lunes, 24 enero 2022
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Los medios y los días

¿Quién va a querer ser empresario?

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12 ene 2022 / 04:00 h - Actualizado: 12 ene 2022 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Trazado del circuito de Carmona.
    Trazado del circuito de Carmona.

Cuando Elena Martos en Abc me dice: “El circuito de velocidad de Carmona, otro proyecto arrollado por la burocracia”, y añade: “La empresa promotora lleva cuatro años de trámites y ahora se enfrenta a la subida del precio de materiales”, me entra por el cuerpo una enorme indignación. ¿Cómo puede seguir ocurriendo eso a estas alturas de la Historia?, ¿quién tiene la culpa?, ¿no se busca a los culpables y se les sanciona?, ¿van a ser siempre los políticos de arriba? La información recoge también: “Cuatro años lleva ya en trámites este desarrollo, que acaba de ser revisado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir tras seis meses de espera. La situación empieza a desbordar a los promotores que ven cómo se eterniza el proyecto para el que ya han tenido que hacer un generoso desembolso que se ha ido en la compra de los terrenos”.

Aquí no hay excusas que valgan, ni en este caso ni en otros parecidos, no me van a decir los sindicatos que es por falta de plantilla o porque los funcionarios están deprimidos o de baja por Covid, esto es intolerable y hay situaciones que no pueden permitirse, ya no sirvo para aguantar estas desidias, ya no estoy por sistema de parte de los trabajadores y de sus inmediatos superiores, hay una iniciativa humana que es beneficiosa a la que se la está boicoteando por una chorrada, cuando transcurre tanto tiempo ya no es un problema sino una chorrada la que detiene un expediente; es una desidia, una indolencia que en el país con menos crecimiento y más paro de la UE no se pueden permitir. Se trata de la misma historia de siempre, los empresarios pueden afirmar que no mandaron sus proyectos a luchar contra los elementos, esos elementos que andan por ahí sin hacer el esfuerzo laboral que deben hacer no sólo por culpa de una legislación selvática sino porque ellos tampoco deben arrear para que se cumpla, si hay mucha maleza legislativa hay que afilar más los machetes para superarla más rápidamente, decir sí o no en lugar de tener en tensión a unas personas que se han esforzado, infligiéndoles con tan enorme demora una especie de escarmiento para que nadie quiera emprender nada. Digo esto porque llevo casi cuarenta años en la Administración, ya sea como periodista de la Junta o como profesor en la universidad.

Menuda carga nos llevan dando en los últimos decenios con el emprendimiento de las narices, no hay institución pública o privada que se precie que no haya organizado un curso o algo similar sobre emprendimiento, incluidas las que luego anteponen obstáculos cuando de la teoría se pasa a la práctica. Hay muchas personas, sobre todo jóvenes, que se lanzan a emprender con ilusión, una vez leí en un medio especializado en emprendimiento que esto de emprender conlleva una exagerada dedicación hasta el punto de que podría cambiarse el título de aquella película española que se llama La familia y unió más por el de La familia y uno menos que es el que le ha dado por emprender y crear riqueza, con sus obligaciones y su estrés. Bueno, pues llegan cuatro chupatintas con la vida resuelta y no se esfuerzan todo lo deseable -o sea, al máximo y más- para que los proyectos e ilusiones de otros que van a beneficiar a toda la sociedad estén listos cuando antes. Y si no les dan el plácet al menos que les digan no y todo aclarado.

Para que un país progrese y salgan de él personas que deseen ser empresarios tiene que existir menos burocracia, por supuesto, pero también se deben mirar los proyectos cuanto antes, no los carnés o la procedencia de nadie, y se deben aprobar con celeridad, de lo contrario a ver quién va a querer ser empresario. O se está en una economía capitalista o no se está, puede gustar más, menos o nada, pero es lo que tenemos y hasta la izquierda y el sindicalismo deberían protestar por estas y otras retenciones injustificables por prolongadísimas, eso, y no el silencio, es ser progresista de verdad.


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