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Pablo Iglesias contra Florentino Pérez o la pelota es mía

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20 abr 2021 / 12:13 h - Actualizado: 20 abr 2021 / 12:14 h.
"Tribuna"
  • EFE
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Los costes de tener un socio de Gobierno tan poderoso (siendo tan insignificante si atendemos al número de escaños) y aliados tan reacios a aprobar nada que no sea en su propio beneficio, no lo tuvo en cuenta Pedro Sánchez al embarcarse en esta aventura que se llama Gobierno de coalición.

Podemos ha forzado a Pedro Sánchez para que se oponga a la creación de una Superliga europea. ¿Y eso? se preguntarán ustedes. Muy fácil: es Florentino Pérez el que está a los mandos y si Podemos tiene un enemigo, entre ceja y ceja, ese es el presidente del Real Madrid. Solo la animadversión que sienten en Podemos por el empresario se puede comparar con la que despliegan ante Amancio Ortega. A este ya le han discutido hasta donaciones millonarias a la Seguridad Social española.

El PNV se opone y también ha forzado la máquina para poner a Pedro Sánchez entre la espada y la pared. A estos lo que les pasa es que ninguno de sus equipos está en el grupo de elegidos y, supongo, que teniendo el Rh distinto al del resto de humanos les habrá parecido una ofensa imperdonable.

A mí, personalmente, me parece que el fútbol no puede plegarse a los intereses económicos de la forma que proponen los doce equipos más poderosos de Europa. Ya está bastante condicionado ahora como para aumentar la presión. El deporte convertido en un negocio es un desastre. Y convertido en un negocio mayúsculo solo para los más grandes apesta a fin de un modelo que perjudicará a los más modestos. Pero me agrada menos todavía que Pablo Iglesias sea el que organice esta negativa para pasar factura a un empresario y para recordar a Sánchez, una vez más, que mandan mucho más de lo que parece. Y me gusta mucho menos que un grupo minúsculo como es el PNV pueda tener tanto poder en la política española cuando grupos mucho más numerosos no tienen ni voz ni voto.

Éramos pocos y parió la abuela. Política y deporte es la peor de las combinaciones. Vaya panorama.


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