«Secret Story: La casa de los Secretos»: Arrabaleras, gritonas, pesados y superdotados

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20 ene 2022 / 18:24 h - Actualizado: 20 ene 2022 / 18:40 h.
"Opinión","Televisión"
  • Mediaset.
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Ha comenzado «Secret Story: La Casa de los secretos» y la telebasura abulta un poco más porque vuelve a ocupar el espacio de la inteligencia y el buen gusto. Primeros días de concurso y ya hemos visto lágrimas de emoción y desesperadas, ya hemos asistido a espectáculos de arrabalera que no acaba en arañazos de milagro, ya hemos descubierto quién es el estratega que juega y mide cada movimiento (es el tal Rafa, un fontanero con gafitas que parece no haber matado una mosca en su vida y que dará mucho juego, el mismo que dice que si a sus compañeros les das un folio cortado en dos mitades se creen que es un puzzle); ya hemos descubierto que este formato es lo que es y no da para más.

Uno de los concursantes decía a otro que han metido en la casa a gente con gran personalidad y con mucho carácter. Y no, no y mil veces no; han metido a una banda de maleducados asombrosa, a una troupe que tienen un ego descomunal (no me lo explico porque de lo que pueden presumir todos estos se puede apuntar en un confeti y sobra una cara) y una cultura que va de lo poco a la nada. Los responsables del programa creen que encerrar a personas con verdaderos problemas de socialización y dispuestos a gritar e insultar es garantía de índices de audiencia elevados; pero el formato está ya muy sobado y esos índices solo crecerán a base de conflictos exagerados y el peligro de que a alguien se le vaya de las manos todo este tinglado.

No hay nada nuevo en el horizonte de la televisión basura. Más de lo mismo. La estudiante de matemáticas sigue gritando, una de las gemelas (Nissy, la que dice llegar de la huerta de España) está demostrando que una macarra es un espectáculo desolador, desagradable y prescindible; Álvaro dice ser superdotado (ahora lo llaman altas capacidades) aunque debe ser en todo lo que no tenga que ver con relacionarse con el ser humano (se están pasando con él, por cierto); un tal Héctor da la chapa sin compasión al resto de concursantes y a todo al que se asoma... Todo sigue igual. «Secret Story: La Casa de los Secretos» es «GH»; la telebasura no desaparece, no se destruye, solo se transforma (tal vez la palabra exacta sea (maquilla’).

Habrá que esperar a que alguien invente un giro que convierta el programa en algo original y atractivo, aunque no tengo mucha fe, la verdad.


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