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Cine musical para despertar recuerdos y emociones

El Festival Nacional de Cortometrajes de Écija, Cinéresis, utiliza el cine musical como terapia con enfermos de Alzheimer con la actividad ‘Recuerdos de cine’

08 jun 2017 / 21:33 h - Actualizado: 08 jun 2017 / 21:33 h.
"Cine"
  • El taller de música y cine anima a las personas afectadas por Alzheimer. / Fotos: M. Rodríguez
    El taller de música y cine anima a las personas afectadas por Alzheimer. / Fotos: M. Rodríguez

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Carmen lleva poco más de tres meses acudiendo a los talleres de estimulación de memoria de la asociación Valle del Genil, el colectivo de familiares de enfermos de Alzheimer de Écija. Comparte asiento y terapias con Teresa, que lleva mucho más tiempo acudiendo a esta asociación, casi cuatro años. Las dos coinciden en que se lo pasan muy bien con las actividades de la asociación, tanto que los fines de semana, cuando no hay talleres, están deseando que llegue el lunes.

Teresa y Carmen son dos de las alrededor de veinticinco personas que participan habitualmente de los talleres y actos que organiza Valle del Genil en su sede de la calle Cartuja, en la barriada ecijana de Las Huertas. Todos tienen el mismo objetivo: ejercitar la mente y el cuerpo, el mejor remedio a la enfermedad.

Y ese es también el objetivo de Recuerdos de Cine, la actividad que los organizadores del Festival de Cortometrajes de Écija, Cinéresis, han llevado a la calle Cartuja, para pasar una mañana con personas con Alzheimer. Con canciones y escenas musicales de películas españolas de los años cincuenta y sesenta quieren estimular los recuerdos de las personas que sufren este mal.

La iniciativa es un empeño personal del director del festival, Fernando Pérez. «Mi madre sufría Alzheimer y, cuando iba a visitarla, veía cómo había gente que les acercaba a sus personas mayores el móvil y que esas personas mayores, muchas de las cuales ni siquiera hablaban, parecían activarse y empezaban a reír y hasta a cantar», relata el responsable de Cinéresis.

Lo que los pacientes de Alzheimer veían o escuchaban en esos teléfonos móviles eran canciones de sus años jóvenes. Temas de Marisol, o de Joselito, o el Soy minero cantado por Antonio Molina... «¡Y eran capaces de recordar la letra y cantaban!», recuerda Pérez. «Tuve claro que teníamos que hacer algo con ellos y con el cine», decidió, «porque no curaremos a nadie, pero les hacemos pasar un buen rato».

Teresa y Carmen lo confirman. Las dos reconocen al mismo tiempo haber sentido «mucha emoción» durante los tres cuartos de hora largos que dura Recuerdos de Cine, por los que han desfilado Antonio Molina, Lola Flores, Manolo Escobar, Joselito, Rocío Dúrcal, Marisol y Miguel de Molina. «Es música antigua y tan bonita...», dice Carmen.

Todas las personas que han asistido a esta particular sesión de cine musical han disfrutado. Las monitoras, familiares de los pacientes, también. «Han participado, han cantado, han recordado... han sacado emociones y recuerdos», señalan las cuidadoras de Valle del Genil, que han descubierto una nueva terapia contra el Alzheimer: «La música remueve», dicen.

El resultado de Recuerdos de Cine ha sorprendido a las monitoras. Los casos de Teresa y Carmen quizá son menos graves, pero hay pacientes que han respondido de una forma inesperada para ellas. «Hemos visto cantar y recordar letras de canciones a personas que no reaccionan con nada», relatan. La apatía y el rechazo del contacto social son características de la enfermedad y las voluntarias y profesionales de Valle del Genil lo saben bien. Por eso les sorprende la reacción de algunos de los usuarios y usuarias. Una de ellas, Patrocinio, apenas ve bultos y usa una silla de ruedas; cuesta trabajo que permanezca atenta a algo. «Y ha aguantado cerca de una hora escuchando canciones, cantando y emocionada», dicen.

También Ana «ha reconocido y cantado todas las canciones», desde La bien pagá a Más bonita que ninguna y de Tómbola a Mi carro. Y la emoción ha sido general. «Todos se han limpiado los ojos de lágrimas varias veces; se han emocionado», dicen sus familiares, a los que llama la atención cómo han reaccionado personas que «se ponen nerviosos cuando tienen que atender a algo, no aguantan en algunos talleres ni diez minutos y enseguida se remueven en su silla y se quieren ir a casa, o empiezan a preguntar por sus hijos y dicen que quieren ir al médico».

Ese cambio en el comportamiento «nos ha puesto también a nosotras los vellos de punta», reconocen. Todas están sorprendidas y emocionadas por ver a algunos enfermos, como Rafael, que tiene 89 años y que apenas participa, «cantando y emocionado, riendo». O Paco, «que no soporta el bullicio a su alrededor y que hasta se ha participado tanto que hasta se ha arrancado a bailar».

Carmen y Teresa se han quedado con ganas de más. Piden más escenas musicales para nuevas ediciones de esta terapia de cine. Quieren canciones del Dúo Dinámico y de Raphael. A los hombres les tira más el cante jondo y piden escenas musicales y canciones de Rafael Farina.

Durante cerca de una hora, los usuarios de Valle del Genil no han parecido necesitar terapia. Han permanecido atentos a la pantalla y a las canciones que les han removido por dentro. «Daba igual su comportamiento, no se ha notado nada, eran simplemente personas mayores riendo y cantando, viendo y escuchando algo que les ha hecho felices», dicen sus cuidadoras. «Pura magia», añaden. La magia del cine.


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