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Sevillanos al estilo Willy Fog

Experimentados viajeros ofrecen sus consejos a quienes quieren conocer otros países desde una perspectiva distinta y alejada de las rutas turísticas

15 nov 2016 / 07:00 h - Actualizado: 15 nov 2016 / 07:00 h.
  • José Pablo y María José invitan a quienes quieran a unirse a sus viajes por todo el mundo. / M.G.
    José Pablo y María José invitan a quienes quieran a unirse a sus viajes por todo el mundo. / M.G.
  • Un paseo por Marugame (Shikoku) es una de las opciones que ofrecen los viajes semiorganizados de Amor amarillo. / M.G.
    Un paseo por Marugame (Shikoku) es una de las opciones que ofrecen los viajes semiorganizados de Amor amarillo. / M.G.
  • Uno de los grupos que ha viajado con Amor amarillo a Japón en una cena tradicional en un ryokan. / M.G.
    Uno de los grupos que ha viajado con Amor amarillo a Japón en una cena tradicional en un ryokan. / M.G.

Hacer de la vida un viaje. Esto es lo que se han planteado algunos sevillanos que siguen casi fielmente ese espíritu aventurero que dejara relatado Julio Verne en la figura del británico Phileas Fogg en su novela La vuelta al mundo en ochenta días. En su mayoría son jóvenes que no, no viven del aire, pero que invierten su tiempo y dinero en recorrer el mundo y abrir sus aventuras a todos aquellos que quieran sumarse. La clave está en no visitar los sitios como un turista más sino vivirlos casi como un local.

Precisamente dar la vuelta al mundo, aunque en más de 80 días, es donde se encuentra el origen del proyecto de dos periodistas sevillanos, José Pablo García y María José Morón. El desempleo que azota la profesión les dio el último empuje para lanzarse a la aventura. «Hicimos cuentas y nos salía más caro quedarnos en casa un año de brazos cruzados que recorrer el mundo», cuenta María José que, ante la incredulidad que despierta que realmente sea más económico viajar, explica «si sumas todo, todo, desde el alquiler al gimnasio o internet te das cuenta de que el gasto de un año es brutal». Claro, a esto se le suma que su presupuesto era low cost. «Nos propusimos gastar 20 euros al día. Eso implica bajar mucho el nivel de necesidad con el que se vive». Para ello aplicaron varios trucos, que comparten en su web atomarpormundo.com, como comprar billetes Round the world, que por unos 2.300 euros permiten tomar hasta 12 vuelos internacionales durante un año. Otra de sus claves es practicar couchsurfing, esto es una red de personas que ofrece su casa a viajeros gratis. «Solo es a cambio de compartir la experiencia, de conocer a gente de otras partes. Nosotros ya tenemos amigos por todo el mundo. Siempre nos ha ido bien», dice María José.

Y así fue como esta pareja sevillana se lanzó a la aventura en 2013. «Abrimos un blog para no tener que ir llamando a todo el mundo a contar una y otra vez lo mismo, pero cuando la gente supo de nuestra aventura tuvimos una avalancha de apoyos». En ese viaje recorrieron de arriba a abajo América, Asia y Oceanía, desde desiertos hasta glaciares. De aquello hace ya más de tres años. En este tiempo su web se ha convertido en un recurso para muchos viajeros pues en ella han ido compartiendo sus experiencias y consejos viajeros. De esa primera aventura nació también un libro, A Tomar Por Mundo: La Vuelta al Mundo con 20 euros, que ahora editan también en inglés. Pero sobre todo surgió El club de la aventura. La fórmula es sencilla. «Nosotros elaboramos un calendario de viajes que vamos a hacer a lo largo del año y la gente se va sumando. Hay muchos que tenemos que limitar porque se nos van de las manos». El espíritu es el mismo de su primera vuelta al mundo. Escapadas de unos 15 días, económicas y que se salen de las clásicas rutas turísticas y se adentran en el conocimiento del país y su gente.

Por el momento no se dedican en exclusiva a esto, «solo somos un club de viajeros, aunque en un futuro no descartamos dedicarnos a viajar». No en balde recientemente han sido seleccionados para asistir a la World Travel Market de Londres donde acudieron los 100 mejores blogueros y son finalistas en los premios Bitácora.

Tampoco descartan la posibilidad de hacer de los viajes una forma de vida Alejandro Navas y Ayako Anzai. Esta pareja de sevillano y japonesa llevan casi 10 años asesorando a quienes quieren viajar al país nipón.

Todo empezó casi por casualidad. El origen está en su historia de amor. Ella, como buena japonesa, es una enamorada del flamenco y cada vez que podía se escapaba a Sevilla a estudiarlo. Aquí conoció a Alejandro y surgió el amor. «Cuando yo empecé a viajar para verla no se veían turistas, ahora los vuelos van llenos de españoles», recuerda Alejandro. Muy poco tiempo después decidieron casarse y organizaron el que fue su primer viaje a Japón. «En principio era para la familia y los amigos, «pero vinieron amigos de los amigos y nos vimos organizando un gran viaje». Un par de años después quisieron volver y al preguntar si alguien más se animaba a ir con ellos la respuesta les sobrepasó. «Aquello fue una locura. Tuvimos que parar en 60 personas», dice Alejandro. Así fue cogiendo forma, casi por inercia, lo que hoy es Amor amarillo. «No somos una agencia de viajes», aclara, «solo somos gente con experiencia que asesoramos a quienes van».

Actualmente son dos las visitas a Japón que hacen anualmente. Una en Semana Santa, la próxima es el 6 de abril, y otra en verano. «Son las fechas en las que vamos nosotros y aprovechamos para que quien quiera haga el viaje». Además, asesoran a quienes quieren ir en cualquier otro momento gestionando escapadas, estancias, consiguiendo mapas...

El aliciente es que estos viajes se salen de los circuitos organizados. «Para ir a ver lo clásico hay muchas agencias, nosotros ofrecemos algo distinto. Damos la posibilidad de conocer Japón desde otro punto de vista. Nos mezclamos con los japoneses, vivimos experiencias más auténticas» en lo que ellos llaman viajes semiorganizados. Los que apuestan por Amor amarillo, que están en amoramarillo.com, pueden elegir entre múltiples actividades para hacer en grupo. «Nuestra idea es que la gente vaya a su aire y no se sienta forzada a nada. Es casi un viaje a la medida de cada uno», explica.

Actualmente ambos mantienen sus puestos de trabajo. Él como informático a cuenta ajena y ella como cocinera y dueña de dos negocios de hostelería en Sevilla. «Sacamos tiempo de donde podemos pero quizá llegue el día en que nos dediquemos a esto al 100 por cien», reconoce Alejandro. Y es que el destino se ha puesto de moda. «El último año ha ido muy bien. Es una gran oportunidad».


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