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El mayor hormiguero del mundo está en Trebujena

La empresa Anthouse, propiedad del jerezano Roberto Huertas y con 15 trabajadores en nómina, fabrica 200 hormigueros al día y los exporta a países de medio mundo

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
05 ene 2022 / 14:51 h - Actualizado: 06 ene 2022 / 12:18 h.
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La historia de Anthouse, probablemente el mayor fabricante de hormigueros del mundo, es la historia de Roberto Huertas, un informático de 42 años al que la crisis de 2008 expulsó del mercado laboral y volvió a su pasión de la infancia: las hormiguitas. “Fue mi exnovia la que me dijo que aquella afición mía de venderles homigueros a los amigos podía tener algún futuro”, recuerda Roberto hoy, 13 años después. “Yo había hecho hormigueros desde siempre, de yeso, de escayola, para regalárselos a gente a la que le gustaba esto de observar a las hormigas, pero tampoco se me había ocurrido montar una empresa con eso”.

Hoy en día, su empresa -radicada en Trebujena, un pueblo gaditano de apenas 7.000 habitantes- da trabajo directo a 15 empleados, produce una media de 200 hormigueros diarios de metacrilato o filamento de vidrio y factura “bastante”, aunque prefiere no dar cifras “porque ya hay chinos y australianos haciéndonos la competencia”. El caso es que Anthouse, que funciona en una nave de 750 metros cuadrados en plena Trebujena, exporta sus hormigueros, de todo tipo y precio (desde 5 hasta 100 euros), a muchísimos países de Europa y a América, “sobre todo a EEUU, para donde salen diariamente muchos”. Los trabajadores son todos de la comarca: de la propia Trebujena, “por supuesto”, de Sanlúcar de Barrameda, Rota, Lebrija...

El mayor hormiguero del mundo está en Trebujena

Insectos sociales

La pasión por las hormigas ha ido creciendo en los últimos años, explica Roberto, como la afición por otras mascotas, “con la diferencia de que un conejito o a un pececito lo ves comer y hacer caca y en el caso de las hormigas las ves funcionar en sociedad; son muy parecidas a las sociedades humanas”. Cada hormiguero puede llevar una hormiga reina, las obreras, los soldados y hasta los bebés. “Incluso hay hormigas vampíricas”, señala Roberto, “que le chupan la sangre a las larvas; un mundo”. No en vano, Anthouse ha editado ya varios libros sobre la vida, los secretos y las curiosidades del mundo de las hormigas. Hay gente de todo el mundo que reclama estos hormigueros. Aquí en España, tiene clientes especialmente de Madrid, Cataluña y País Vasco. “Yo soñé con vender mucho aquí en la provincia de Cádiz, pero desgraciadamente no he podido vivir solamente de Andalucía”, confiesa este empresario orgulloso de dar trabajo a gente de su entorno a la que “hay que hacerle una prueba previa, porque esto que hacen aquí no se parece a lo que han hecho antes”.

La demanda de sus hormigueros también ha crecido en colegios y guarderías, “porque existen incluso unidades didácticas en torno al aprendizaje de estos insectos” tan disciplinados, colaborativos y sociales. Los pedidos nacionales van con hormigas incluidas, “hormigas gaditanas que no pican ni son peligrosas ni nada parecido”, pero a las demandas internacionales responden con el hormiguero vacío. “Al fin y al cabo, las hormigas pueden cogerlas en cualquier parque”, dice Roberto.


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