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La suciedad mata a todos los peces de la ría del Parque de Miraflores

El Ayuntamiento achaca el suceso a «meses y meses» sin mantenimiento ni limpieza del lugar

19 ago 2015 / 13:04 h - Actualizado: 19 ago 2015 / 20:35 h.
"Biología","Medio ambiente","Sucesos"
  • La ría del Parque de Miraflores precintada en la tarde de este miércoles. / Pepo Herrera
    La ría del Parque de Miraflores precintada en la tarde de este miércoles. / Pepo Herrera
  • Esta es la visión de algunos peces de la ría este miércoles. / Foto de @aguitaJM
    Esta es la visión de algunos peces de la ría este miércoles. / Foto de @aguitaJM

No ha sido ningún envenenamiento ideado por los vándalos que frecuentan el lugar, como se temía este martes el vecino que denunció el suceso. Lo que ha matado esta semana a todos los peces de la ría del Parque de Miraflores ha sido algo igual de injustificable y de prosaico: la suciedad acumulada durante «meses y meses», según explicaron ayer a este periódico fuentes municipales consultadas al efecto. Según el director municipal de Medio Ambiente, Adolfo Fernández, ese estado de abandono sumado a las altísimas temperaturas de este verano han provocado este fenómeno bien conocido en la naturaleza, y que tiene que ver con la proliferación de plantas acuáticas y el oxígeno disponible.

Por supuesto, la explicación municipal contiene su pildorazo hacia el gobierno anterior, que de eso se trata también en política: esa «falta de mantenimiento que viene de mucho tiempo atrás», según las citadas fuentes, contiene una evidente acusación de abandono dirigida hacia el equipo del anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, aunque lo cierto es que la paternidad de esta mortandad está compartida por el PSOE, que tampoco ha puesto remedio a esa dejadez una vez llegado a la Alcaldía. La aparición este martes de cientos de peces flotando en la ría lleva, pues, el sello de la mala gestión, si bien la autoridad está dispuesta a corregir la situación de inmediato, mediante una técnica que responde al conocido lema de a grandes males, grandes remedios: van a meter una retroexcavadora en el canal, sin vaciarlo ni nada, para intentar sacar por medios mecánicos toda la mugre, los residuos y sedimentos, la basura y la vegetación del fondo que han convertido aquello en un medio literalmente irrespirable para los peces. «Si aun de este modo no se consiguiera limpiarlo, porque esté muy adherido, se procedería a vaciarlo para acometer una limpieza mayor».

No hay más remedio, porque la alternativa es aún peor que lo que ya hay: que se pudra el agua. Los expertos, entre ellos el propio Adolfo Fernández, dan a este proceso otro nombre más científico: eutrofización. Se produce cuando la acumulación de restos orgánicos (algas, peces muertos y nutrientes en general) hace que las bacterias que se encargan de descomponer todo esto acaben con el oxígeno del agua. Eso sucedería si se dejara aquello sin limpiar.

De momento, lo que ha pasado es que «además de la acumulación de materia orgánica, la proliferación de algas debida a la falta prolongada de mantenimiento ha hecho que estas plantas produzcan mucho anhídrido carbónico por las noches, que es cuando se han muerto los peces por falta de oxígeno». El paso siguiente, la putrefacción, se produce cuando este proceso llega al colapso de la masa de agua, «por eso hay que actuar rápido».

La mortandad de peces en el canal del Parque del Tamarguillo es un nuevo hito en la trayectoria municipal en materia de medio ambiente, un delicado capítulo en el que el alcalde, Juan Espadas, hizo mucho énfasis durante el gobierno de Zoido –y especialmente en la pasada campaña electoral que desembocó en las elecciones del 24 de mayo–, mostrando una sensibilidad en la materia con la que ahora que manda deberá arrostrar este tipo de situaciones. En su programa electoral, prometía «recuperar para la ciudad» los espacios verdes más dañados y «realizar inversiones reales y ambiciosas», entre otros, en el Parque de Miraflores.

No ha sido ningún envenenamiento ideado por los vándalos que frecuentan el lugar, como se temía este martes el vecino que denunció el suceso. Lo que ha matado esta semana a todos los peces de la ría del Parque de Miraflores ha sido algo igual de injustificable y de prosaico: la suciedad acumulada durante «meses y meses», según explicaron ayer a este periódico fuentes municipales consultadas al efecto. Según el director municipal de Medio Ambiente, Adolfo Fernández, ese estado de abandono sumado a las altísimas temperaturas de este verano han provocado este fenómeno bien conocido en la naturaleza, y que tiene que ver con la proliferación de plantas acuáticas y el oxígeno disponible.

Por supuesto, la explicación municipal contiene su pildorazo hacia el gobierno anterior, que de eso se trata también en política: esa «falta de mantenimiento que viene de mucho tiempo atrás», según las citadas fuentes, contiene una evidente acusación de abandono dirigida hacia el equipo del anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, aunque lo cierto es que la paternidad de esta mortandad está compartida por el PSOE, que tampoco ha puesto remedio a esa dejadez una vez llegado a la Alcaldía. La aparición este martes de cientos de peces flotando en la ría lleva, pues, el sello de la mala gestión, si bien la autoridad está dispuesta a corregir la situación de inmediato, mediante una técnica que responde al conocido lema de a grandes males, grandes remedios: van a meter una retroexcavadora en el canal, sin vaciarlo ni nada, para intentar sacar por medios mecánicos toda la mugre, los residuos y sedimentos, la basura y la vegetación del fondo que han convertido aquello en un medio literalmente irrespirable para los peces. «Si aun de este modo no se consiguiera limpiarlo, porque esté muy adherido, se procedería a vaciarlo para acometer una limpieza mayor».

No hay más remedio, porque la alternativa es aún peor que lo que ya hay: que se pudra el agua. Los expertos, entre ellos el propio Adolfo Fernández, dan a este proceso otro nombre más científico: eutrofización. Se produce cuando la acumulación de restos orgánicos (algas, peces muertos y nutrientes en general) hace que las bacterias que se encargan de descomponer todo esto acaben con el oxígeno del agua. Eso sucedería si se dejara aquello sin limpiar.

De momento, lo que ha pasado es que «además de la acumulación de materia orgánica, la proliferación de algas debida a la falta prolongada de mantenimiento ha hecho que estas plantas produzcan mucho anhídrido carbónico por las noches, que es cuando se han muerto los peces por falta de oxígeno». El paso siguiente, la putrefacción, se produce cuando este proceso llega al colapso de la masa de agua, «por eso hay que actuar rápido».

La mortandad de peces en el canal del Parque del Tamarguillo es un nuevo hito en la trayectoria municipal en materia de medio ambiente, un delicado capítulo en el que el alcalde, Juan Espadas, hizo mucho énfasis durante el gobierno de Zoido –y especialmente en la pasada campaña electoral que desembocó en las elecciones del 24 de mayo–, mostrando una sensibilidad en la materia con la que ahora que manda deberá arrostrar este tipo de situaciones. En su programa electoral, prometía «recuperar para la ciudad» los espacios verdes más dañados y «realizar inversiones reales y ambiciosas», entre otros, en el Parque de Miraflores.


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