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La aventura del misterio

1908: Cuando la tierra vivió el ‘fin del mundo’

Lejos de ser una simple profecía, lo acontecido en 1908 en la región rusa de Tunguska distaba mucho de ser una simple visión a ser una más que palpable realidad

12 nov 2017 / 12:43 h - Actualizado: 13 nov 2017 / 17:17 h.
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Siberia es legendaria por su frío estepario y nevados paisajes... también mítica por ser tierra de destierros o la última morada de los desterrados por los zares o el régimen político gobernante. Lejos de todo esto, la región de Tunguska es mítica por un extraño suceso: una explosión de algo proveniente del cielo que arrasó toda la región. A poco más de cien kilómetros de la población de Vanavara, el 30 de julio de 1908 y sobre las 7.17 h. una extraña explosión hace vibrar todos los sismógrafos del planeta... Provenía de esta región rusa y aquella formidable e inexplicable explosión arrasó literalmente con 3.100 kilómetros cuadrados de taiga, carbonizando toda la fauna del lugar y asolando las grandes masas boscosas de la zona... Los temblores asolaron la zona, Europa y Asia vibraron al compás que marcó el origen de aquella explosión... El resplandor pudo verse en toda esta meseta siberiana mientras el «viento de la muerte», con temperaturas elevadísimas, asolaba con su onda cuanto estaba a su alcance arrancando de sus raíces árboles, casas... Toda Rusia vibró y tras la explosión sólo se dejó caer una extraña lluvia negra que sembraba de perplejidad y miedo a los habitantes de la estepa. A 800 kilómetros de distancia, en Kansk, la tierra temblaba como si aquello se estuviera produciendo allí mismo y el río Angara vivió momentos de gran agitación... los habitantes más cercanos al lugar de la explosión sólo podían describir: «una brillante luz en el horizonte y una nube en forma de seta...».

En las orillas del lago Baikal, en la ciudad de Irkutsk, un centenar de habitantes afirmaron sin dudar que aquella misma mañana habían visto cruzar el cielo un extraño objeto (siguiendo la línea del paralelo 60) que dejaba tras de sí una estela incandescente, el objeto se movía de sur a norte pero tras el estudio de los daños causados se comprobó que cuando detonó había cambiado su rumbo al de este-oeste... lo cual indicaba un cambio de dirección en el objeto, este hecho no deja de asombrarnos y crearnos aún más dudas.

La zona de Tunguska estaba, y está, enclavada en un valle con ese mismo nombre, lo atraviesa el río Tunguska que es afluente del Yanisey, sus habitantes eran y son llamados tunguses y su fuente de recursos se limitaba al pastoreo y los renos. Tras la explosión no quedaba nada en pie, los árboles habían sido derribados e incendiados, los objetos metálicos se habían fundido y los seres vivos alcanzado por el «viento de la muerte» habían quedado hechos cenizas. La detonación había dado dos vueltas al mundo –según los microbarógrafos– y el resplandor se pudo ver desde la lejana ciudad de Londres. Las noches fueron durante varios días más luminosas y los efectos meteorológicos se dejaron sentir en la zona afectada.

El Gobierno ruso encarga una rápida explicación pero no sabe cuál es el motivo que originó esa tremenda explosión.

El Dr. A . Voznesenky –del Observatorio de Irkustk– dio una aproximación del lugar de la explosión en 1920. Leonidas A. Kulik fue el encargado de investigar en el 1927 para la Academia de las Ciencias aquel acontecimiento. Tras desplazarse al lugar y comprobar, casi 20 años después, los efectos de aquel suceso no dudó en achacar las causas al impacto de un meteorito de masa considerable, el espectáculo que vio tras llegar a la cima de la montaña de Shakhorma fue suficiente: árboles arrancados apuntando a un hipotético epicentro en millas a la redonda y numerosos cráteres llenos de agua en el terreno... Algo no concordaba con la supuesta explicación: ¡¡¡no había cráter y los árboles en aquella zona aún estaban en pie!!! Pero Kulik lo atribuyó a que el supuesto meteorito había hecho explosión en el aire ya que en el lugar se encontraron tres árboles petrificados apuntando al cielo... y no se equivocaba ya que la explosión de haberse producido habría sido en el cielo para provocar aquellos daños tal y como encontraron la fisonomía del terreno estos investigadores. El mismo minerólogo ruso escribía: «desde nuestro punto de vista no se ven señales de bosque, ya que todo ha sido devastado e incendiado, y alrededor del borde de esta zona muerta la joven vegetación forestal de los últimos veinte años ha avanzado impetuosamente, en busca de luz solar y de vida. Se experimenta una extraña sensación al contemplar estos árboles gigantescos de 50 a 75 centímetros de diámetro, quebrados como si fuesen ramitas, y sus copas proyectadas a muchos metros de distancia en dirección sur».

En 1938 y 1939 se tomaron las primeras fotografías del lugar y el mundo vio con sus ojos la magnitud de aquella tragedia a la vez que una pregunta inquietaba a las mentes de los más afamados científicos: «¿qué hubiera sucedido de haber ocurrido sobre una ciudad habitada, una gran urbe?».

El ingeniero ruso Alexander Kazantsev fue quién especuló con la causa real del impacto de Tunguska: un OVNI se había estrellado allí... Hacía 1945 esta hipótesis parecía absurda pero muchos la daban por buena habida cuenta de la fragilidad de la ofrecida por Kulik. El mismo Kazantsev tratando de avalar su explicación del fenómeno habló de un hombre que murió entre terribles dolores como si lo consumiera un fuego invisible: «sólo puede tratarse de radioactividad», afirmaba el ingeniero ruso.

En 1951 la Academia de las Ciencias añadió a la investigación de Kulik la presencia en la zona de un cráter con el que se pretendía dar carpetazo a la ya mítica explosión de Tunguska. Kulik no pudo avalar este añadido ya que murió durante la guerra luchando contra los nazis en el ejército ruso en las proximidades de Smolensk. El encargado de este añadido no fue otro que el Dr. Vassili Fesenko.

La mítica explosión de Tunguska en cifras reales equivaldría a la detonación de una bomba atómica de 10 megatones, es decir, 50 veces la lanzada en Hiroshima durante la IIª. Guerra Mundial a una distancia del suelo de unos nueve kilómetros. Los microbarógrafos registraron que la detonación había dado dos vueltas al planeta. El cielo de buena parte de toda Europa registró raras tonalidades, los amaneceres y atardeceres tenían el añadido de tonos plateados que los científicos llamaron nubes noctilumínicas que ya habían sido estudiadas cuando explotó el Krakatoa en 1883..., por las noches en ciudades tan distantes como París, Londres o Berlín se podía comprobar una cierta luminosidad que hacía posible incluso la lectura sin necesidad de luz supletoria, el fenómeno conmocionó a toda Europa.

Posibles explicaciones a esta tremenda explosión no han faltado a lo largo de estos casi 100 años de existencia del misterio de Tunguska y sería justo repasar juntos, el lector y yo, este rosario de causas, hipótesis y razonables explicaciones:

Causas de una explosión

A lo ya dicho anteriormente cabría añadir las hipótesis sobre dicha explosión a modo de simple apunte, encontraremos en este peregrinar interesantes y sorprendente trabajos sobre el origen de la tragedia siberiana así como explicaciones increíbles que encierran también un hermético halo de misterio.

La explosión la causó un meteorito

Esta hipótesis la planteó en 1927 el científico ruso Lenoid Kulik, minerólogo del Museo de San Petersburgo y avalada por colegas como Kyrill Florensky, Yevgeni Krinov y Vassili Fesenkov en 1951... Según este grupo de científicos el objeto debió explotar en el cielo y tener una masa de, al menos, cien mil toneladas. Kulik precisó la zona afectada por el impacto del hipotético meteorito en los 600 lat. N y los 1200 long. E. a 65 Kms. de Vanoara.

La zona se vio en el año 1984 cruzada por un bólido..., y muchos recordaron la explosión de 1908 y la hipótesis del meteorito de Kulik.

La explosión la causó un cometa

Fueron Kyrill Florensky y Vassili Fesenkov quienes desterraron la idea del meteorito y se acomodaron a esta otra del cometa. Según estos científicos rusos el cometa al entrar en nuestra atmósfera se habría volatilizado generando un intenso calor por la fricción.

En julio de 1992 el cometa Shoemaker-Levy sería descubierto por estos científicos que otorgaron su nombre al suicida astronómico... en su caso el impacto contra el planeta Júpiter prometía ser un fenómeno digno de estudio y sería una buena piedra de toque para establecer comparaciones con un posible impacto contra la Tierra de un cometa –¿tal vez como en el caso de Tunguska?–. El resultado del impacto contra Júpiter sería tremendo... 1994 fue conocido en ámbitos astronómicos como el año de Shoemaker-Levy y su catástrofe sideral.

Florensky y Fesenko no supieron resolver las preguntas de otros expertos sobre esta su personal hipótesis y la desecharon como causa explicativa de la explosión.

En la actualidad se cree que de haberse tratado del impacto de un cometa debía haber sido en todo caso de un fragmento del cometa de Encke compuesto por Condrito Carbonáceo (escombro planetario). Que habría tenido una trayectoria cercana al Sol haciendo imposible su localización y al ser muy pequeño tal y como lo demostró el astrónomo checo Lubor Kresak quién en 1976 dijo que la órbita del objeto deducida de su dirección y ángulo de impacto en Tunguska es muy similar a la del cometa Encke, de unas dimensiones de 100 metros de diámetro y un millón de toneladas de masa y cuyo polvo originó las brillantes noches sobre la zona y el resto de Europa.

La explosión la causó una bola de nieve

El meteorólogo Dr. Golenetski formuló la hipótesis de que tal vez la explosión la provocó una gran bola de nieve de 300 metros de diámetro y 100.000 toneladas de peso...

La explosión la causó un super-rayo

Nevki y Balklavs desarrollaron una curiosa hipótesis por la cual un rayo cayó sobre Tunguska y causó dicha explosión. Pero no dan mayores explicaciones que la típica formación de un rayo de origen natural.

La explosión la causó un terremoto

El profesor Rasteguin tras diversos estudios vía satélite y por infrarrojos afirmaron que la causa de la ya famosa explosión no había sido otra que un terremoto debida a la ruptura de los depósitos de petróleo del subsuelo de esta región siberiana, sin embargo ese terremoto no habría sido captado por otros muchos lugares de la propia Rusia o Europa oriental... un gigante con pies de barro.

La explosión la causó un tornado

Esta hipótesis la lanzó el profesor Sitin sin demasiados argumentos, simplemente que un extraordinario tornado arrasó la zona...

La explosión la causó un bloque de hidrógeno sólido

En nuestra atmósfera habría penetrado una masa de hidrógeno que al ponerse en contacto con nuestro oxígeno y la fricción habría provocado una tremenda explosión.

La explosión la causó una señal láser extraterrestre contra la tierra (ahí queda eso...)

Pocas palabras más hay que añadir, según sus creadores «los extraterrestres nos habrían castigado lanzando un rayo láser contra la Tierra a modo de advertencia». Los científicos se atreven a decir que esa señal provendría de la constelación del Cisne, de la estrella PSI.

La explosión del coágulo de polvo cósmico

Ideada por los doctores Ghennadi Plekhanos y Nikolav Vassiliev postula que la saturación por polvo cósmico en nuestra atmósfera habría provocado una deflagración a ocho kilómetros de altura sobre Tunguska que habría provocado el desastre.

La explosión del meteorito de antimateria

La antimateria está constituida por partículas subatómicas con cargas contrarias a las de la materia, el electrón sería positivo y el protón negativo, el contacto entre materia y antimateria sería de un aniquilamiento mutuo y la desintegración de las mismas. Fue en 1948 la revista Nature de la mano del norteamericano La Paz quién la descubrió. Se supone que una porción de antimateria de entre 300 y 400 gramos entró en nuestra atmósfera procedente de un paraíso de antimateria y originó la explosión.

La explosión la provocó un agujero negro

Albert Jackson y Michael Ryan (Universidad de Texas) en 1973 creyeron haber encontrado la causa de la explosión de Tunguska, para ello dijeron que ese día de 1908 los ríos registraban el sentido de la corriente cambiado y que los árboles fueron arrancados por algo que los absorbió desde el cielo. Estos dos científicos afirmaron que si un agujero negro se acercara a nuestro planeta provocaría una explosión similar a la de Tunguska y las partículas ionizadas provocarían fenómenos luminiscentes en las noches terráqueas. Según Jackson y Ryan el agujero negro habría salido por el Atlántico Norte a 1800 kilómetros de Nueva Escocia (Canadá) y habría provocado cataclismos submarinos como desplazamientos de agua o Tsunamis (olas gigantes), la revista Focus en 1984 indicó que en 1908 se registraron en el Atlántico dichas anomalías submarinas...

Otras explicaciones sería un rayo creado por Nikola Tesla, una bomba atómica o, los más extremos abogan por una nave extraterrestre que se estrelló en la zona... Variopintas explicaciones para un misterio que perdura en nuestro tiempo.


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