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Un sevillano en la final del ‘MasterChef’ de los floristas

El joven Julio Baza se hace con el tercer puesto del certamen nacional de Mejor Artesano Florista celebrado en León

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
22 oct 2019 / 13:06 h - Actualizado: 22 oct 2019 / 13:13 h.
"Barrios","Este - Alcosa - Torreblanca"
  • Julio Boza López en su floristería de la avenida de las Ciencias en Sevilla Este. Foto: El Correo.
    Julio Boza López en su floristería de la avenida de las Ciencias en Sevilla Este. Foto: El Correo.

No le gustaba estudiar y, al principio, confiesa que «tampoco las flores». Aun así su madre no se lo pensó. A los 12 años lo puso a echar una mano en la floristería que tenía en Sevilla Este. Fue así, más por obligación que por devoción, cómo empezó a germinar en Julio Boza López su pasión por la «artesanía floral». A sus 34 años, este sevillano ha cultivado un gusto exquisito por combinar flores, tanto que recientemente ha conseguido conquistar al jurado y meterse en la final del ‘MasterChef’ de los floristas, un certamen nacional que reconoce la dedicación y la innovación en los arreglos florales. Todo un arte con mayúsculas del que ya puede presumir esta ciudad.

Julio recuerda que, como cualquier joven de su edad, era «más de salir que de hacer ramos», pero que al final tantas horas en la tienda de su madre, en la avenida de las Ciencias, le llevó a querer esta profesión y a formarse debidamente hasta hacer de las flores su «hobby» más preciado. «Tuve que esperar a cumplir la mayoría de edad para ingresar en la Escuela Andaluza de Arte Flora, en la que conseguí el título de Técnico Superior en Arte Floral». En este periodo formativo contó además con la inestimable ayuda de su madre, Carmen, y de un maestro consagrado: «el dueño de los Claveles de la calle Amor de Dios, Luis López Barreto. Junto a otros profesores, como Fátima Del Río».

Un sevillano en la final del ‘MasterChef’ de los floristas

Cuenta que hace poco conoció lo del concurso de Mejor Artesano Florista (MAF), que promueve Interflora. No se lo pensó dos veces y se apuntó de inmediato. Lo tuvo claro. «Era la primera vez que me presentaba. Lo vi como una oportunidad de salir un poco de la zona de confort y de aprender más sobre esta artesanía». Fue así como este vecino de Sevilla Este cogió carretera y manta, y subió por Despeñaperros hasta alcanzar la ciudad de León. Allí optó a las 51 plazas ofertadas a nivel nacional y, posteriormente, pasó la primera criba al quedar entre los 21 floristas seleccionados.

Durante cuatro días tuvo que demostrar su gusto floral afrontando hasta doce pruebas sorpresas en la que puntualizaba desde la técnica hasta la rapidez con la que se resuelven los diferentes encargos, como elaborar un ramo de mano, decorar una lámpara o una resolver una decoración con flores. «Es como el ‘MasterChef’ de los floristas. Te dan un tiempo para coger el tipo de flores que quieres trabajar y otro para resolver con soltura e ingenio el encargo»”.

Para sorpresa de todos, Julio fue superando con nota cada reto y conquistado al jurado que estaba compuesto por 13 escuelas de toda España. Terminó colándose en la final, donde conquistó un merecido tercer puesto y el reconocimiento de otros compañeros a nivel nacional. «Es un chute de energía. La verdad, es que esto siempre viene bien. Me motiva a seguir trabajando y formándome», asegura este joven, que ya sueña con volver a presentarse a este certamen. Eso y añade... «y seguir moviéndome en Alemania en las mejores ferias del sector».

Un sevillano en la final del ‘MasterChef’ de los floristas

«Ellos compran más flores»

Mientras llega una nueva convocatoria, Julio sigue con su trabajo en la floristería de Sevilla Este, donde le acompaña la placa y medalla de finalista junto al mostrador. Hasta allí han llegado también las felicitaciones de sus vecinos y clientes habituales, que se enorgullecen de contar con él. «Siempre vengo aquí, porque no son solo las flores. Es el trato cercano y el asesoramiento que recibo». Algo que corrobora este florista. «A la gente le gusta venir y ver las flores antes de encargar. Yo suelo ayudarles a elegir el tipo o el arreglo perfecto para su encargo. Pues cada flor tiene un lenguaje concreto y quiere decirnos algo».

En este idioma floral siempre hay un cliente tipo que se repite en Sevilla Este y en otros barrios de la ciudad. «Ellos compran más que ellas. Por su parte, ellas son más de plantas y de arreglos concretos para celebraciones», concluye Julio quien apunta que «la flor cortada sigue siendo la reina de la floristería» mientras que si hablamos de Sevilla «la azucena» o «el azahar» están «en el ADN de esta ciudad».


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