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La asociación Astervión lleva 25 años combatiendo la soledad entre los mayores

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
09 mar 2018 / 21:20 h - Actualizado: 10 mar 2018 / 10:14 h.
  • Miembros de la actual junta directiva de la asociación de jubilados de Nervión, Astervión, que están de celebraciones este mes de marzo. / Fotos: Manuel Gómez
    Miembros de la actual junta directiva de la asociación de jubilados de Nervión, Astervión, que están de celebraciones este mes de marzo. / Fotos: Manuel Gómez

La jubilación o la prejubilación conlleva un cambio en los mayores que no siempre supone un salto a la felicidad. En algunos casos genera problemas de autoestima, desorientación o depresión ante «el vacío» que produce su nuevo estado vital. Para «combatir la soledad» y «llenar» la agenda (y también la cabeza) de quienes alcanzan la tercera edad nació hace hoy 25 años la Asociación de Jubilados del Barrio de Nervión (Astervión).

Todo comenzó en la parroquia de Los Redentoristas de Nervión. Allí coincide un grupo de mayores de la urbanización Conde de Bustillos, que siente la necesidad de organizarse «para rellenar ese hueco que deja la jubilación», como recogen los estatutos de esta entidad privada por la que han pasado más de 1.200 socios desde su creación el 10 de marzo de 1993. La buena acogida llevó a buscar una sede social. «Se alquiló este local [por la actual sede] que era una escuela de niños, para convertirlo en punto de encuentro y lugar de nuestras actividades y talleres, concertados con el Ayuntamiento», recuerda el actual presidente de Astervión, Manuel Pérez González, que, con el resto de miembros de junta directiva de la entidad, han diseñado para este mes de marzo un programa conmemorativo del primer cuarto de siglo.

El acto central del aniversario será este sábado (12.30 horas) con la celebración de una misa de acción de gracias en la iglesia donde nació este movimiento asociativo que se ha convertido en un referente para los mayores de Nervión. La celebración también servirá para recordar a los socios que han ido falleciendo y que «han jugado un papel esencial» en esta aventura. «Desde el primer presidente, Domingo Carlón; al último directivo fallecido, Maximiliano Vázquez. Como dice nuestro eslogan: ‘25 años. Gracias por formar parte de esta historia’. Porque esto ha sido posible gracias a todos: del primer al último socio», subraya Pérez. En este sentido, en el cóctel que se servirá posteriormente en la sede de Astervión y que contará con la presencia del delegado de Asuntos Sociales, Juan Manuel Flores, la asociación hará entrega de unos obsequios a tres socios con 25 años de antigüedad: Domingo Carlón, Joaquina Berenjena y José Valceca.

La jornada festiva servirá también para echar la vista atrás y rememorar algunas anécdotas vividas en estos 25 años. «Hay una socia que siempre dice que la cuota de cada mes le ha supuesto un ahorro en cientos y cientos de euros en psicólogos y tratamientos. Otra señora, de 92 años, ha vuelto después de varios años», apunta Antonio Martín Rodríguez, actual tesorero de la asociación y autor de la conferencia sobre los 25 años de historia impartida el pasado jueves.

Aunque para historias las que cuentan sus socios en primera persona. A sus 73 años, Francisco Molina ha aprendido «a tener unas amistades importantes en una edad muy difícil». Viudo desde hace 15 años, confiesa que Astervión le ha dado «mucha vida», por ejemplo, a través del baile, y que le ha quitado «malos pensamientos y soledad, que es muy mala».

El recetario se basa en un extenso programa de actividades lúdicas, talleres formativos, connivencias, viajes, cine, pintura... y hasta teatro. «Tenemos un grupo que prepara recitales. Empezamos con Emilio Segura y Rosalía Jiménez. Estamos preparando un recopilatorio de pregones de cara a la Semana Santa», detalla la socia Carmen Cervera. No faltan clases de pintura, «que da Juan de manera altruista», y buenas sobremesas de tertulias después de degustar «el bacalao con tomate» o «las tortillas variadas» del socio cocinero Enrique. «Aquí lo celebramos todo: el pescaíto de la Feria, la Cruz de Mayo... se canta y se baila», dice entusiasmada Milagrosa Nocea.

Lógico que Juan Antonio Peña, actual secretario, se uniera hace cuatro años. «Mi mujer me decía que estamos desperdiciando una cosa buena, que todo el mundo disfruta. Cuando llegué y vi el ambiente, nos quedamos».


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