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Observatorio taurino

De la ley de presunto bienestar animal, pasando por los festejos populares

El texto legislativo implica un nuevo paso atrás en la verdadera conservación del medio rural y atenta contra la tradición y la auténtica realidad del agro español

20 sep 2022 / 11:56 h - Actualizado: 20 sep 2022 / 11:58 h.
"Observatorio taurino"
  • Toros de lidia pastando a la sombra de Vejer de la Frontera. Foto: José María Ramos
    Toros de lidia pastando a la sombra de Vejer de la Frontera. Foto: José María Ramos

¿Bienestar animal?

Dentro de las aberraciones jurídicas que está sembrando el gobierno de su sanchidad brilla con luz propia esa Ley de los Animales, alumbrada por lo mejor de cada casa, que más allá de las imbecilidades que propone también apunta a la última línea de flotación del medio rural, de su equilibrio, de su sabiduría, ritos y tradiciones, de la gente que verdaderamente lo conoce y aún lo ampara, de esa cacareada España vaciada que no necesita ecologistas de moqueta para sobrevivir... Equiparar a los hombres con los animales, individualizarlos, humanizarlos... sólo es un paso atrás en esta vieja Europa que está empeñada en volar para siempre los valores humanocristianos que la ampararon. Y metan ustedes en el saco todo lo que se les ocurra: feminismo radical, veganismo, políticas de género... Así nos va.

Pero el asunto tiene otro calado que merece ser puesto en evidencia. Son leyes que, en realidad, consagran la autoperpetuación a sus autores, otorgando un dudoso apoyo al irreconocible Partido Socialista del señor Sánchez, dispuesto a pescar en cualquier charco. El texto consagra la creación de no sé cuántos chiringuitos paralelos que necesitaran ser nutridos del personal afín y los sueldos correspondientes. Se trata de trincar la tela, ni más ni menos, de chupar del frasco. Eso sí, en nombre de los animales.

El prestigioso biólogo y naturalista Javier Castroviejo, antiguo conservador de Doñana, criticaba duramente ese texto legislativo en un vídeo compartido por la Fundación Artemisan. “Esta ley es un atentado clarísimo y me temo que eficaz contra lo que queda del mundo rural, y esta ley lo barre con unos criterios entre siniestros y oscuros que no se sabe si es la sensiblería, si es intentar acabar con tradiciones milenarias como la caza, si es una moda que hay del extranjero mal traída...” argumenta Castroviejo. Pues no hay más preguntas, señoría...

Un verano peligroso: fiestas polulares

La lista de fallecidos en los festejos populares, especialmente los levantinos, se ha ido engrosando a la vez que doblaba el verano. Son cifras difícilmente asumibles pero no deben servir para demonizar la verdadera raíz atávica de la tauromaquia que nutre sus veneros más profundos de esa ecuación de miedo y valor, de moneda echada al aire caliente del estío que nos enseña algunas lecciones de vida y muerte. Eso no quita para que se extremen las precauciones y sobre todo se evite la entrada de personas sin aptitud o conocimiento del terreno que pisan en las sueltas de reses. A pesar de todo, la promesa de muerte siempre estará presente. Ése es su verdadero aliento...

El caso es que esa lista trágica ha aumentado con otros fallecidos que no se vestían de luces. Ahí está el caso del encierro de Navalcarnero pero, sobre todo, el del carnicero de Murcia que fue reventado a cornadas por un animal devuelto a los corrales al que ya daban por muerto o la más reciente, la de un operario del coso portátil de Fuenlabrada, alcanzado de lleno por un toro que saltó al callejón matándolo casi en el acto...

El listado de bajas no presta el mejor escenario dentro de este mundo ternurista y mediocre en el que ya no sitio para héroes, santos ni poetas si se permite la concesión a la épica. El caso es que el gobierno ha querido pescar en río revuelto metiéndole mano por enésima vez a la histórica celebración del Toro de la Vega de Tordesillas, una tradición de siglos que se desnaturaliza más y más a la vez que el sanchismo y sus muchachos quieren sacar pechito delante de los animalistas apuntándose a cualquier bombardeo para intentar –desesperadamente- mantenerse en el machito. En México y Colombia empieza a pintar mal la cosa; aquí no terminamos de enterarnos del asunto.

Del entierro de una reina y la presentación de una obra iniciática

Por cierto, y cambiando radicalmente de tema: no hace falta decir que la atención de los últimos días ha estado enhebrada a los distintos ritos funerarios que han precedido el sepelio de la reina Isabel II. ¿Qué tiene que ver esto con el toreo? Más de lo que parece. La reflexión apunta a la importancia de la forma, la pompa y el ceremonial para resaltar el fondo. Siempre se dijo que en España sólo había dos cosas puntuales: las misas y las corridas de toros. Dejemos al margen las primeras y centrémonos en el mundo de las sedas y los oros, que ha mandado al cuerno esa proverbial puntualidad a lomos de esa estúpida moda que retarda el paseíllo, desdeña la liturgia y llena de tiempos muertos una lidia que adolece en ese punto de su verdadera revolución pendiente: la recuperación del ritmo. ¿Enrevesado? Pues puede ser...

Nos vamos ya, advirtiendo que este Observatorio estuvo presente, operante y atento en la presentación de la opera prima de una jovencísima autora, Silvia Pichardo, puesta de largo en el patio de La Carbonería en un íntimo y cuidado acto celebrado este lunes, conducido por el periodista Gonzalo Bienvenida. ‘Tercio de muerte’ (Ediciones En Huída) es el título de esta novela que subraya la precocidad literaria de su autora, estudiante de arquitectura de 19 años. Se trata de una obra, ambientada en los años 60, que gira en torno a un crimen cometido en una plaza de toros y desnuda la psicología de los personajes que pululan por la trama y hasta las claves sociales de la época en que se desarrolla. Enhorabuena, escritora. A leer...


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