«El hecho de que nos hayan reconocido a dos personas que trabajamos en Sevilla seguramente demuestra que algunas cosas se están haciendo bien. Hay un nodo científico importante en Sevilla». La reflexión la firma Hernán Míguez, que ha sido galardonado con el Premio de la Real Sociedad Española de Física y la Fundación BBVA 2017 en la modalidad de Física, Innovación y Tecnología. La segunda persona premiada por la misma sociedad es Gabriel Lozano, también físico y compañero en el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla, perteneciente al Centro de Investigaciones Científicas isla de la Cartuja. A Gabriel Lozano la Sociedad Española de Física lo ha reconocido en la categoría de Investigador Novel en Física Experimental.

Ambos comparten su interés en al ámbito de la óptica y un evidente tino en la transferencia del conocimiento. Es decir: en la aplicación práctica de la ciencia básica que estudian y desarrollan en sus laboratorios.

Hernán Ruy Míguez, de hecho, valora mucho el criterio que lo ha hecho merecedor del galardón, «un ámbito en el que he trabajado mucho en los últimos 15 o 20 años, el de intentar desarrollar tecnología a partir de conocimientos de ciencia básica. Y eso, que hayan valorado justamente eso, para mí es sin duda motivo de gran alegría». Tal como lo expresa el fallo del premio, por «aunar la ciencia básica de gran calidad e impacto con la transferencia tecnológica de alto nivel». Míguez construye materiales cuyo color –la manera en que reflejan la luz– depende de su estructura nanoscópica, al igual que las alas de las mariposas. Además, pueden volverse flexibles. Las patentes que los describen han permitido crear dos empresas, en Canadá y Suecia, que desarrollan dispositivos con aplicaciones tan variadas como la detección de billetes falsos o la protección de la piel contra la radiación UV.

De Gabriel Lozano, destacado en el apartado de Investigador Novel en Física Experimental, el fallo destaca «su capacidad única de estudiar aspectos de física fundamental al más alto nivel con la habilidad singular de obtener aplicaciones comercialmente relevantes de sus investigaciones en optoelectrónica». Sus estudios en nanofotónica ya han abierto enfoques novedosos en el campo de la iluminación artificial. Siete de sus ocho patentes están siendo explotadas por una gran multinacional.

Su primera reacción es de satisfacción. «Que desde un organismo ajeno y con la tradición de la Real Sociedad Española de Física se fijen en uno y lo reconozcan es una alegría muy grande, que te empuja a seguir trabajando». ¿En qué? «En concreto, me vengo dedicando a desarrollar materiales que permitan controlar de manera muy precisa la emisión de luz. Pretendo emplear nanotecnología para que nuevos recubrimientos luminiscentes se vuelvan más inteligentes, permitan controlar de manera más fija, más fina, la tonalidad, el color y la dirección», de manera que esté disponible una herramienta «para conseguir la luz que queremos y donde la queremos».

Comparten también ambos investigadores el hecho de ser, hasta hace pocos días, los únicos que, trabajando en Sevilla, habían obtenido una Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés), que es un programa de excelencia de la Unión Europea que lleva aparejada una notable aportación económica. Desde ahora los acompaña en este selecto grupo un químico que trabaja también en el CicCartuja, Jesús Campos, que acaba de conocer que dispondrá de 1,4 millones para desarrollar sus investigaciones.

Sobre la labor que realizan en estos centros científicos y tecnológicos de alto nivel, Lozano explica que «en un primer momento, se pretende explorar las fronteras del conocimiento», que en su caso traduce como «hasta dónde sabemos, cómo interacciona la luz con la materia, con la nanoescala. Buscamos entender un poquito más para controlarla de manera más precisa. Si se consigue se pueden desarrollar dispositivos más eficiente el uso de la luz», remata, y conecta de nuevo la ciencia básica con la transferencia. El camino a seguir.

LOS PERFILES

Hernán Míguez García se doctoró en la Universidad Autónoma de Madrid (2000) y después trabajó como investigador postdoctoral durante dos años en la Universidad de Toronto, en Canadá. Desde 2004, dirige el grupo de Materiales Ópticos Multifuncionales en el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla, perteneciente al cicCartuja —centro mixto CSIC-Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía—. Es inventor de 18 patentes, varias de ellas transferidas a la industria.

Gabriel Lozano Barbero es Doctor en Ciencia de Materiales por la Universidad de Sevilla, e investigador principal en el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS), perteneciente al cicCartuja —centro mixto CSIC-Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía—. En 2016 recibió una las prestigiosas Starting Grants que el Consejo Europeo de Investigación (ERC) concede a investigadores que, estando en los inicios de su carrera, han sobresalido ya por una producción científica excelente.