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Las lágrimas de la Giralda

Un año más, la banda del Sol vuelve a interpretar las Lágrimas de San Pedro en la torre sevillana

28 jun 2018 / 10:27 h - Actualizado: 28 jun 2018 / 10:28 h.
  • Las lágrimas de la Giralda

Llega el final del mes de junio, bien entrado ya el verano. Sucede que en estas fechas, regresa una tradición que es capaz de transportar a épocas pasadas en sus breves instantes de duración, y en un escenario insuperable. Un evento de antaño que parecía haberse esfumado, pero gracias al esfuerzo de estimados sevillanos se asentó de nuevo en el calendario de la ciudad para afianzarse.

Mañana, viernes 29, se celebra la festividad de San Pedro, y un año más volverá a llorar la Giralda con motivo de la conmemoración. Al término de la jornada de hoy, cuando el reloj marque la medianoche, los clarines de la banda del Sol sonarán en las alturas de la torre sevillana para convertir los más breves instantes en una ocasión tremendamente emocionante.

Seis músicos de la formación tocarán una pieza musical de corta duración que repetirán tres veces en recuerdo de las negaciones del apóstol a Jesús. Lo harán así por cada una de las caras del campanario de la Giralda. Primero, los miembros de la banda interpretarán la melodía mirando hacia el Alcázar, después hacia el Aljarafe, luego hacia la calle Alemanes y finalmente hacia la plaza Virgen de los Reyes. Los ministriles vestirán el uniforme de gala.

A la mañana siguiente, el viernes a las nueve y media, y a las doce del mediodía, los clarineros del Sol regresarán al campanario para llevar a cabo el mismo procedimiento, y sonarán de nuevo los lamentos del Santo, que fuera primer Papa de la Iglesia. Mientras se producen los toques de clarín, el cuerpo de alabarderos de la banda monta guardia en la Puerta de los Palos de la Catedral. Al finalizar las interpretaciones, clarineros y alabarderos se reúnen para dirigirse a la Capilla Real y postrarse juntos a los pies de la Virgen de los Reyes.

En recuerdo del llanto que derramó en el atrio de la Casa de Caifás al negar a Jesús tres veces, se tomó el nombre de Lágrimas de San Pedro para este acto, de más de seis años que, tras unos parones en el tiempo, se recuperó en 1986, hace ahora treinta y dos años, gracias al restaurador Rogelio Gómez, en colaboración con el padre Estudillo, canónigo de la Catedral.

Se trata de una tradición sevillana que se remonta al siglo XV. Al regresar el infante Don Fernando de la conquista de Antequera, se le recibió con repiques y luminarias como la noche de San Pedro. En la noche de hoy, se podrá volver a disfrutar de los momentos mágicos de esta conmemoración, que vuelve a cobrar fuerza en Sevilla. Merece la pena acudir. La conjunción entre la Giralda, la luna y los sones de los clarines de la banda del Sol, permite saborear una estampa inigualable.


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