten todo por las redes sociales.

La generación más preparada de la historia quiere tener un año sabático y pone todo su ímpetu en conseguirlo. El problema es que lo harán extensible a toda la población.

En los tiempos del blanco y negro se corría delante de los grises para tener un futuro a todo color. Ahora, en los tiempos del color, los jóvenes siguen corriendo, pero esta vez para tener un futuro muy negro.


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