domingo, 19 septiembre 2021
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Viéndolas venir

¿Quiénes son los maricones?

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Álvaro Romero @aromerobernal1
07 sep 2021 / 18:52 h - Actualizado: 07 sep 2021 / 18:53 h.
"Viéndolas venir"
  •  Ricardo Rubio - Europa Press
    Ricardo Rubio - Europa Press

Al discurso del odio hay que pararlo. Y no sé si estamos haciendo lo suficiente. Ayer atacaron a dos chicos -que se sepa- en nuestro país por ser homosexuales. A uno de ellos le grabaron en el culo la palabra “Maricón”. No deja de ser curioso y significativo que, en nuestra cultura, tal palabra dejara de connotar preferencias sexuales para significar, directamente, “cobarde”. Visto así, y teniendo en cuenta que para todos esos ataques han sido precisas manadas –mejor dicho: piaras- de siete u ocho contra uno, cabría preguntarse: ¿Quiénes son los maricones?

Las palabras no significan lo que alguien quiera que signifique, sino lo que terminan significando porque la inmensa mayoría de la gente la use de tal modo. Da igual lo que diga cualquier institución y el uso interesado y dictatorial que pretenda imponerle cualquier grupo o grupúsculo despreciable. Por “maricón”, con todas esas letras y el desprecio que llevaba implícito hace un siglo, señalaron a Lorca cuando lo asesinaron. Y también entonces, con el poeta ya muerto en el barranco y su asesino empuñando el arma mientras sonreía, cabría preguntarse ahora quién fue el maricón. Quién.

Este discurso del odio contra el diferente es eminentemente cobarde porque esa consideración de la supuesta diferencia no se decide individualmente, o sea, que no la piensa alguien por sí mismo, sino que la percibe en grupo. Alguien dice que el otro es “maricón” porque, en su grupo rebosante de odio, se dice, se repite y se vomita la palabra como un insulto hasta que, cocinado el odio y en ebullición, la piara se calienta contra alguien, y allá que van en su busca, protegidos como alimañas en el anonimato del grupo que tira el pedrusco y esconde sus manos. Estas piaras de maricones en el sentido más pragmático del término actúan, al fin y al cabo, como todos los terroristas. Y contra ellos ya deberíamos tener sobrada experiencia en este país.


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