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El sanluqueño palacio de Orleans-Borbón, en la Lista Roja del Patrimonio

El edificio, usado como Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda desde 1979, es el primero de estilo neomudéjar construido en España, pero según la asociación Hispania Nostra se encuentra “al borde de la ruina total”

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
04 ago 2021 / 08:52 h - Actualizado: 04 ago 2021 / 09:02 h.
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Mientras ayer arrancaban las Carreras de Caballos en Sanlúcar de Barrameda, tras el parón por el Covid del verano pasado, en su Ayuntamiento se despachaban con una noticia que no entrañaba más novedad que el hecho de que alguien señale el hecho consumado, porque el edificio en sí, el propio palacio que sirve de sede al Consistorio, lleva en mal estado varias décadas. La novedad es que lo señale así, “al borde de la ruina total”, una asociación de tanta enjundia como Hispania Nostra, que acaba de incluirlo en su temida Lista Roja del Patrimonio, que incluye hoy casi 900 monumentos españoles que corren serio riesgo de desaparecer si no se hace algo inmediatamente. “Desde las rehabilitaciones efectuadas en la década de los 90, el inmueble no ha recibido mantenimiento alguno”, señala la asociación en su web, www.listarojapatrimonio.org, y añade: “En la parte más noble del edificio, los ricos techos se encuentran con problemas de desprendimiento”.

Se trata, sin duda, de uno de los mejores edificios civiles de la ciudad gaditana, “construido con mimo y con especial interés por miembros de la familia real española en el siglo XIX”, recuerda Hispania Nostra, que señala asimismo que fue “edificado por los mejores arquitectos del momento, con obras procedentes de distintos palacios reales de Madrid y con un jardín de ensueño”, el de la entrada, que es hoy la entrada al Ayuntamiento, que evidentemente usa la parte en condiciones. Es, además, el primer edificio de estilo neomudéjar construido en España y el mejor reflejo de una época y el gusto de su mecenas, Antonio de Orleans, duque de Montpensier.

No ha servido ni siquiera el hecho de estar catalogado como Bien de Interés Cultural, inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía, ni que la asociación local Aula Gerión lleve una década denunciando la situación. En 2015, esta asociación llevó el caso a la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, pero de nada sirvió tampoco. En el escrito de hace seis años, Aula Gerión señalaba que el palacio “no solo muestra un estado lamentable al exterior, por los puntales que sustentan la valla perimetral por la calle Caballeros o las redes que protegen la caída de los cascotes por la cuesta de Belén, que llevan ahí años, sin que el Consistorio parezca inmutarse”, decían, “sino que también ofrece otra cara que no se ve ni se enseña al visitante, la cual se encuentra en ruina total”.

Aula Gerión ya señalaba entonces “la zona trasera que vierte a los jardines posteriores”, en una época en la que el actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, sanluqueño, era teniente de alcalde gracias al pacto de su partido, Ciudadanos Independientes de Sanlúcar, con el PSOE. “El abandono continuado durante años de esta parte de la edificación ha provocado su progresiva devastación”, señalaba la asociación entonces, preocupada porque hubieran llegado “ayudas económicas a Sanlúcar que se podían haber invertido en su rehabilitación”.

Lo cierto es que antes, en el verano de 2007, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió a rehabilitar el palacio. Justo al año siguiente, la entonces ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, firmó un convenio de colaboración con el Ayuntamiento para rehabilitar todo lo dañado e incluso ampliar las dependencias municipales. En 2009, los Presupuestos Generales del Estado llegaron a contemplar 3,2 millones de euros para todo ello, la primera de cuyas partidas, de 910.107 euros, llegó a ser anunciada a bombo y platillo por la entonces alcaldesa sanluqueña, la socialista Irene García, luego aupada a presidenta de la Diputación de Cádiz. Esa fue la última noticia al respecto.

Casi dos siglos de Historia

La historia de este edificio emparenta desde hace casi dos siglos a España con Francia. Después de la revolución de 1848 que terminó con el último rey de Francia, Luis Felipe I, su familia fue obligada a marcharse del país galo. El hijo menor del monarca, Antonio de Orleans, duque de Montpensier, se había casado ya con la infanta de España Luisa Fernanda de Borbón, a la sazón la última hija de Fernando II y María Cristina. Por tanto, era cuñado de la reina española, Isabel II. Pero había tan malas relaciones entre ellos, que Antonio de Orleans y su esposa se instalaron en Sevilla para poner tierra de por medio con la corte madrileña. Vivir en Sevilla supuso establecer su residencia de verano en Sanlúcar de Barrameda.

La pareja adquirió entonces -en la parte más alta y noble de la ciudad gaditana en la que Isabel Católica había visto por primera vez el mar- varios edificios, como el antiguo seminario conciliar de San Francisco Javier, la casa familiar de los Páez de la Cadena y las antiguas dependencias conventuales de La Merced. La construcción del palacio empezó en 1852 y la obra se prolongó durante treinta años. El resultado fue un palacio a modo de fortaleza en el lugar más representativo de Sanlúcar. El exterior le da, en efecto, un aspecto de alcázar, con sus merlones, torreones y jardines. Al duque, sin duda, le habían influido sus viajes por Egipto, Grecia y Turquía.

Una auténtica joya, puro eclecticismo

El revoque de cal en colores ocre y almagra recuerdan a algunas construcciones religiosas de El Cairo o la más cercana Mezquita de Córdoba. En la parte delantera del palacio se encuentra el Jardín del Apeadero, que constituye uno de los elementos más interesantes sin duda de todo el exterior. Su portada fue construida bajo la dirección de Fernández Ayarragaray en la década de 1870, con una clara influencia de la Alhambra. En el interior de todo el conjunto predomina un aspecto clásico o ecléctico en general, a excepción de algunas estancias con decoración de influencia egipcia, árabe o chinesca.

El interior del primer núcleo, al que se accede por el apeadero, se organiza en torno a un patio con columnas de mármol rosado. Esta es llamada la “zona noble” del palacio, por ser el lugar donde vivían propiamente los duques. Aquí se encuentran los despachos, sus dormitorios o el comedor. En esta zona destacan algunas de las pinturas que cubren los techos, procedentes del Palacio de Vistalegre de Madrid. Igualmente es destacable la primera planta, destinada a las habitaciones, tocadores y gabinetes, despuntando el Salón Chinesco y los cuartos de bambú. En el sector de la Merced, se construyó el Pabellón del Ángulo, una auténtica Torre del Homenaje. Su interior tenía un sentido ambientalista y romántico. En este lugar, en una de las crujías del claustro del convento se construyó la Biblioteca Egipcia, uno de los espacios más interesantes de todo el recinto, que estuvo habitado hasta 1955, cuando el infante Alfonso de Orleans y Borbón, por discrepancias con Franco, se exilió en su finca El Botánico.

En plena Transición española, el edificio llegó a venderse hasta en dos ocasiones, hasta que lo compró el propio Ayuntamiento de Sanlúcar en 1979 para destinarlo a uso público y así evitar su destrucción. Algo se habrá logrado en estos últimos 42 años, pero está claro, a la vista de las imágenes, que hay mucho por recuperar y conservar.


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