Usted no sabe con quién está hablando

la segunda vez

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05 dic 2015 / 22:41 h - Actualizado: 05 dic 2015 / 20:37 h.
"La segunda vez"

Lo primero de todo, agradecer a los votantes de Ada Colau la irreflexiva decisión de votarla. Lo segundo, extender mi agradecimiento a aquellos partidos que, pudiendo impedirlo, consintieron en poner al frente de la ciudad condal a semejante personaje. Lo tercero, ampliarlo a la susodicha, quién absolutamente inconsciente de sus propias e ilimitadas limitaciones, presa de un codicioso ego, se postuló y aceptó el cargo. Muy satisfecho también con la plataforma stop desahucios, ya que si bien se han dado cuenta de su error, tarde, y han afeado la conducta a doña Ada mediante carta pública por la utilización de dicha plataforma para sus intereses personales, permitieron tal desmán y su salida de la asociación para ser alcaldesa.

Sí, señores, gracias a las ocurrencias, al escaso sentido común y al nepotismo sin parangón de la elementa en cuestión, uno tiene material para escribir sin descanso. La última viene de mano del cuñado colocado ad hoc por la regidora como jefe de relaciones institucionales de Barcelona en comú, sin conocerse bien ni un solo mérito del citado pájaro para tal cometido hasta hace unos días. En efecto, resulta que el tipo es un experto en la bronca nocturna, pega tan bien que un turista británico necesitó de atención médica de urgencias tras encontrarse con la hospitalidad del hermano del marido de doña Ada. Varios puntos de sutura en el cráneo del viajero inglés. Por cierto, la gresca no fue ni un viernes, ni un sábado noche, ni siquiera el famoso juergues, que adelanta el fin de semana a aquellos privilegiados que pueden y quieren salir de copas, no, la pelea ocurrió durante la madrugada de un lunes. Entendemos pues, que el horario laboral del, insisto, responsable de relaciones institucionales del partido de la señora Colau, no exige de grandes madrugones los martes por la mañana... ¡Qué suerte!

Como han cambiado las relaciones institucionales. Antiguamente los encargados de estas áreas en cualquier organización eran ejemplo de educación, buen trato y especial atención con los extranjeros. Sin embargo, el señor Alemany, que así se apellida, ha optado por llevar a través de otros derroteros el ejercicio de su cargo. Muchos en su posición hubieran invitado a una copa antes de iniciar ninguna trifulca, si quiera de atisbarla. No obstante, el señor Alemany fuera de su despacho prefiere el puño, la patada y, cómo no, cuando llega la autoridad competente la frase: «usted no sabe con quién está hablando». Todo un ejemplo de relaciones públicas. Así da gusto...

Ya lo ha expresado Ada Colau con diferentes mensajes y decisiones, parece que los extranjeros no son muy bienvenidos en su ciudad, sobre todo si es turismo con posibles. El cuñado fiel ha cumplido con el mandato consistorial, aunque para ello haya tenido que dormir en el cuartelillo una noche. Total, con la suficiente bebida en el cuerpo ¡se pasa volando! Resumiendo, altercado nocturno, copas, música, buen ambiente y el cuñado de la Colau. Una mezcla explosiva.


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