domingo, 24 septiembre 2017
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El Club de los 27

Morir joven y dejar un bonito cadáver de recuerdo no fue la premisa de los integrantes de este club. Vivir con intensidad, tanta que la vida duela, puede ser mucho más acertado. Reducir sus muertes a cosa de músicos y del rock sería demasiado simplista. Desde luego que en sus vidas existía el vicio, los excesos y la pérdida de control. Pero un punto en común a todos ellos fue su amor por experimentar, por matar demonios y por la vida... tanto que les pudo.

09 sep 2017 / 08:44 h - Actualizado: 09 sep 2017 / 08:53 h.
  • Jimi Hendrix. / El Correo
    Jimi Hendrix. / El Correo
  • Robert Johnson. / El Correo
    Robert Johnson. / El Correo
  • Janis Joplin. / El Correo
    Janis Joplin. / El Correo
  • Brian Jones. / El Correo
    Brian Jones. / El Correo
  • Jim Morrison. / El Correo
    Jim Morrison. / El Correo
  • Kurt Cobain. / El Correo
    Kurt Cobain. / El Correo
  • Amy Winehouse. / El Correo
    Amy Winehouse. / El Correo

Este club se ha convertido ya en leyenda, siete integrantes que murieron a la edad de 27. Números sagrados y cabalísticos en diversas culturas, el 27 es el número que liga lo humano y lo divino, espiritual. Alimentemos el fuego.

Se suele decir que el que inauguró el aciago club fue Jimi Hendrix, pero años antes de que naciera, ya lo hizo Robert Johnson, conocido también por el Abuelo del Rock and Roll o El Rey del Delta Blues. Parece ser que este músico nacido en 1911 era bastante mediocre, aunque soñaba con ser el mejor guitarrista de blues de la historia. Frustrado por no poder serlo, con el estigma de ser el nieto de un esclavo y enfadado con la vida por la muerte de su esposa y su hijo en el alumbramiento, Robert se dedicó a deambular de club en club y de cama en cama de mujeres casadas. La leyenda cuenta que una medianoche en un cruce de la ciudad de Clarksdale (Missisipi), vendió su alma al diablo a cambio de ser el mejor. Dos de sus canciones más exitosas parecen hablar de ese supuesto pacto, Crossroad blues y Me and the devil blues. Su personalidad esquiva y el hecho de que tocara en penumbra e incluso dando la espalda, hicieron que muchos dieran por válida la historia. El demonio se cobró su deuda la noche del 13 de agosto de 1938, cuando en mitad de un concierto, Robert dejó de cantar, dejó su guitarra en el suelo, salió a la calle sin decir nada y estuvo desaparecido durante tres días, hasta que lo encontraron muerto. Parece ser que el dueño del local en el que actuaba era un marido celoso que se sintió ofendido cuando Robert intentó seducir a su mujer, así que le convidó a un whisky combinado con estricnina. Johnson murió envenenado, aunque nunca se le realizó la autopsia. Tenía 27 años. No se sabe muy bien dónde está enterrado, ya que existen tres tumbas que pueden contener sus restos.

Tras la Segunda Guerra Mundial la música popular se hace más divertida, bailable, la gente necesitaba alegría después de tantas penurias. Aparecen los primeros sonidos rock. Pero a mediados de los 60 el consumo de nuevas drogas se expande entre los artistas. Las drogas psicodélicas eran legales en aquel momento, incluso algunos científicos las usaron para abrir la mente. Era la puerta a otro mundo, a otras experiencias sensoriales. En el barrio de Haight-Ashbury de San Francisco nació el movimiento hippie que militaba en la utopía de una nueva sociedad basada en la paz, el amor y las drogas e influido por la filosofía oriental, para ellos la muerte no era una amenaza, era la liberación de la vida, el fin de un ciclo, un misterio interesante con el que merecía la pena coquetear. A algunos se les fue de las manos.

No era de la Costa Oeste americana, sino inglés, pero seguía este tipo de movimiento. Brian Jones fue uno de los fundadores de The Rolling Stones en 1962. Fue sin duda el creador del sonido más Stone, introduciendo instrumentos y arreglos raros para el rock, para siempre quedará la cítara hindú en la introducción de Paint in Black. Músico virtuoso e innovador, decían de él que era capaz de aprender a tocar cualquier instrumento en tan solo media hora, ya fuera el arpa, del violín, el ukelele o la marimba. Jamás cantó en la banda ni apareció en ningún tipo de crédito, tanta creatividad o la búsqueda de las musas, le llevó a tener problemas graves con las drogas. Eso, su depresión congénita y que cuestionara el liderazgo Jagger-Richards hizo que lo expulsaran del grupo. A Brian no le importó demasiado, tenía muchos proyectos en solitario o como colaborador con músicos como John Lennon y Jimi Hendrix. Por eso resultó extraño que semanas más tarde lo encontraran ahogado flotando en su piscina, no se sabe muy bien si por una mezcla alcohol y drogas o por un ataque de asma. Todo muy El crepúsculo de los dioses. Mick Jagger lo homenajeó en un concierto recitando un poema de Percy Shelley ...despertó al sueño de la vida...

El mejor guitarrista de la historia, Jimi Hendrix, del que se llegó a decir que la guitarra era una prolongación de su cuerpo. ¡Y eso que su carrera tan sólo duró cuatro años! Fue un niño tímido y sensible, marcado por los problemas de alcoholismo de sus padres y sus idas y venidas a centros de acogidas, pero se refugiaba de ese dolor en la guitarra, que primero fue una escoba y más tarde un ukelele roto que aprendió a tocar de oído. Tras su paso por la brigada paracaidista comenzó su auténtica carrera en la música. Fue un provocador sobre el escenario, aprendió incluso a tocar la guitarra con los dientes, a sacar de ella nuevos sonidos y efectos. La imagen por antonomasia del rock la protagonizó él mismo en Monterey quemando su guitarra al final de un concierto lleno de energía. Según el propio Jimi, lo hizo como una especie de sacrificio ritual, “las cosas que uno quiere se sacrifican, yo quiero a mi guitarra”. Hubo un antes y un después tras ese concierto, Hendrix ya era una leyenda. Su era sonido pura psicodelia, nacido de su genio, del LSD e influenciado por la filosofía hindú tan de moda en aquellos tiempos. El ácido le hacía tremendamente creativo, potenciaba su virtuosismo, tenía visiones y quería crear música para expresarlas, para explicárselo a la gente. Pero también lo hermanó con el consumo de otras drogas: anfetaminas para poder estar despierto, barbitúricos para poder dormir, alcohol, marihuana, hachís... Un cóctel imposible que le llevó a la muerte la noche del 18 de septiembre de 1970, ahogado en su propio vómito según la autopsia. Lo más lejos de ser un bonito cadáver.

Fue la primera mujer estrella del rock, feminista, aladid de la contracultura de mediados de los ´60. Janis Joplin poseía una potente voz, una mente libre y un carácter débil que necesitaba siempre ser el centro de atención para no sentirse infeliz e insatisfecha. Aunque intentó ser una chica buena y tener una vida convencional, no le fue posible, amaba la música, la libertad creativa y la libertad sexual. Siempre tuvo problemas de autoestima, lo que seguramente le llevó a vivir siempre al límite, todos los que la rodeaban esperaban su muerte prematura. Ella solía bromear al respecto, ya había muerto Jimi Hendrix, dos músicos en el mismo año no podían morir y no quería quitarle el protagonismo. Se equivocó, murió tan sólo dos semanas después. Janis abusaba del alcohol y de la heroína, se deterioró físicamente en poco tiempo, está claro que no tenía miedo a la muerte y que se reía de ella. En octubre de 1970, Janis estaba grabando la canción Buried alive in the blues y le contaron que su prometido Seth Morgan andaba con otras mujeres, lo que provocó su enfado. Al día siguiente no apareció en el estudio y la encontraron tirada muerta en la habitación de su hotel. Sobredosis de heroína fue la causa oficial, aunque parece que más bien fue que la heroína que consumió esa noche era extremadamente pura. Hubo muertes similares en aquellos días. En su testamento dejó 2500 dólares para que hicieran una fiesta en honor a su muerte, 200 personas acudieron, bebieron y comieron brownies mezclados con hachís, por Pearl. Ese era su apodo.

Después de las muertes de Jimi y de Janis en tan breve período de tiempo, Jim Morrison les decía a sus amigos en sus noches de borrachera, «estáis bebiendo con el tercero». Jim también caminaba siempre al borde del abismo. Estaba obsesionado con la poesía experimental y con el existencialismo francés, lo que le llevó a mudarse a París en un periodo sabático. Defendía a ultranza el uso de las drogas porque le ayudaban a alcanzar otro estado de consciencia, equilibrio y, sobre todo, paz. Su vida era puro dualismo: creación vs destrucción, creatividad vs adicción. Sufría de pánico escénico, muchas veces tuvo que cantar de espaldas al público para poder hacerlo, las drogas le ayudaban a superarlo, a tener una actitud totalmente opuesta en el escenario; pura provocación. Se retiró de la música para escribir poesía, fue el autor del poema del concierto que se dio en honor a Brian Jones. La mañana del 3 de julio de 1971 su compañera Pamela Courson (con la que mantuvo durante años una tormentosa relación, pero que él consideraba su alma cósmica) lo encontró muerto en la bañera de su piso de Le Marais. Quiso visitar el otro lado y se le fue de las manos. Nunca se le practicó la autopsia y se especula si la razón de su muerte fue un ataque al corazón o una sobredosis de heroína, cosa rara porque tenía fobia a las agujas y no era consumidor de esta droga. Su tumba en el parisino cementerio de Pére Lachaise es lugar de peregrinación. En su lápida reza una frase en griego antiguo que significa «fiel a su propio espíritu» o «de acuerdo con su propio demonio».

Si en los ´60 los artistas querían transformar la sociedad en un lugar paradisiaco, en los ´90 la fiesta había acabado y sentían desencanto y apatía con la sociedad. Nació el movimiento grunge, palabra de jerga inglesa para denominar suciedad o mugre. A través de la música los artistas demostraban su inconformidad con la vida. Las puestas en escena dejaron de ser un espectáculo en sí mismo para dar paso a la sobriedad que hacía más evidente la energía de esta música.

La primera persona que se pasa por la cabeza si uno habla de grunge es Kurt Kobain. Kurt simboliza esta década como nadie. El hastío existencial, la espera de algo que no ocurrió. Quizá por eso, y por tener un talento capaz de romper con todo lo anterior, fue capaz de conectar con el público de la llamada Generación X. De la noche a la mañana, él y su banda Nirvana pasaron de ser unos auténticos desconocidos a tener éxito mundial. Kurt también era defensor de las drogas, pero no fueron su problema, fue el éxito lo que se convirtió en una pesada carga para él. Se sentía frustrado y creía que su mensaje y su visión no fueron entendidos por el público. Tenía verdadera dificultad para sobrellevar su imagen pública, aunque a diario se repitiera que mañana podía ser un día mejor. Luchó con fuerza contra este sentimiento, contra la depresión y contra la llamada del suicidio, sobre todo desde que nació su hija Francis Bean. El 8 de abril de 1994 su cuerpo fue hallado muerto en el garaje de su casa, con un disparo y una nota de suicidio, aunque hay diversas teorías sobre la causa real de su muerte, entre ellas que fue su mujer Courtney Love quien en realidad lo asesinó. Existencialismo puro.

Década y media más tarde saltó a la fama con un sólo disco grabado la cantante Amy Winehouse. Una voz que sorprendió al mundo capaz de expresar profundas emociones. Supo transformar un estilo pasado de moda en algo moderno gracias a su peinado, sus tatuajes, su ropa. Fue musa de diseñadores de moda, como Karl Lagerfer. Pero también era una persona insegura, su equilibrio emocional pendía siempre de un hilo. El hecho de que el amor de su vida se fuera con otra mujer, hizo que este hilo se rompiera. Amy era ya una estrella, pero sufría bulimia y era adicta a la heroína, a la cocaína y sobre todo al alcohol. A pesar de todo y de las mala influencias, intentó salir adelante llegando a ingresar en una clínica de desintoxicación. Pero siempre volvía al alcohol y a su relación destructiva con Blakee Filder-Civil. La fama fue también demasiada carga para Amy. Después de un desastroso concierto en Belgrado en 2011 con una Amy completamente demacrada y ebria sobre el escenario, que fue objeto de burlas y escarnio público, decidió retirarse un tiempo a descansar. Apenas un mes más tarde apareció muerta en su casa de Londres a causa de un colapso alcohólico. La vida a veces es un lugar difícil en el que estar.

Amy cierra la lista del club de los 27. De épocas distintas, filosofías distintas, pero todos con puntos en común: artistas malditos aunque seres humanos extremadamente sensibles que buscaban mejorarse a sí mismos, quizá con un nivel de auto exigencia muy alto. Son mucho más que yonquis descarriados. La vida, el deseo de vivir y de experimentar, de ser felices al fin y al cabo, les pudo.

Y ahora, ¡la Eternidad!


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