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Vox, una realidad social y el bien común

17 feb 2019 / 06:26 h - Actualizado: 17 feb 2019 / 10:42 h.
  • Vox, una realidad social y el bien común

La anterior semana terminaba mi artículo señalando que trataría sobre la Responsabilidad Social de los Medios de Comunicación, también hace unas semanas concluía uno de mis artículos diciendo que escribiría sobre VOX.

Dado que no preveía que se convocaran elecciones, y teniendo en cuenta que he escrito sobre la Diputada Susana Díaz, Juan Manuel Moreno Bonilla, Albert Rivera y que en su día escribí que si Podemos era capaz de asumir los principios de la socialdemocracia no habría que tener miedo a un gobierno con candidatos de este partido, hoy quiero reflexionar acerca de VOX.

VOX es una realidad social que no se puede obviar ni tampoco se debe ignorar. Lo cierto es que hace unos meses llegaron al Parlamento de Andalucía y todo indica que llegarán al Congreso, al Senado, a las Comunidades Autónomas y a los Municipios.

Las Instituciones democráticas son una herramienta altamente eficaz para lograr que las fuerzas políticas puedan realizar un trabajo coherente, alejado de las fobias y de los posibles intereses partidistas. Cuando los partidos ignoran estos tres principios pueden perder la perspectiva, y lo que generalmente ocurre es que la sociedad se percata de ello y, con mucho sentido común, dejamos de votarles.

La irrupción de un partido como VOX tiene su mérito y si hay ciudadanos que le votan habrá que respetar su presencia en las instituciones democráticas. Mi consejo es que tengan muy en cuenta los principios señalados en el anterior párrafo. En mis diferentes artículos, escritos en este medio, voy tratando diversos temas que, con humildad, me permito decir a los asesores de VOX y a sus militantes que lean y reflexionen sobre lo que en los mismos he escrito dado que tienen que ver con temas de actualidad como son: los movimientos migratorios, las líneas esenciales para generar trabajo en Andalucía, la cooperación internacional, la importancia de realizar un trabajo entre entidades privadas, principalmente del Tercer Sector, para diseñar un Plan de Acción Conjunto entre éstas y las Administraciones Públicas que ayuden a diseñar un modelo de gestión en los ámbitos social, educativo, sanitario y sociosanitario.

Les sugiero que para su programa tengan en cuenta una realidad, el envejecimiento de la población. De esto muy poco se habla y, hoy más que nunca, es preciso abordar en el Congreso de los Diputados la redacción y consecuente aprobación de una Ley General de Acción Social/Servicios Sociales que tenga esta constatación. El camino emprendido hasta la fecha por la mayoría de los políticos no tiene visos de poder ayudar a estructurar un modelo que sea válido, coherente y eficiente en todo el territorio de España. Ustedes tienen un reto al respecto, al igual que el resto de las fuerzas políticas; pero ¿quién se tomará en serio este trabajo? No se trata de lanzar, en campaña electoral, slogans que luego no llegan a ningún puerto fiable; lo que hay que hacer es lograr realizar una mesa de trabajo entre las Administraciones Públicas, el tejido empresarial y los Agentes Sociales teniendo muy en cuenta la Tercer Sector; una mesa que se empeñe, de verdad, sin miedo y sin condicionamientos ideológicos en diseñar un modelo a acción social que responda a las necesidades de la población en los ámbitos educativo, sanitario, sociosanitario y social; dejémonos de una vez por todas, de dividir y de excluir; todas las fuerzas vivas que están presentes en estos ámbitos tienen que trabajar conjuntamente, de otra manera será imposible responder a las necesidades de la población, y en breve, habrá diferencias más agudizadas, porque, no les quepa duda, que ya existe una gran fragmentación al respecto. Esto rompe un principio democrático esencial: se comienza a deshacer el principio subjetivo universal que nos hace a todos ciudadanos de primera.

La Encíclica Cáritas in Veritate del Papa Benedicto XVI podría ser un buen referente para todas las fuerzas políticas; pero soy consciente que éstas no tienen tiempo para dedicar cuatro horas a su lectura; es una pena, porque en este texto podrían hallar un marco referencial que les ayudara a realizar un política más constructiva y positiva. No sé si tendrán tiempo Ustedes de dedicar un día a su reflexión, inténtenlo, puede darles muchas luces ayudándoles a centrar muchos temas sensibles y existentes en nuestra sociedad.

Por si no tuvieran tiempo de hacerlo les voy a proponer un párrafo de esta Encíclica por entender que puede suponer un eje que les ayude, lo cito con profundo respeto y con gran humildad, a construir un discurso afable, cercano, próximo y, sobre todo, propositivo "La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan. Pensándolo bien, esto es también una exigencia de la razón económica. El aumento sistémico de las desigualdades entre grupos sociales dentro de un mismo país y entre las poblaciones de los diferentes países, es decir, el aumento masivo de la pobreza relativa, no sólo tiende a erosionar la cohesión social y, de este modo, poner en peligro la democracia, sino que tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del capital social es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil".

Realizar un trabajo conjunto, como está siendo mi sugerencia, entre Administraciones Públicas, tejido empresarial y agentes sociales -entidades del Tercer Sector- para responder a las necesidades de la población, derivadas éstas de su envejecimiento, siendo una de las herramientas esenciales para activar la economía, por cuanto supone que es un eje esencial y necesario para poder generar trabajo. Se trata de un gran reto para una campaña electoral. Fomentar trabajo es igual a la búsqueda de la dignificación de las personas.

No es mi objetivo dar lecciones, me he permitido sugerirles algunos puntos que su programa electoral debería tener presente. A veces, los partidos políticos pierden la perspectiva y los mensajes que escuchamos a los políticos en campañas electorales se limitan a respetar poco a quien es diferente políticamente hablando. Me gustaría que se diera un debate entre las diversas fuerzas políticas, y en el mismo se hablara de cómo se va a planificar, por ejemplo, la respuesta al envejecimiento entre la población, qué objetivos y qué medidas se van a implementar. Pero esto, desde luego, es soñar. Los debates están planteados más como espacios para la polémica que como un foro de búsqueda común a los problemas.

Tener presente el Bien Común es una propuesta coherente y esencial para lograr construir una sociedad que mejore las condiciones de vida de cada persona. No estoy seguro que en el devenir de una campaña electoral se hable con rigor de la situación económica, tampoco sé si para ustedes será una eje fundamental para trasladar a sus potenciales votantes, tampoco sé cómo tratarán este tema el resto de las fuerzas políticas que concurrirán. Les sugiero que reflexionen sobre el siguiente párrafo de la Encíclica citada, se trata de un tema fundamental que no se debe ignorar, hay que tener valentía para tratarlo y explicarlo.

"Si hay confianza recíproca y generalizada, el mercado es la institución económica que permite el encuentro entre las personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. El mercado está sujeto a los principios de la llamada justicia conmutativa, que regula precisamente la relación entre dar y recibir entre iguales. Pero la doctrina social de la Iglesia no ha dejado nunca de subrayar la importancia de la justicia distributiva y de la justicia social para la economía de mercado, no sólo porque está dentro de un contexto social y político más amplio, sino también por la trama de relaciones en que se desenvuelve. En efecto, si el mercado se rige únicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave"

Sin duda se trata de avanzar democráticamente, VOX está llamado a realizar un camino que no pierda el horizonte de los valores democráticos, porque son éstos los que permiten construir una sociedad que, reconociendo los principios de el Bien Común según mi perspectiva, nos ayude a todos a vivir en fraternidad, respetándonos y valorándonos como ciudadanos del mundo. Por mi parte, respetando lo que cada ciudadano vote, no tengo ninguna duda que, como Partido democrático junto al resto de los Partidos políticos, sabrá responder, trabajando coordinadamente con el resto de los representantes elegidos democráticamente, con coherencia a los verdaderos problemas que los ciudadanos tenemos. Espero que se aparte de los slogans fáciles y poco respetuosos que los asesores del marketing político obligan a poner en las pancartas electorales, y a las frases hechas que recomiendan repetir ideas que sirven más para herir que para construir.

VOX ha llegado a la vida política de España, y al igual que el resto de las fuerzas políticas tendrá su espacio y merece un respeto ¡Ojalá! sepan aprovechar la oportunidad de lo que un país democrático como es España les ofrece: crecer en democracia, aquí las personas que forman parte de esta fuerza política tienen un gran reto.

DAVID LÓPEZ ROYO

SOCIÓLOGO


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