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La riqueza de la viñeta femenina

Han sido muchas las mujeres que se han abierto camino en el mundo de la ilustración cuando en España, para una mujer, era difícil hacer cualquier cosa fuera de casa. Lo de dibujar era, si eso era posible, mucho peor. Rosa Galcerán, Carmen Barbará, Purita Campos, Trini Tinturé, Mariel Soria o, ya más recientemente, Maitena, son ilustradoras estupendas que han dejado historietas y tiras inolvidables. Sus dibujos han marcado una época para las mujeres españolas.

05 nov 2016 / 12:00 h - Actualizado: 02 nov 2016 / 08:17 h.
  • Rosa Galcerán. / Fotografía de Ana Portnoy
    Rosa Galcerán. / Fotografía de Ana Portnoy
  • Las historietas ilustradas de Carmen Barbará entusiasmaron a miles de mujeres durante la época franquista. / El Correo
    Las historietas ilustradas de Carmen Barbará entusiasmaron a miles de mujeres durante la época franquista. / El Correo
  • Portada de Blanca. / El Correo
    Portada de Blanca. / El Correo
  • Portada de ‘Esther’. / EL Correo
    Portada de ‘Esther’. / EL Correo
  • Portada de ‘El plato de madera’ de Trini Tinturé. / El Correo
    Portada de ‘El plato de madera’ de Trini Tinturé. / El Correo
  • Una de las páginas de ‘El plato de madera’ de Trini Tinturé. / El Correo
    Una de las páginas de ‘El plato de madera’ de Trini Tinturé. / El Correo
  • Viñetas de Mariel Soria. El Correo
    Viñetas de Mariel Soria. El Correo

Mi padre dice que aprendí a leer con «Mortadelo y Filemón» y yo estoy cada vez más convencida de que fue así. Mi afición por los cómics viene desde lejos, aunque mis capacidades como dibujante sean inexistentes. Es cierto que el mundo de la ilustración ha tenido un componente masculino muy importante, en el que la mayor parte de las historias se hacían por y para varones. Las heroicidades del Guerrero del Antifaz, de Pedro Alcázar y Pedrín, El espadachín enmascarado, Purk el hombre de piedra (se nota que mi padre es muy fan de Manuel Gago ¿no?)... tenían un público eminentemente masculino, sin embargo también había un sector, más denostado que se encargaba de ilustrar y crear para mujeres. Un sector que fue variando a lo largo del tiempo y del que muchas recordarán publicaciones como: Azucena, Sissi, Lilly, Esther... Era ese un ámbito segregado, elaborado para niñas y en el que las ilustradoras podían encontrar la posibilidad de trabajar.

Pioneras entre las ilustradoras fue Rosa Galcerán, nacida en Barcelona en 1917 formada en la Escuela de Artes y Oficios Llotja de Barcelona y alumna del escultor Frederic marés. Comenzó a publicar en 1937, durante la guerra civil, en revista libertaria Porvenir órgano de la Federación de Escuelas Racionalistas de Cataluña, dedicada a los niños obreros y campesinos. Una vez terminada la guerra civil, colaboró en alguna de las primeras películas de animación realizadas en nuestro país, como Capitán Tormentoso o Garbancito de la Mancha (1945). También colaboró en diversas revistas femeninas de la editorial Toray, especialmente en las series Azucena y Cuentos de la Abuelita. En este tipo de publicaciones se mantuvo firme durante más de treinta años. El dibujo de Rosa Galcerán tenía estructura, fuerza y construcción dinámica a la hora de formar sus personajes.

También veterana es Carmen Barbará (Barcelona 1933) que también dibujó para colecciones Toray. Aquellas historias tan dulces entusiasmaron a la generación de mujeres nacidas en la década de los cuarenta y siguientes. Barbará fue autora de Mary Noticias serie de historietas en las que Mary Cuper Fernández, más conocida como Mary Noticia, trabajaba como reportera y ayudante de un misterioso detective, que investigaba y resolvía delitos. Y todo ello bajo el telón de fondo de las dudas de la pobre Mary que no sabía si le gustaba más su novio abogado o su jefe. Con todo lo que pueda parecer ahora, es un concepto de historieta mucho más moderno que el resto de personajes que poblaban los cómics dirigidos a niñas en la época franquista.

Las que tenemos más de cuarenta años, podemos recurrir como autora fetiche de nuestra infancia a Purita Campos y su creación por antonomasia: Esther. Creo que casi todas tenemos en nuestra mente alguna aventura de esta chica (que en realidad se llamaba Patty y era tan británica como el té de las cinco), de su familia, su amor platónico Juanito (Johnny supongo), su amiga (a veces traidora de primera magnitud) Rita, su enemiga natural Doreen Sydner (no acabo de comprender por qué era uno de los pocos personajes que mantenía su nombre en inglés). Esta adolescente casi eterna (lo fue hasta desde los años setenta hasta finales de los ochenta y luego ha protagonizado una serie de aventuras como adulta) no sólo fue enfermera los fines de semana, también se actuó como fotógrafa, investigadora, corredora de rallies, actriz amateur... Esther nos tenía enganchadas. Semana tras semana acudíamos en masa a comprar la revista que llevaba su nombre a vender entre 200.000 y 400.000 ejemplares semanalmente en toda Europa. Purita Campos tenía edad para ser nuestra madre y de alguna forma lo fue durante muchos años. Posiblemente sea la autora de cómics española más popular dentro y fuera de nuestras fronteras. Hija de una modista, comenzó a trabajar para la editorial Bruguera, primero como portadista y luego como historietista en las revistas femeninas de la editorial. Las reediciones de Esther, la creación de su época adulta ha permitido que esta autora siga presente entre nosotras con un club de fans entregado y numeroso, aunque algunos quieran olvidarse de que ha existido. Purita Campos también ha sido la creadora de otros personajes menos conocidos en España como Jana o Gina (no es que no tuvieran tirón, es que Esther se hizo casi con todo el mercado) que tuvieron gran relevancia fuera de nuestras fronteras.

Otra de las dibujantes que trabajaron en la época franquista y continuaron haciéndolo en los años ochenta, es Trini Tinturé, creadora de Emma es encantadora. La protagonista era una bruja adolescente que se metía en bastantes problemas que terminaba por resolver con sus poderes. Su aventura se iniciaba después de dar una un salto en el tiempo, de más de trescientos años, cuando iba a ser prendida por unos inquisidores (o sus primos holandeses) por ejercer sus malas artes. Su madre, su abuela y ella, viajaban al futuro, seguidas de uno de aquellos hombres que querían quemarlas y era en la modernidad donde daban inicio sus aventuras. Sus lances se publicaban en una de las revistas femeninas por excelencia, Lily, y llegó a tener dos volúmenes dedicados exclusivamente a ella. Si bien no alcanzó la popularidad de Esther (y es que eso era casi imposible en la época), su importancia fue notable. También fue autora Trini Tinturé de alguna de las historias misteriosas que en los años setenta se publicaban bajo el título de Los extraños casos del tío Arthur (en referencia, supongo a Arthur Conan Doyle), pequeñas historias en las que se sucedían elementos paranormales y que venían acompañados por alguna moralina final.

A pesar de ser más o menos de la misma generación (un poco más joven) Mariel Soria se aleja radicalmente de las artistas que he mencionado hasta ahora. La argentina afincada en Barcelona, creó con Manel Barceló, Mamen una serie de aventuras, publicadas inicialmente en El Jueves y después recopiladas individualmente, sobre una mujer joven, pelirroja y guapísima, liberada sexualmente, que poco o nada tenía que ver con lo que habíamos visto hasta entonces. Su familia, sus amigos y sus amantes poblaban estas historias, dotándolas de fondo y perspectiva. Evidentemente el público que tenía era completamente diferente a lo que he mencionado hasta ahora, era un público más adulto que poco o nada tenían que ver con lo que hemos hablado hasta ahora. En 1983 yo tenía diez años y seguía centrándome en Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Rue 13 del Percebe...

No quiero terminar sin mencionar a la que posiblemente sea el referente de las ilustradoras cómicas actuales. La Argentina Maitena llegó con sus tiras cómicas a El País en los primeros noventa y con su serie Mujeres alteradas, creó un modelo de contar lo cotidiano que ha calado hasta el día de hoy. Las viñetas de Maitena trataban la vida de la mujer actual, el divorcio, sus traumas, el querer llegar y no poder, la obsesión con la propia imagen... Y lo hacía (dejó de dibujar en 2006) con un desparpajo poco visto hasta entonces.

La historieta, el cómic, las viñetas dibujadas o guionizadas por mujeres han ido cambiando a lo largo del tiempo. En la actualidad hay un auge de los trabajos realizados por mujeres, que van ocupando con naturalidad y cercanía los espacios en las librerías y de los que hay que estar pendientes, pero sería interesante no perder de vista lo que se hizo con anterioridad a fin de podernos explicar lo que fuimos, lo que somos y lo que pretendemos llegar a ser. Hay mucha más riqueza en las viñetas de la que podamos llegar a intuir.


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