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Bellver se muda a Fabiola

Comienza el traslado de las 567 obras de arte donadas por el coleccionista a la ciudad. El alcalde confirma que el museo abrirá sus puertas el 11 de octubre y que ya se trabaja en su ampliación

26 jun 2018 / 18:45 h - Actualizado: 27 jun 2018 / 08:16 h.
"Cultura","Ayuntamiento de Sevilla","Arte","Juan Espadas"
  • El coleccionista Mariano Bellver y su esposa Dolores Mejías (centro) escoltados por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, Antonio Muñoz. / Fotos: Jesús Barrera
    El coleccionista Mariano Bellver y su esposa Dolores Mejías (centro) escoltados por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, Antonio Muñoz. / Fotos: Jesús Barrera
  • Los operarios de la empresa de transporte embalan una de las piezas que se mudará al museo de la Casa Fabiola.
    Los operarios de la empresa de transporte embalan una de las piezas que se mudará al museo de la Casa Fabiola.
  • El salón dorado será la primera de las habitaciones que se desmontará.
    El salón dorado será la primera de las habitaciones que se desmontará.
  • Detalle de una de las piezas que conforman la amplian colección Bellver.
    Detalle de una de las piezas que conforman la amplian colección Bellver.
  • El arte sacro es una de las temáticas que más predomina.
    El arte sacro es una de las temáticas que más predomina.

«Hoy por la mañana he dado una vuelta por la casa, como despidiéndome de todas las piezas, casi hablando con ellas. Les he dicho que allí se van a lucir aún más, que si aquí están a gusto, allí lo estarán todavía más». Eran las palabras del adiós, de la despedida emocionada de Mariano Bellver a las obras de arte que ha coleccionado a lo largo de su vida y que ahora abandonaban su hogar de la plaza del Museo para formar parte de ese otro museo que Sevilla le dedicará en la Casa Fabiola. «Se que no me equivocado», aseguraba. Y es que han sido más de catorce años de negociaciones para que al fin la donación de un amplia parte de su colección legue a la ciudad, en una «iniciativa loable», dijo el alcalde Juan Espadas, «de una persona que ha dedicado todos sus recursos a coleccionar».

Este martes era momento de empezar con la mudanza. El calendario en este caso es bastante estricto. Para que se cumplan los plazos, toda las piezas deben estar fuera del domicilio de Bellver el próximo 15 de julio. Dos semanas intensas de trabajo y meticulosos embalajes, obra a obra, recuerdo a recuerdo, supervisados desde la emoción y la distancia por Dolores Mejías, esposa del coleccionista. «Me da mucha pena. Aquí está toda nuestra vida», relata. Lo dice con el mismo sentimiento de añoranza y sobre todo de esperanza, porque al fin el sueño de su marido está a punto de cumplirse. «Su ilusión es ver el museo abierto y hoy estamos un poquito más cerca». Ella ha preferido mantenerse al margen de la selección de las piezas que se mudarían al museo de la Casa Fabiola. «Yo no he querido saber nada», asegura. Lo que sí nos cuenta es que algunas de las obras se quedarán aún en su casa porque formarán parte de una futura donación a la ciudad o por su especial significado. «Lo primero que compramos fue una consola de marquetería que está en el pasillo de la primera planta. ¿Si se la llevan? Pues no lo sé», confesaba.

En total serán 567 las piezas que se trasladarán en estas dos semanas a la Casa Fabiola para su musealización. «Principalmente, el valor de la colección está en la pintura, con una serie de cuadros costumbristas (siglo XIX) de temáticas muy variadas que reflejan la forma de vida y las costumbres de la época», explicó Carlos Cano, coordinador del traslado. Nombres de artistas como Alfonso Grosso o García Ramos destacan en una colección en la que también hay «arte suntuario, relojes, porcelanas, esculturas –alguna de ellas atribuida a Martínez Montañés–, o mobiliario». Todas saldrán de la casa de Bellver pero no todas irán por ahora al museo. La idea pasa por exponer la mayoría de las piezas en la Casa Fabiola y guardar el resto en un almacén, rotándose la exposición para que cada visita resulte diferente. «Tiene que ser una colección viva», dijo.

¿Y para cuándo estará disponible? El alcalde de la ciudad, Juan Espadas, confirmó lo que ya adelantó días atrás. «Confiamos en poder abrir el nuevo museo, como es deseo de don Mariano, coincidiendo con el puente del Día de la Hispanidad», aseguró ante la prensa. En concreto, la fecha elegida es la del jueves 11 de octubre, el tiempo justo para terminar las últimas obras de adecuación del espacio, «cuyo proyecto museográfico ha llevado a cabo Ignacio Cano con la supervisión de la familia», y proceder a la contratación de todo el personal necesario para la apertura.

Para Espadas, el inicio del traslado de las piezas donadas por el coleccionista constituye «la etapa final» de lo que tildó como «una carrera de obstáculos», en referencia a las trabas administrativas y negociaciones que ha habido que superar para que el proyecto llegue definitivamente a concretarse. Será, advirtió el alcalde, «algo más que un museo», un espacio en el que «se trasladará el espíritu de la casa –en referencia a la residencia de Bellver– y se respirará el cariño con que se ha hecho». En este sentido, refirió a los donantes que «no debe ser un día triste sino feliz, porque se concreta una voluntad que si no hubiera llegado a buen puerto si hubiera sido una frustración».

En su intervención ante la prensa, Bellver quiso agradecer «el beneplácito de todos los partidos políticos, de este alcalde y los anteriores» a la consecución de un proyecto que lleva «14 años preparando, pensando siempre en cómo sería este día». También confesó que está preparando una segunda donación de las piezas que forman su amplia colección a la ciudad que «no caben el Casa Fabiola». Sobre este asunto, el alcalde indicó que están trabajando en esta «donación complementaria» y en la consecuente ampliación del espacio museístico «más pronto que tarde».

Mientras se concreta este nuevo proyecto, los trabajos se centrarán estos días en la mudanza de las piezas de esta primera donación. Las salas se irán desmontando una a una, en función del espacio definitivo en el que se ubicarán en el museo. «La primera en desmontarse será la sala dorada», explicó Cano, situada en uno de los laterales del domicilio de Bellver. Todo el traslado debe cuadrarse para estar finalizado el 15 de julio. Ese día, el coleccionista cree que la emoción embargará al matrimonio. «Seguro que las lágrimas de mi mujer van a ser horrorosas pero las mías, que serán por dentro, van a ser también horrorosas».

Es el resumen de Bellver a su particular adiós a más de 60 años dedicados al coleccionismo junto a su mujer. «Como nunca fueron de viajar, se dedicaron a coleccionar obras de arte», confesaba el alcalde. A partir de ahora, sus tesoros pasarán a ser propiedad de la ciudad, tal y como deseaban. «¿Qué va a hacer ahora con todo el espacio que le quede en la casa», preguntaba algunos asistentes a Bellver. Su respuesta fue certera y hasta con dosis de ilusión. «Pues volver a llenarla». Palabra de coleccionista.


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