Los escogidos por Sevilla

El Teatro Lope de Vega acogió la entrega de medallas de la ciudad que este año han recaído en personalidades como Cristina Hoyos, Pascual González y Enrique Valdivieso, entre otros

30 may 2017 / 20:25 h - Actualizado: 30 may 2017 / 21:27 h.
"Medallas Ciudad de Sevilla"
  • Plácido Domingo agradeciendo por vídeoconferencia.
  • Cantores de Híspalis.
  • Acto completo de entrega de medallas. / Ayuntamiento de Sevilla
  • Foto de familia, tomada ayer al mediodía en el Teatro Lope de Vega, de las personalidades que han recibido este año la Medalla de la Ciudad, flanqueados por las autoridades de la corporación municipal. / Manuel Gómez
    Foto de familia, tomada ayer al mediodía en el Teatro Lope de Vega, de las personalidades que han recibido este año la Medalla de la Ciudad, flanqueados por las autoridades de la corporación municipal. / Manuel Gómez
  • El catedrático Enrique Valdivieso. / Manuel Gómez
    El catedrático Enrique Valdivieso. / Manuel Gómez
  • El cantante Salvador Vicente. / M. Gómez
    El cantante Salvador Vicente. / M. Gómez
  • La bailaora Cristina Hoyos ya es Hija Predilecta. / M. Gómez
    La bailaora Cristina Hoyos ya es Hija Predilecta. / M. Gómez
  • Los Cantores de Híspalis protagonizaron uno de los momentos más emotivos del acto. / Manuel Gómez
    Los Cantores de Híspalis protagonizaron uno de los momentos más emotivos del acto. / Manuel Gómez

En el año en el que se cumple la efeméride del 25º aniversario de la celebración de la Expo’92, la muestra universal adquirió ayer un protagonismo especial durante el acto de entrega de las medallas de la ciudad con motivo de la festividad de San Fernando. No se coló Curro en el Teatro Lope de Vega; aunque sí se reconoció a título póstumo a Jacinto Pellón, uno de los máximos artífices del fasto de la Cartuja –del que fue su consejero delegado– y a Plácido Domingo, nombrando Hijo Adoptivo a quien fuera el asesor artístico de la programación lírica del Teatro de la Maestranza y quien actuara allí aquel año en una imborrable ópera Carmen, junto a la soprano Teresa Berganza y con puesta en escena de Núria Espert. Ópera, la de Bizet, que también se invocó mediante la interpretación de la Habanera y la Canción del toreador, con la soprano Estefanía Canseco, el tenor Salvador Vicente y la Banda Municipal de Sevilla. Igualmente los Cantores de Híspalis pusieron una especialmente emotiva nota de sevillanía.

No quedó únicamente en las condecoraciones la atmósfera de Expo; también la Banda Municipal de Sevilla interpretó durante la recogida de las Medallas el Himno de la Exposición Universal del 29, obra de Francisco Alonso. Por parte de los premiados, Cristina Hoyos (Hija Predilecta), que en nombre de los Hijos Adoptivos –aunque Plácido Domingo sí pudo dirigir unas palabras en un vídeo en el que resaltaba el «gran honor y el orgullo» de recibir el título de manos de «una ciudad tan bella y hermosa»– y en el suyo propio recordó que no sólo lo son por su trayectoria sino porque «aman mucho a Sevilla», hizo un resumen de vivencias, sentimientos y recuerdos vitales en los que repasó sus comienzos artísticos, su viaje a Madrid y su vuelta a Sevilla, ya consolidada, para establecer su academia y su museo.

«Sigue bailando que llegarás lejos, pero siempre a compás», dijo recordando las palabras de su padre Cristina Hoyos. Paseó su memoria también por su infancia –cuando su abuela comentó a su madre que la pequeña Cristina era «muy lacia» para el baile– y por su primer sueldo –45 pesetas ganadas en un tablao de Sevilla–. La artista jonda, tirando de memoria, narró cómo en 1965 se vio «con mucho miedo y muy ilusionada en la Estación de Córdoba con una maleta rumbo a Madrid». «¿Eres tú la sevillana que dicen que baila tan bien?» le preguntó Pastora Imperio. Y casi antes de que pudiera darse cuenta ya había conocido al bailarín y coreógrafo Antonio Gades. Entró en su compañía en 1969 y pasarían dos décadas juntos, trabajando en cada una de las piezas que este concibió. «He viajado mucho, muchísimo, y siempre se me ha llenado la boca diciendo que soy de Sevilla, tierra maravillosa», dijo.

Hoyos rememoró la inauguración de las Olimpiadas de Barcelona en el 92 cuando, precisamente, compartió escenario con Plácido Domingo. Tampoco faltaría a la Expo de Sevilla. Y, no mucho tiempo más tarde, le ofrecieron la dirección del Ballet Nacional de España, que no aceptó, pero sí que dijo sí a la coordinación del Ballet Flamenco de Andalucía. «Luego se me antojó crear un Museo del Baile Flamenco. Me decían: ‘¿Lo pondrás en Madrid o en Barcelona, no?’ Pues no. Lo pondré en Sevilla, en esta tierra bendita que me ha dado tantas cosas (...) Y. al final, sí que como me pidió mi padre mi vida ha ido despacito y a compás. No ha terminado la película, porque no pienso escribir ‘fin’, prefiero escribir ‘continuará’», concluyó levantando un cerrado aplauso del público que llenó ayer el Lope.

En representación de las nuevas medallas de la ciudad, el catedrático de Historia del Arte Enrique Valdivieso glosó las bondades de Sevilla como ciudad «de la gracia», según expresión del poeta José María Izquierdo, que ha decidido premiar a una «rebujina exquisita de gentes» que «primero se enamoraron y luego aman a esta ciudad». Valdivieso intentó acercarse, en su alocución, a la personalidad de la urbe. «Sevilla es como es porque está donde está, en un mundo geográfico que ni es el mar ni es tierra adentro. Sevilla es una ciudad optimista y alegre que tiene una luz inimitable y que ha engendrado una enorme cultura», expuso. «Yo he recibido más de ella de lo que le he dado», enunció para cerrar su intervención este experto –mundialmente reconocido por su autoridad en la obra de Murillo– que ha dedicado años de investigación a la pintura sevillana, tanto del periodo renacentista como del barroco y los siglos XIX y XX.

Esmeralda Valderrama, en representación de la compañía Danza Mobile, incidió –ya fuera del escenario– en lo inesperado de la distinción para una organización que es «una forma de vida» y que cuenta con «muchísimos proyectos»; o la deportista Raquel Domínguez, pluricampeona pese a su discapacidad –afectada de artroescapulectomía bilateral–, que se declaraba «sobrecogida» por la medalla y la dedicaba a sus allegados y a todos aquellos que trabajan por la inclusión.

El resto de premiados han sido la presidenta de Cruz Roja Española en Sevilla, Amalia Gómez; la doctora en Ciencias de la Educación y catedrática de Historia de la Educación Consuelo Flecha García; la ONG Accem, por su ayuda a las personas refugiadas; la hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Sevilla, por su trayectoria y obra social; el cantante Pascual González, de Cantores de Híspalis; el pintor José Luis Mauri; o Antonio Guerrero, en representación de Mariscos Emilio.

Las medallas también premian a Mauricio Domínguez Domínguez-Adame por sus cargos de responsable de protocolo en la Diputación y el Ayuntamiento; a Pepe Benavides y su discoteca Fun Club, por su papel en la escena musical de Sevilla; al joven Manuel Soto, de sólo 17 años de edad, por su historia de «superación» tras luchar contra una grave enfermedad y convertirse en el corredor más joven que ha logrado superar el durísimo Marathon Des Sables; a la gimnasta Ana Pérez Campos, medalla de bronce en barra en el Word Challenge Cup en 2015, campeona de España absoluta (2015) y campeona de la Copa de España (2016); al club Pineda, fundado en 1940, con más de 10.000 socios y emblema de «tradición y modernidad»; y a Esperanza Albarrán por su papel en la enseñanza pública, las Humanidades y la ayuda a los desfavorecidos.

Finalmente, reciben también medallas de la ciudad el Centro de Profesorado de Sevilla, que cumple 30 años de vida, y el Centro San José Madres Mercedarias de Sevilla, por sus «50 años de ininterrumpida y vocacional actividad docente». A título póstumo, una de las medallas de la ciudad se destina a Jacinto Pellón, consejero-delegado de la Sociedad Estatal Expo’92 y uno de los artífices de la Exposición Universal.


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