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Economistas alertan del riesgo de que pinche la burbuja del turismo

Carlos Rodríguez Braun y José María Gay de Liébana analizan en los ‘Diálogos para el desarrollo’ el futuro socioeconómico de Andalucía y España

26 sep 2017 / 21:46 h - Actualizado: 26 sep 2017 / 23:27 h.
  • Carlos Rodríguez Braun (izq.) y José María Gay de Liébana, ayer. / El Correo
    Carlos Rodríguez Braun (izq.) y José María Gay de Liébana, ayer. / El Correo

«La economía andaluza va tirando». Lo dice el economista y tertuliano José María Gay de Liébana. No es nada nuevo que uno de sus motores es el turismo. Los conflictos en los países del Mediterráneo y los atractivos de la comunidad han convertido a este sector en uno de los salvavidas de la economía andaluza durante a la crisis. Un turismo con dos caras: la peligrosa, que se sustenta en los bajos precios, y otra de calidad, que atrapa al visitante. El turismo funciona y no cabe duda de que es positivo para la actividad económica. De hecho, sólo en Sevilla se van a poner a disposición en los próximos meses 2.000 nuevas plazas hoteleras. Sin embargo, el economista y comunicador Carlos Rodríguez Braun insiste en que existe riesgo de que se forme una burbuja en torno a esta actividad por lo que hay que ser cautelosos para que evitar que pinche. Porque, como recordaron, «toda crisis se gesta en una época de expansión».

No obstante, los dos economistas coincidieron en el foro Diálogos para el desarrollo, que se ha celebrado en Sevilla, que Andalucía debe desprenderse de los complejos y prejuicios. Si bien la comunidad sigue avanzando tirada por dos actividades tradicionales como el turismo y la agroalimentación, Gay de Liébana recordó que en Andalucía tiene industria, como la aeronáutica, y que si no hubiera sido porque no supo digerir su crecimiento, Abengoa hoy seguiría siendo un referente industrial.

A pesar de que el discurso político insiste en la necesidad de un cambio en el modelo productivo, ambos economistas no entienden que éste sea necesario. La clave está en aprovechar las novedades que nos ofrece el mercado. Así lo ha hecho el sector agroalimentario, otro de los pilares de la economía andaluza. Gay de Liébana apunta que aunque con la crisis se hundió, la experiencia y la nueva savia han sabido unirse para hacer de la agroalimentación andaluza uno de sus principales valores fuera de las fronteras de la comunidad.

Insisten los políticos que uno de los males de la economía andaluza es que más del 90 por ciento del tejido empresarial está formado por pymes. Pero no es una peculiaridad de la región, también padecen de ella el resto de España y Europa, recalca Rodríguez Braun. Explica el economista que esta demografía empresarial se debe a la fiscalidad, ya que «a partir de 51 trabajadores Hacienda te cruje», ya sea en España o Francia, «lo que potencia de forma artificial las pymes».

Ha sido precisamente gracias a estas empresas por lo que Andalucía –y el resto de España– ha sabido aguantarle el pulso a la crisis. Y es que a pesar de que el contexto no era favorable, la comunidad «ha tenido capacidad para seguir creando empresas», recalca Rodríguez Braun. Compañías que no deben remolonear en los datos de crecimiento y deben apostar por la transformación tecnológica y la industria 4.0 a pesar de que el «intervencionismo político» ponga trabas para ello, lamenta Gay de Liébana.


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