Desde la llegada del actual gobierno municipal a la Plaza Nueva el objetivo parecía claro: que la Memoria Histórica dejara de ser un tema de conversación recurrente y se convirtiera en hechos concretos. En esto anda enfrascado desde entonces el ejecutivo de Juan Espadas que este lunes anunciaba el inicio de la licitación de un nuevo contrato para la señalización y localización de otras dos fosas comunes situadas en el cementerio de San Fernando. Tras los trabajos desarrollados en Pico Reja, será ahora el turno de las conocidas como Monumento y Antigua, con una intervención de las mismas características que comenzará a lo largo del próximo mes de septiembre.

Lo anunciaba la delegada de Participación Ciudadana, Educación y Edificios Municipales, Adela Castaño, también al frente de estas políticas memorialistas, destacando a su vez el compromiso del gobierno en esta materia. «Esta actuación se suma a la eliminación de los nombres franquistas del callejero, a la creación de la Oficina para la Memoria Histórica y al trabajo de las asociaciones memorialistas y de los sindicatos». Sin olvidar las tareas que se llevaron a cabo en la fosa de Pico Reja, «con 671 metros y más de 1.100 personas enterradas en ella».

La hoja de ruta municipal se centrará ahora en las fosas 4 y 5 del mapa elaborado sobre la extensión total del cementerio, bautizadas con los nombres de Antigua y Monumento. Ambas, según los estudios de José Díaz Arriaza, estuvieron abiertas entre los meses de «septiembre del 36 y julio del 42», por lo que en ellas debe haber «tanto fallecidos en la Guerra Civil como en las cárceles y por la hambruna de los años 40». En total habría unas 12.000 personas enterradas en estos lugares, de las que «alrededor de unas 3.500 serían represaliadas, tanto directas como indirectas». La mayor parte se concentrarían en la fosa del Monumento, que en sus 159 metros cuadrados de superficie acogería a 7.440 cadáveres de los que 3.000 serían represaliados. En la Antigua, la más pequeña con unos 45 metros de longitud y 7,5 de profundidad, habría, según Díaz Arriaza, unos 500 fallecidos del franquismo de un total de 5.596 cuerpos.

Será a partir del próximo mes de septiembre cuando se empiecen a conocer datos más exactos de ambas fosas. Para ello, el contrato licitado por el Consistorio prevé, según advirtió Castaño, que se realicen «prospecciones e indagaciones» en los dos lugares así como «la elaboración de un plan de acción». Todo ello a través de dos equipos –uno para cada fosa– formados por un total de siete profesionales. Entre ellos, «habrá un antropólogo físico, un delineante, dos arqueólogos, dos operarios especializados y un historiador-documentalista». El objetivo es que los trabajos de delimitación, señalización y documentación, que tienen asignado un presupuesto de 68.000 euros, se finalicen en un plazo de dos meses, de modo que puedan estar acabados para el último trimestre de este 2018.

Subvenciones

Castaño también informó de la segunda convocatoria de ayudas para las asociaciones memorialistas. Con un presupuesto de 26.900 euros, –ampliable a 40.000–, se subvencionarán proyectos muy variados que van desde actuaciones conmemorativas o de homenajes, proyectos de divulgación de la Memoria Democrática, iniciativas para la recuperación y conservación del patrimonio democrático, la creación de datos biográficos de testimonios o la organización de congresos, seminarios y cursos, entre otros. Sí se advierte que cada entidad solo podrá presentar un proyecto, con un máximo de 6.600 euros.

Pico Reja

La delegada de Participación Ciudadana, Educación y Edificios Municipales, Adela Castaño, informó que en la recogida de ADN que se llevó a cabo el pasado mes de mayo para la identificación de los cuerpos enterados en la fosa Pico Reja se contabilizaron un total de 43 muestras, pertenecientes a otras tantas familias que consideran que los restos de alguno de sus miembros se encuentran en este lugar del cementerio de Sevilla.«La demanda de familias ha sido tal que el próximo mes de septiembre volveremos a hacer otra recogida de ADN», explicó Castaño. Las muestras de las que ya se disponen han sido enviadas a los bancos de la Universidad de Granada, donde se custodian a la espera de la exhumación de los cadáveres y su posterior cotejo. Pero para que llegue ese momento todavía habrá que esperar. Está a expensas de que se firme el convenio necesario entre el Ayuntamiento de Sevilla, la Diputación y la Junta de Andalucía que, según Castaño, «se encuentra en la sala de máquinas». Una vez que se finalicen los trámites relativos a esta documentación se podrá comenzar la exhumación de cadáveres, algo que la delegada confió que pudiera iniciarse «antes de finales de este año 2018».

Una vez finalizada la exhumación comenzará el cotejo de los restos con las muestras de ADN. Castaño reconoció que, a pesar del interés de las familias, puede que los resultados «no sean del todo positivos».