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Crónicas dominicales

¿Qué hacemos con Rusia? ¿No es Europa?

Europa tiene muchas asignaturas pendientes, entre ellas el caso de Rusia que es Europa pero con tanto pedir limpieza absoluta de sangre y ser rehenes de Estados Unidos ahí tenemos a ese país que es Europa y sin embargo lo tratamos como a un extraño que nos quiere aniquilar

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09 ene 2022 / 04:00 h - Actualizado: 09 ene 2022 / 04:00 h.
"Crónicas dominicales"
  • EFE
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¿Por qué Rusia es Europa?

Las raíces de buena parte de Europa están en el imperio romano que, cuando se partió en dos, en Occidente quedó a merced de los pueblos germanos -a los que llamábamos bárbaros por estar más allá del limes romano- mientras que el imperio romano de Oriente siguió pujante con Bizancio de capital. Ya entonces los primeros pueblos que iban conformado la Rusia actual comerciaron con Bizancio.

En el año 988, el príncipe Vladimir se convirtió al cristianismo ortodoxo griego. En 1438-39 la Iglesia Ortodoxa Griega se unió temporalmente a la Iglesia Católica. Los rusos estaban muy ofendidos. La unión fue rechazada en Rusia. Además, en 1449 la Iglesia rusa se separó de la Iglesia Ortodoxa Griega. En el siglo XVI, Rusia tenía mucho más contacto con Europa Occidental. Muchos artesanos europeos fueron a trabajar a Rusia. En 1553 los ingleses llegaron al noroeste de Rusia por mar y comenzaron a comerciar. En 1563 se introdujo la primera imprenta en Rusia. Mientras tanto, en 1533, Iván IV, también conocido como Iván el Terrible, heredó el trono de Rusia. Sin embargo, sólo tenía 3 años y no obtuvo el poder hasta 1547. Fue coronado zar, palabra derivada del César romano. Iván expandió el territorio ruso. En 1667 Rusia conquistó toda Ucrania al este del Dniéper, incluyendo a Kiev.

Rusia vivió muy de cerca el cisma de la Iglesia en el siglo XVII y fue influenciada por él. A finales del XVII, Pedro el Grande tomó el poder, viajó a Occidente para tomar nota de los adelantos en la Europa de entonces, se embarcó en su plan para modernizar Rusia, construyó una marina y en 1696 alentó el comercio exterior. También alentó la traducción de libros extranjeros al ruso. Promovió la construcción de fábricas, introdujo el calendario juliano y reformó el gobierno y la administración de Rusia. También introdujo el vestido occidental y prohibió que los nobles rusos (boyardos) usaran barba.

Polonia y Dinamarca -hoy en la UE- fueron aliados de una Rusia conquistadora en el siglo XVIII, combatieron a los turcos como hiciera España en otros momentos de la Historia, a Catalina la Grande se la consideraba una déspota ilustrada, ya saben, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Al tiempo que mantenía una buena bolsa de pobres y menesterosos se escribía con Diderot y Voltaire en tiempos del siglo de las luces.

En guerra con los turcos, Rusia tomó Crimea en 1783. También se quedó con parte de Polonia que se la repartió con otros países europeos como Austria y Prusia. Estos dos países se unieron en el siglo XIX a Rusia para luchar contra la invasión napoleónica mientras España lo hacía en la parte más occidental de lo que hoy es Europa. Las ideas de la Revolución Francesa que portaba Napoleón penetraron en una parte de los mandos militares rusos al igual que sucedió en España con los llamados afrancesados, en Sevilla tuvimos dos bien destacados: Blanco White y sobre todo el cura Alberto Lista. Ambos tuvieron que salir por piernas y se largaron a Inglaterra de manera parecida a los afrancesados rusos que decidieron quedarse en Rusia pero formando asociaciones secretas ilustradas. Los subversivos de España luchaban contra un gobierno influenciado por una Iglesia, presa del antiguo régimen, mientras Rusia lo hacía contra un zar encasquetado también en posiciones que iban contra la dinámica histórica.

Aunque las universidades empezaron a llegar a Rusia en el XVIII y a finales del XIX apareció la Revolución Industrial, esos gérmenes de cambios estaban ahí, tarde, pero estaban. Rusia, como España, seguía siendo una sociedad agrícola, sin embargo, las raíces europeas del mundo actual se hallaban presentes en ambos países. A partir de 1890, Rusia comenzó a convertirse rápidamente en un país industrial, y la construcción del ferrocarril transiberiano de Moscú a Vladivostok comenzó en 1891. Fue terminado en 1905. Alejandro III fue sucedido por Nicolás II, un gobernante débil que llevó a Rusia a una guerra desastrosa con Japón.

Creo que lo demás es muy sabido, el zar seguía sometiendo a su pueblo, contra él se levantaron numerosos rusos en 1905 y luego llegaron los bolcheviques en 1917, vencieron, mataron a todo lo que oliera a zarismo e implantaron su régimen que se vino abajo en 1991. Llegaron Yeltsin y, entre otros, Vladimir Putin, Rusia se hizo democrática y sin embargo se la presenta como la maldad absoluta en Occidente con su presidente autócrata a la cabeza. Después del año 2000, la economía rusa creció fuertemente (alrededor del 7% anual) y la pobreza disminuyó, si bien el país sufrió especialmente la recesión de 2009 ante la disminución internacional del consumo de sus productos. Hito importante fue que se unió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2012.

Se necesita un malo

Todo poder necesita un malo que le dé sentido a su existencia. El nuestro más cercano es Putin. A Putin le ocurre algo parecido a lo que le ocurría a Trump: ya pueden cantar y bailar los dos al son de la balalaika y del banjo que mientras no bendigan e implanten el nuevo orden posmoderno no serán bendecidos. Trump perdió las elecciones por el Covid y Putin se ha asegurado una continuidad desde hace tiempo, son dos machos alfas que deben ser desterrados por otros machos alfas más blanditos, esos que van de buenos y utilizan el feminismo y el buenismo en general para dominar a la gente, superando así los modos toscos y directos de los dos líderes citados.

Hay otros malos como ellos pero no son tan poderosos. EEUU tenía planes de lanzarle a los bolcheviques otro supositorio como los que arrojó en 1945 contra Japón pero dio marcha atrás. Poco después, Stalin le dijo a los yanquis que se quedaran quietos porque él también tenía la bomba atómica, ante el asombro de los muy libres y demócratas americanos del norte.

¿Quién teme a Putin?

Ya hemos visto que Rusia tiene indudables motivos para que en lugar de convertirla en enemiga se sume a Europa. Pero la política actual de Putin y la personalidad del presidente ruso chocan y levantan el temor de otros mandatarios. Europa y EEUU han apoyado a las dictaduras más feroces en riversas partes del mundo, al lado de ellas Rusia y Putin son unos angelitos. Ese apoyo se daba desde arriba y ahora se trata de admitir en Europa a un país y a un dirigente que no va de súbdito de Occidente sino que despierta pavor en los varones alfa de EEUU y de Europa. EEUU ni vio en su momento con buenos ojos el nacimiento del euro ni ve correcta y lógica la colaboración Alemania-Rusia en la construcción de gaseoductos especiales. Uno, porque eso debilita a EEUU. Dos, porque lo que EEEU desea es vendernos su gas y su petróleo, de ahí que necesariamente Rusia sea un elemento diabólico y que Europa deba estar contra ella.

Por otra parte, ¿se imaginan a los líderes alemanes y franceses actuales sentados en la misma mesa, en pie de igualdad, con una Rusia en la UE? Europa posee aún demasiado complejo de culpa y se siente en la obligación de aliarse con EEUU por el apoyo norteamericano en las guerras mundiales y el mercado que EEUU supone para Europa. Eso lo sabe explotar muy bien EEUU que debe ser aliado de Europa, claro que sí, EEUU nació desde Europa, pero eso no le da derecho a dividirnos para ser él quien mande.

Ahora tenemos la tensión en Ucrania y Tayikistán. Europa y EEUU lanzan bravuconadas contra los 100.000 soldados de Putin en la frontera de Ucrania. Rusia, como antes la URSS, puede ser rodeada de soldados y armamento de la OTAN, pero ni la UE ni EEUU pueden verse amenazados por una Rusia que se ve amenazada. Nosotros empezamos todo esto, Rusia echó abajo el comunismo y en lugar de darle la bienvenida al mundo demócrata le colocamos (EEUU) una guerra de las galaxias sobre su cabeza. Con estos amigos americanos no hace falta tener enemigos. Trump dijo que es hora de que Europa se defienda a sí misma. Me parece lógico ya que EEUU no ha ganado en su vida una guerra importante en solitario y ha salido de Irak y Afganistán con el rabo entre las piernas. Ahora bien, aquí lo que se necesita es paz y entendimiento, no nos dejemos dominar más por ese país “demócrata” de gatillo fácil que acude a guerras siempre lejos de su territorio y luego se aprovecha de la sangre de los demás e incluso de la de sus propios soldados.


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