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Marcaje al empresario

«Permitimos que los niños tengan un armario variado sin una gran inversión»

Los hermanos Herráinz apostaron por la moda infantil para ofrecer un producto de diseño marcadamente español, de calidad y a buen precio. Empezaron con dos tiendas en Écija y hoy tienen 37. Están en plena conquista del mercado extranjero

25 jun 2017 / 08:04 h - Actualizado: 25 jun 2017 / 10:17 h.
  • Gonzalo González de Aguilar, este fin de semana en la feria internacional de moda infantil. / El Correo
    Gonzalo González de Aguilar, este fin de semana en la feria internacional de moda infantil. / El Correo

—¿Dónde radican los orígenes de La Ormiga?

—Los fundadores de la compañía, los hermanos Saturnino y José Herráinz, decidieron montar La Ormiga después de una experiencia en el mundo textil, concretamente en la moda masculina. En 2010 se deciden a montar dos tiendas en su pueblo, Écija, que al principio eran multimarca, pero entre 2011 y 2012 apuestan por la fabricación propia. Notan que hay un nicho de mercado importante, el del bebé y el niño desde que es recién nacido hasta los doce años, al que le faltaba una ropa elegante, con diseño pero con precio competitivo. En el sector de la moda infantil a veces se manejan unos precios de locura, y los niños crecen, juegan, se manchan y rompen la ropa. Pero ellos lo ven como una oportunidad para vender unas prendas con diseño, calidad y precio competitivo, que es el triángulo que define a la firma.

—¿Cuándo se produce la expansión de la firma?

—Sobre el año 2014, cuando implementamos la estrategia de marketing digital.

—¿Cuántos puntos de venta tienen?

—Actualmente contamos con 37 tiendas, repartidas por todo el territorio nacional, además de cerca de 400 puntos de venta multimarca, tanto en España como en el extranjero.

—¿Qué pesa más: el mercado extranjero o el nacional?

—El mercado fundamental es el español. De hecho, las colecciones y los diseños son muy propios de la moda española. Pero en los últimos años hemos registrado una demanda creciente en los países latinoamericanos; también en Bélgica, Inglaterra, Portugal, Holanda. En la actualidad las ventas al extranjero tienen un peso del 9 por ciento en la facturación. En la próxima temporada acudiremos a varias ferias internacionales, presumiblemente a Pitti Bimbo en Florencia y a Digno Mignon en Montreal, para lanzar definitivamente la marca a nuestros vecinos europeos.

—Cada vez hay más adeptos en el extranjero a la moda infantil española, buen ejemplo de ello son los diseños que lucen los hijos de los duques de Cambridge. ¿Dónde reside el éxito de la moda española para niños?

—El diseño de la moda española gusta mucho, hay muchas marcas de moda infantil que tienen mucho éxito en el extranjero. Son países que nunca antes habían visto diseños tan elaborados. En la moda infantil podemos diferenciar dos vertientes: una más cosmopolita, muy parecida a la de adultos, y otra más romántica y glamurosa, que le aporta un valor añadido al producto, que es la que nosotros trabajamos en La Ormiga, y que se ve en el extranjero como una moda muy española.

—Según varias asociaciones de su sector, La Ormiga ha sido la marca de moda infantil que más ha crecido en los últimos cuatro años...

—Desde que cambia el modelo de negocio, y empezamos a fabricar producto propio tenemos una expansión insólita en pocos años. Pasamos de no tener ninguna tienda a 37. Se debe al producto, que destaca por su diseño y que tiene un precio medio (entre 30 y 50 euros). Esto permite a los padres tener un armario variado para el pequeño sin necesidad de hacer una fuerte inversión.

—¿Cómo cerraron 2016?

—En el último año hemos parado un poco la expansión, y cerramos con cinco millones de euros de facturación y 36 tiendas; hemos crecido en torno a un 20 por ciento. Ahora tenemos planes para abrir dos nuevas tiendas, pero estamos aumentando mucho nuestro canal de venta online. Hemos llegado a acuerdos con grandes portales de moda, como Vente-privée o Privalia, y estamos en conversaciones con unas grandes superficies en España.

—¿Dónde fabrican?

—Fabricamos alrededor de unas 300.000 prendas por temporada, por lo que no podríamos atender la demanda con una producción local. Empezamos fabricando en India y Marruecos. Años después trasladamos el 80 por ciento de la producción a España, pero nos dimos cuenta de que no cumplíamos con los plazos de entrega. Así que, pese a que no es de nuestro agrado, volvimos a la fabricación en el extranjero porque, a pesar de lo que uno pueda pensar, nos era más rápida que la nacional. Actualmente el 90 por ciento se fabrica entre India y China.

—La fabricación en terceros países suele generar controversia...

—En el extranjero son capaces de fabricar con una calidad que no encontramos en España. Fuera te puedes mover desde la peor calidad a la mejor. Para las marcas salir al extranjero no sólo es una cuestión de márgenes, también por metodología, ya que facilita mucho la tarea trabajar en talleres especializados en moda infantil.

—¿Qué materias primas trabajan?

—No tenemos una materia prima mayoritaria, pero sí tenemos mucho cuidado con los compuestos de los tejidos que pueden generar alguna reacción en la piel para que los pequeños con alergia no se vean resentidos.


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