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La Abengoa que viene

Presente y futuro de otra Abengoa

Nueva etapa. Tras pactar con los acreedores, vender activos y reducir un 40% la plantilla en doce meses, Abengoa renace con el objetivo de recuperar su valor en cinco años

29 dic 2016 / 08:53 h - Actualizado: 29 dic 2016 / 08:59 h.
  • Presente y futuro de otra Abengoa
    Tareas de mantenimiento en la planta Mojave Solar, construida y diseñada por Abengoa en California. / El Correo
  • Presente y futuro de otra Abengoa
    La planta Mojave Solar, en California, comenzó su actividad a principios de diciembre de 2014. / El Correo
  • Presente y futuro de otra Abengoa
    Dos operarios realizan trabajos de mantenimiento de una línea de Abengoa en Perú. / El Correo
  • Presente y futuro de otra Abengoa
    Protesta de trabajadores en Palmas Altas. / Manuel Gómez

Existían dos opciones: «Tener una Abengoa que valga 5.000 millones en 2020 o desguazarla por 700 millones». Afortunadamente, Abengoa ha superado el preconcurso de acreedores y, una vez más, pretende enderezarse. El objetivo que se ha marcado pasa por un acuerdo «que permita en cinco años recuperar el valor que la compañía tenía» antes de que se desatase su particular crisis. ¿Cómo? Retomando la cartera récord de proyectos con la que contaba una vez que se disipen las dudas, porque «el oficio y la tecnología siguen estando ahí». Lo que no sigue igual es la plantilla.

La compañía ha reducido un 39,6 por ciento el número de trabajadores en sólo un año. Según las cuentas de enero a septiembre de 2016 publicadas por el grupo sevillano, en su plantilla tenía a 30 de septiembre un total de 17.317 empleados por todo el mundo: 2.687 mujeres y 14.630 hombres (397 directivos y 42 directivas). Un año antes, eran 28.668 trabajadores, 4.443 mujeres y 24.225 hombres), según reza en los estados financieros comunicados a la CNMV. Y los ajustes siguen, de ahí los diversos procesos de regulación de empleo en marcha en sus distintas filiales.

Abengoa ha logrado esquivar el concurso de acreedores, pero registró una pérdida histórica en los nueve primeros meses de este año, de ahí que no extrañe que la nueva multinacional vaya a ser un 50 por ciento más pequeña en términos de beneficio bruto de explotación (Ebitda). Su plan de viabilidad industrial se centra en el mantenimiento de las actividades de ingeniería y construcción industrial. Nada más. Se vuelve a los orígenes. El programa de venta de activos no estratégicos estaba valorado en 421 millones y ha incluido, por ejemplo, la venta de Abentel a Ericsson, de cuatro plantas fotovoltaicas en Sevilla (Solúcar) y Jaén y del centro de producción de Inabensa en Torrecuéllar a la también sevillana Cuadros Eléctricos Nazarenos (CEN Solutions). Tres emblemas sevillanos.

Se esfumó la Abengoa que representaba un 7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia de Sevilla y un 2 por ciento de la economía andaluza.

Pero analicemos cómo está ahora la compañía para después explicar cómo será la bautizada como AbeNewco y si variará o no su relación con Sevilla una vez que cambió de manos. Los nuevos accionistas y gestores, con Gonzalo Urquijo como hombre fuerte, intentan poner orden a lo que queda de la multinacional y, entre otras cuestiones pendientes, tendrán que aclarar el futuro de Palmas Altas, un complejo de siete edificios diseñado por el arquitecto británico Richard Rogers que costó 132 millones de euros y que fue inaugurado hace sólo siete años. Por ahora, aseguran que mantendrán allí su sede, que «no está en venta».

Volviendo a sus cuentas, el grupo de ingeniería cerró septiembre con unos números rojos acumulados de 5.413 millones de euros, frente a unas pérdidas de 193,4 millones en el mismo periodo del año pasado.

El fuerte deterioro de sus activos y la drástica ralentización del negocio en los últimos meses, en los que el grupo ha afrontado un duro proceso de ajuste y negociación para reestructurar su deuda y recapitalizarse, explican estas pérdidas multimillonarias.

En detalle, Abengoa se ha apuntado unas pérdidas de 4.227 millones por el deterioro del valor de algunos de sus activos, como los de bioenergía en EEUU, Europa y Brasil, de sus líneas de transmisión eléctrica en Brasil, de las plantas de generación en México o de las plantas solares en Chile. A ello hay que añadir un gasto financiero de 390 millones por la ejecución y provisión de avales e intereses de demora.

Por su parte, la cifra de negocios del grupo se ha reducido hasta los 1.042 millones de euros entre enero y septiembre, menos de un tercio de la registrada en el mismo periodo del año pasado, cuando facturó 3.265 millones.

Esta abrupta bajada se debe a las fuertes restricciones de liquidez que ha sufrido el grupo y que, tal como reconoció en su información a la CNMV, «han supuesto la ralentización generalizada en el desarrollo de proyectos». El Ebitda del grupo fue negativo en 90 millones de euros.

La mayor reestructuración empresarial que se ha dado en España hasta el momento y que implica la refundación de la compañía se puso en marcha cuando el juez titular del Juzgado número 2 de Sevilla aprobó el acuerdo de refinanciación de la compañía, un plan de rescate negociado durante más de diez meses que fue aprobado por el 85 por ciento de la masa de acreedores y que ha abierto la puerta a nuevas inyecciones de liquidez vitales para el grupo.

Dicho plan de salvamento incluye una serie de medidas como quitas de hasta el 90 por ciento de la deuda antigua, inyecciones de liquidez por importe de unos 1.200 millones de euros, la venta de activos por valor de más de 400 millones y la entrega a la compañía de avales financieros por más de 800 millones de euros.

Tras la aprobación del plan por parte de las entidades jurídicas en España, quedan pendientes algunos flecos legales para que dicho acuerdo sea efectivo, si bien desde la compañía se asegura que «en breve» quedarán resueltos.

El plan pasa por dos nuevas sociedades creadas en el Registro Mercantil de Sevilla bajo la denominación social AbeNewco 2 y AbeNewco 1. La primera, cuyo único accionista será Abengoa, tendrá el control de AbeNewco 1, donde aportará todas las acciones y participaciones de la sociedad en las filiales.

Nombre nuevo y caras nuevas. Los anteriores accionistas salen del consejo (abandonan la empresa el exministro José Borrell, el exsecretario de Estado Ricardo Martínez Rico o el actual presidente del grupo, Antonio Fornieles, que no tendrán derecho a ninguna indemnización) y entra Gonzalo Urquijo como consejero ejecutivo. Le acompañan en el órgano rector seis vocales independientes: Manuel Castro Aladro, José Luis del Valle Doblado, José Wahnon Levy, Ramón Sotomayor Jáuregui, Javier Targhetta Roza y Pilar Cavero Mestre. El reto para todos ellos es el mismo: dejar atrás los problemas de gestión, de posicionamiento estratégico y de endeudamiento excesivo.


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