Los pisos turísticos siguen siendo un problema

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21 dic 2023 / 18:42 h - Actualizado: 21 dic 2023 / 18:50 h.
"Editorial"
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José Luis Sanz prometió no dar licencias de pisos turísticos desde el Ayuntamiento. Lo hizo durante la campaña electoral previa a ser nombrado alcalde de Sevilla. Y no parece que esa promesa se esté cumpliendo de ninguna de las maneras.

El alcalde Sanz (PP) admitió en esa campaña electoral que el turismo «se había ido de las manos», sin embargo tras llegar al cargo concedió licencias para 16 edificios. Ahora lo hace para 36 apartamentos turísticos junto a la Maestranza.

La turistificación y la gentrificación son problemas que van ganando posiciones en la realidad sevillana y que son perfectamente conocidos por el alcalde actual. Antes de las últimas elecciones municipales también dijo que «en Sevilla no cabe ni un apartamento turístico más, ni mucho menos, viviendas con fines turísticos (...) Me obsesiona alcanzar el equilibrio necesario con los vecinos porque en algunas zonas el turismo masivo está descontrolado y es un problema». Resulta inexplicable que la percepción del problema sea ahora tan diferente.

Las razones que esgrime el alcalde para justificar lo que se hace al respecto se materializan en forma de informes judiciales favorables a la concesión y a la riqueza que generan este tipo de establecimientos. Pero el problema es evidente. La población se ve desplazada, el aumento de los precios de las viviendas en Sevilla es evidente y el centro de la ciudad está cambiando la fisionomía a marchas forzadas. La ciudad es menos cómoda con este número desmesurado de pisos turísticos. Durante los últimos diez años, se han ido 3.400 ciudadanos y la población ha bajado de 60.000 a 57.000 vecinos en el corazón de la tercera ciudad española que más turistas recibió en 2022 con 3,4 millones, según un estudio con datos del INE. Y esto podría representar una herida gravísima en el centro de la ciudad a muy corto plazo. Hablamos de datos muy descorazonadores para los sevillanos: 45.000 plazas en pisos y viviendas turísticas y 29.000 plazas hoteleras en una ciudad de apenas 700.000 habitantes. Es algo imposible de soportar para una ciudad como Sevilla sin que se genere un problema importante.

El turismo es una gran herramienta para generar riqueza en la ciudad siempre que eso no signifique la metamorfosis irreparable del entorno que haga de Sevilla un lugar incómodo e imposible para los propios sevillanos.