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Los medios y los días

¿Para qué sirve un periodista?

10 mar 2020 / 04:22 h - Actualizado: 10 mar 2020 / 04:22 h.
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  • Cabecera de la manifestación de Sevilla durante la protesta que llevó a cabo el sector educativo. EFE/Raúl Caro
    Cabecera de la manifestación de Sevilla durante la protesta que llevó a cabo el sector educativo. EFE/Raúl Caro

Día 4 de marzo de 2020 después de Cristo. Huelga de enseñanza en los colegios y enseñanzas medias. Contra la Junta. Escucho la radio. Hablaré esta vez del pecado, pero no del pecador. Informativos regionales y locales de Sevilla.

Emisora cercana al PSOE. Los informativos tanto regional como local arrancan con la huelga. Tono intenso de la voz en el presentador periodista. Destaca la cifra que ofrecen los sindicatos (más del 80 por ciento de seguimiento) y a continuación da la voz a profesores y estudiantes que hablan contra la medida de la Junta en materia de elección de centro. Después, ofrece la versión de la Junta: entre el 11 y 13 por ciento de seguimiento de la huelga. La primera impresión es la que vale, este medio juega a ser progresista, no hace periodismo, hace política, quiere arrimar la mente del ciudadano al voto al PSOE.

Emisora cercana a la Junta. No arranca con la huelga y, cuando la menciona, el titular es inverso al caso anterior: empieza con la versión de la Junta, escaso seguimiento –afirma-, solo un 11 por ciento en Sevilla. Y completa el tema con declaraciones de fuentes que apoyan la actuación de la Junta. Luego ofrece el porcentaje de seguimiento dado por los sindicatos. Aquí tampoco se hace periodismo, se hace política, se estimula al receptor a que vote o siga votando PP, Ciudadanos, Vox.

Este asunto se parece al famoso cuento que Buda contaba a sus discípulos. Un grupo de ciegos quería definir qué era un elefante. Para ello, uno le tocó la oreja y dijo: es como un gran abanico. Otro el rabo: es como una soga. Otro un colmillo: es como un puñal o como un cuerno. Otro el corpachón del animal: es como un muro. Buda concluye: todos estaban en lo cierto, pero todos estaban equivocados.

En los medios sucede algo similar: todos suelen decir la verdad, pero sólo a medias, que es la peor de las mentiras. ¿Para quién trabajan las empresas? Para receptores cautivos. ¿Para qué sirve un periodista? Para que esas empresas intenten ganar dinero a costa de la cautividad cómplice de los receptores que no son exactamente personas inocentitas y manipuladas. ¿Por qué no va el periodista a todos los lugares de los hechos y cuenta él la historia tal y como es? ¿Por qué no bebe en fuentes más neutrales o calcula él el seguimiento de la huelga, de ésta y de otras, y de las manifestaciones? ¿Por qué se escuda en la confusión de las cifras? ¿No debe buscar la verdad? ¿No tiene derecho el ciudadano a una información veraz? ¿No es evidente que entre un 11 y un 80 por ciento hay alguna diferencia? Repito: ¿para qué sirve un periodista? ¿Para copiar lo que le digan unos y otros y para perseguir a un Paquirrín cualquiera o recoger las absurdas discusiones de una clase política que protagoniza más chismes que trabajo realmente político? ¿Es eso lo que nos gusta más a la gente? Entonces, ¿para qué servimos los habitantes de la polis?


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