sábado, 15 diciembre 2018
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Otra vez la sierra de Huelva

El fuego vuelve a afectar a la provincia onubense, esta vez a Almonaster la Real

06 ago 2018 / 16:18 h - Actualizado: 06 ago 2018 / 19:04 h.
  • Otra vez la sierra de Huelva

Otra vez Huelva, y otra vez su sierra, con el matiz de que el incendio que afecta desde este domingo a parajes de los alrededores de Almonaster la Real no ha llegado a tocar el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, pero sí ha provocado un destrozo medioambiental del que serán necesarios años para recuperarse.

Y todo ello desde que poco después de las 18.00 horas el domingo se lanzase la alerta de que estaba ardiendo el paraje ‘La Alcaldía’, a donde fue enviado de inmediato un dispositivo compuesto por más de 200 personas.

En contra estuvo el hecho de que, nada más iniciarse el incendio la noche se cernió rápidamente sobre el paraje, y se tuvieron que retirar los 21 medios aéreos desplazados a toda prisa. Se quedaron toda la noche trabajando 12 camiones autobomba de 3.500 litros de capacidad cada uno, con cuatro agentes de medio ambiente y diez técnicos de operaciones, más un técnico de extinción y el director del Centro Operativo Provincial del Infoca.

Asimismo, se mantuvieron activas la Unidad Médica de Incendios Forestales (UMIF), la Unidad Móvil de Meteorología y Transmisiones (UMMT), la Unidad de Análisis y Seguimiento de Incendios Forestales. (UNASIF) y la Unidad Móvil de Análisis y Planificación (UMAP), del Ministerio de Agricultura.

Con la llegada del amanecer, se comenzó a plantear la posibilidad de que los aviones y helicópteros volviesen a la zona, y así fue. Es un incendio que requiere de una intensa planificación de todas las partes actuantes, sobre todo porque mostró una buena evolución durante la mañana, hasta el punto de que se retiraron los medios aéreos desplazados a la zona. Pero una reactivación de un foco poco después de las 14.00 horas hizo que se tuviesen que derivar de nuevo aviones a la zona, hasta cinco, que de inmediato se pusieron a las órdenes del director de extinción para intentar que todo se quedase en una parte más del intenso trabajo, y no en un nuevo incendio.

Desalojos y miedo

De forma paralela al trabajo de los bomberos, en la misma noche del domingo se comenzaron a plantar posibles desalojos de zonas a las que pudiesen llegar el humo o las llamadas, y las miradas se dirigieron rápidamente a la aldea de la Cueva de la Mora, un lugar tranquilo de esos que están diseminados por decenas por la comarca, donde los vecinos llegaron a reunirse en la noche del domingo en la plaza central ante la posibilidad de que se tuviese que realizar el desalojo. Finalmente, las llamadas se quedaron a un kilómetro del pueblo, y no hubo daños ni siquiera para las colmenas que cuidan algunos de los lugareños en las afueras de la aldea.

Sí se tuvo que desalojar la mina Magdalena, en base a su propio plan de seguridad interna, que trabajó además en proteger los explosivos que se usan en la explotación para que las llamas no les llegasen a afectar

Incendio en Calañas

A pesar de la aparatosidad del fuego que afecta a la zona de Almonaster, no es el único que este lunes obligó a movilizar al Infoca, que tuvieron una intensa madrugada en la localidad de Calañas, muy cerca geográficamente del siniestro de la sierra. Se inició de madrugada en el paraje ‘La Zarza’, y llegó a provocar el desalojo de unos 50 vecinos, que regresaron a las viviendas ya por la mañana.

La extinción se decretó a las 11.55 horas, lo que motivó que se retirasen del lugar todos los medios que trabajaban en la extinción, 23 bomberos forestales, un agente de Medio Ambiente, una autobomba y un técnico de operaciones, apoyados por medios aéreos con la llegada del día.

Alrededor de las 5:30 horas, el 112 recibía más de una treintena de llamadas alertando por este incendio, activándose de inmediato tanto al Infoca, como a Bomberos de la Diputación, Guardia Civil, Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), Policía Local y medios municipales del Ayuntamiento de Calañas.

La proximidad del fuego provocó que unas quince viviendas -en torno a unos cincuenta vecinos- fueran desalojadas de manera preventiva para evitar riesgos a la población. Fue un susto que se solventó con el regreso a las viviendas ya con las llamas extinguidas.


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