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‘Keep calm’ si quieres aprobar Selectividad

El próximo martes, 10.000 estudiantes sevillanos se la juegan en las pruebas de Selectividad. Los exámenes están custodiados por la Universidad de Sevilla en un «búnker secreto» con vigilancia las 24 horas del día

12 jun 2015 / 20:00 h - Actualizado: 12 jun 2015 / 22:13 h.
"Universidad"
  • Un grupo de jóvenes repasan sus apuntes momentos antes de acceder a los primeros exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad. / Eduardo Abad (Efe)
    Un grupo de jóvenes repasan sus apuntes momentos antes de acceder a los primeros exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad. / Eduardo Abad (Efe)

«Keep Calm and Carry On (»Mantén la calma y sigue adelante»). Este eslogan, mensaje principal de un cartel que el Ministerio de Interior británico diseñó como propaganda oficial en 1939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de levantar el ánimo a la población bajo amenaza de una invasión inminente, bien podría estar circulando estos días por los grupos de Whatsapp de los 10.000 estudiantes que se examinan de Selectividad desde el martes 16 y hasta el jueves 18 de junio en las universidades de Sevilla y la Pablo de Olavide. Estos 10.000 futuros universitarios viven estas últimas horas entre nervios, ataques de ansiedad y la certeza de que el trabajo ya está hecho (o debería). En sus centros, sus profesores les han explicado las materias y les han hecho exámenes a modo de simulacros; todo para conseguir que afronten estos próximos tres días con calma. Pero si estos consejos no son suficientes, dos estudiantes de primero de carrera explican qué trucos siguieron para conseguir superar la Selectividad, hace justo ahora un año, sin mayores problemas.

¿Qué hiciste la noche antes?

Rafael Román, estudiante de Dirección y Administración de Empresas en la Universidad de Sevilla, se acostó temprano (sobre las 22.30) después de hacer un repaso general de las asignaturas de las que se examinaba el primer día. «El primer día es el peor, aunque mi consejo es que se entre en el aula con la conciencia de que se va a hacer un examen más del Bachillerato. Lo que te van a preguntar y exigir es lo mismo que durante todo el curso». Javier Ruiz, estudiante de Traducción e Interpretación en la Pablo de Olavide, insiste en la idea del repaso general, en acostarse temprano y en «no tomarse nada» para calmar los nervios o dormir.

¿Cómo controlar los nervios del examen con el que se abre la Selectividad?

Javier Ruiz lo recuerda perfectamente: «Me llevé un reloj para controlar en cada momento el tiempo y no tener que levantar la cabeza para ver el que había en el aula. Me puse ropa cómoda y fresquita, sin ninguna pulsera ni nada que me pudiera estorbar. Me senté en la primera silla que vi, sin preocuparme del sitio en el que se colocaban mis amigos y compañeros. Y me llevé varios bolis, para no ponerme nervioso en caso de que se me quedara uno sin tinta».

¿Te preguntaron algo que no habías dado?

Ambos estudiantes coinciden: todo estaba en el temario y lo habían dado. Nada en su examen provocó la polémica generada este año en Cataluña donde en el examen de Lengua castellana una pregunta sobre qué es la catáfora dejó en fuera de juego al cien por cien de los estudiantes. Por cierto, la catáfora es una figura literaria que consiste en anticipar algo que se va a decir más adelante...

¿Te resultó difícil la Selectividad? ¿Crees que es el mejor sistema?

Rafael entiende que debe haber «algún filtro» pero se lamenta de que se evalúe más la capacidad de memorizar que la comprensión. En el caso de Javier, este estudiante de Los Maristas cree que la Selectividad es «una forma de ver si las notas del Bachillerato no te las han regalado». «Lo complicado de la Selectividad no es el examen sino que su resultado tiene una implicación muy grande», argumenta Javier, ya que la nota puede cerrarte o no las puertas a la carrera que quieres hacer.

Ya has cursado un año de carrera universitaria. Visto con perspectiva ¿la Selectividad no es nada con lo que supone el salto a la Universidad?

En el caso de Rafael éste tiene claro que el problema no es la Selectividad. «Ya se ve como una chorrada», reconoce. Lo importante es elegir bien, y él no está entusiasmado con su elección. Por eso, ya ha tomado la determinación de cambiar de estudios y aconseja a los 10.000 estudiantes que están a punto de hacer la Selectividad que tengan toda la información posible antes de formalizar la matrícula: «Hay que saber cuáles son los planes de estudio, cómo es la universidad a la que vas... y después, por supuesto, la vocación», subraya. Javier, con un 9,95 de nota en el Bachillerato, valora que «lo pasé peor en el instituto que en el primer año de carrera».

La Selectividad consta de una prueba general con cuatro ejercicios: Lengua Castellana y Literatura; Historia de la Filosofía o Historia de España; Lengua Extranjera, y una materia de la modalidad de Bachillerato elegida por el estudiante. A continuación, los estudiantes tendrán la oportunidad de subir nota hasta 4 puntos examinándose de una prueba específica y voluntaria en aquellas materias que estén relacionadas con la rama del conocimiento de la carrera elegida. Pero hasta que estos exámenes llegan a los pupitres de los estudiantes, ¿dónde son custodiados?, ¿quiénes los hacen?, ¿qué garantías de seguridad hay?

Este año, las pruebas de Selectividad en Andalucía las coordina la Universidad de Sevilla. El Vicerrectorado de Estudiantes lleva todo el curso trabajando en la organización con una obsesión: la custodia de los exámenes. El proceso, explica la vicerrectora Pastora Revuelta, comienza con la designación de una ponencia de 18 profesores (mitad universitarios, mitad de bachillerato) por cada materia. Ellos son los que elaboran varios modelos de exámenes de cada una de las materias. Sobre estos, se hace un sorteo del que salen las dos opciones sobre las que después tendrán que escoger los estudiantes. A continuación, deben hacerse las copias (un millón) de los exámenes para repartirlas durante los tres días de exámenes. La empresa que gana este concurso firma un acuerdo de confidencialidad, y durante el proceso de copia están presentes técnicos del vicerrectorado. Una vez culminado el proceso se destruyen las placas de los exámenes y se meten en el conocido como «búnker». Se trata de un «lugar secreto» que conoce una decena de personas en la Universidad de Sevilla y que está custodiado las 24 horas del día. En este búnker no hay conexión a internet para evitar fotos o maneras de difundir el contenido de los exámenes. «Las garantías son máximas», asegura Pastora Revuelta.

Y si imposible resulta poder conocer el contenido de los exámenes antes de que se abran oficialmente los sobres, más difícil es copiar, según la vicerrectora. «Hay mucha vigilancia dentro del aula, no se les deja entrar en el aula con nada, más que con el boli y es tanto lo que se juegan -un cero en toda la Selectividad- que no se arriesgan», dice Revuelta.


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