viernes, 15 noviembre 2019
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Toros

Eric Olivera caló en el público en la primera de promoción

El aspirante del Patronato de Badajoz debió cortar la oreja que le negó el presidente debutante. Gustaron las formas clásicas de Álvaro de Chinchón

05 jul 2019 / 09:34 h - Actualizado: 05 jul 2019 / 13:21 h.
  • Los novilleros de la corrida. / Foto y siguientes: Toromedia
    Los novilleros de la corrida. / Foto y siguientes: Toromedia
  • Fotos: Toromedia
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  • Eric Olivera caló en el público en la primera de promoción
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  • Eric Olivera caló en el público en la primera de promoción

El bajón ambiental del primer festejo del ciclo de promoción era evidente. El absurdo exceso de celo a la hora de aplicar una normativa –también absurda- en materia de espectáculos podría estar apuntando a la verdadera línea de flotación de este tipo de espectáculos: el sano ambiente juvenil y familiar que no se puede entender sin esas cenas –bien regadas- que imprimían carácter a estas noches de los jueves de julio. De eso no hace tanto. Pero es que al que le revientan la neverita aplicando las normas como si se tratara de un partido de alto riesgo no repite. Es así de simple. Si no toman nota los organizadores –llámese empresa Pagés- se pueden encontrar con la decadencia inevitable de uno de los capítulos más agradables de la temporada maestrante. Ni más ni menos.

Y es que, tantas veces, lo que pasa en el ruedo es lo de menos. Sobre todo cuando el combo de aspirantes anda corto de mecha y oficio. La primera novillada del ciclo –que alcanza su XXXV edición, no la XXXIV como anuncian los programas- no fue pródiga en acontecimientos aunque sí hay que anotar el interesante y genuino juego del encierro santacolomeño de La Quinta, que no siempre fue entendido o aprovechado del todo por los aspirantes.

Lo curioso del caso es que el mejor parado de este primer ‘meeting’ de noveles fue el novillero que se enfrentó al eral de mayores complicaciones. Hablamos de Eric Olivera, el candidato presentado por el Patronato de Tauromaquia de Badajoz, que no suele fallar en estas lides. A los problemas que presentó su enemigo les aplicó una entrega indeclinable que caló de verdad en el público. No mató bien pero sí lo hizo pronto, provocando una intensa petición de trofeo que el presidente suplente desestimó saltándose a piola el reglamento y caminando en contra del espíritu de estos festejos. Se llevó una merecida bronca cósmica. Al chaval le obligaron a dar dos vueltas al ruedo. Debería contar para la final.

A partir de ahí, hubo de todo, incluyendo la templada faena de Álvaro de Chinchón, un chaval parsimonioso que –ésa es la verdad- cuajó la labor mejor estructurada del festejo. El chinchonete torea con temple y sentido clásico. Eso sí: debería embraguetarse un poco más con los novillos para calentar más los tendidos. La verdad es que tuvo delante un bicho con calidad y alegría que echó el freno después de la segunda voltereta que propinó al chaval. La espada emborronó todo.

También hay que anotar la faena entonadita de Carlos Fernández, primer aspirante de Lora del Río, que toreó sin apreturas y más despegado de la cuenta a otro eral –el primero- que tuvo siempre muchos pies. Salió a saludar sin que sonara una sola palma y se marcó una insólita vuelta al ruedo que nadie había pedido. Cuidadín... Y de Lora llegó otro muchacho –pasado de talla- que se marcó una alucinante actuación ‘heavy metal’ en la que no faltó el aliento de su numerosa clá. El chico, que no dio pie con bola, no pasó inadvertido. La gente, eso sí, se divirtió. Le pidieron la oreja, que no se concedió. Después no le regalaron ni una palma. Cosas de estas noches...

Pero hay más cosas que contar, como el evidente verdor profesional de José María Trigueros, el novillero presentado por la escuela de Murcia, que tuvo que lidiar con la embestida correosa de un novillo seguido y pegajoso como el segundo. El sexto, otro ejemplar con posibilidades, fue lidiado por Víctor Barroso. Lo presentaba la escuela portuense de José Luis Galloso. Le vino muy larga la cosa.

Ficha del festejo

Ganado: Se lidiaron seis erales de La Quinta, correctamente presentados. El primero, con muchos pies, resultó noble en las telas; pegajoso y muy seguido el segundo; tuvo calidad y alegría el tercero; movilidad el cuarto; presentó muchas complicaciones el quinto y embistió largo el sexto.

Aspirantes: Carlos Fernández (Lora del Río), de marino y oro, vuelta tras aviso

José María Trigueros (Escuela de Tauromaquia de Murcia), de aguamarina y oro, silencio

Álvaro de Chinchón (Fundación ‘El Juli’) , de amapola y oro, silencio tras aviso

Manuel Casado (de Lora del Río), de nazareno y oro, silencio tras petición de oreja y aviso

Eric Olivera (Patronato Provincial de Tauromaquia de Badajoz), de caldera y oro, dos vueltas al ruedo tras fuerte petición y aviso

Víctor Barroso (Escuela ‘La Gallosina’ del Puerto de Santa María), de lirio y oro, silencio

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en noche de agradable temperatura. Debutó en el palco el presidente suplente Joaquín José Herrera del Rey.


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