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La aventura del misterio

Lo paranormal... ¿Existe?

Personas que han sobrevivido a un accidente, declarado mortal, o a una grave enfermedad suelen relatar encuentros con el más allá

22 oct 2017 / 09:16 h - Actualizado: 21 oct 2017 / 22:43 h.
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En la historia de lo paranormal a menudo nos encontramos con ese tipo de historia que siempre cabalgará entre la leyenda y la realidad, entre la duda y la negación, en lo fraudulento y... lo paranormal.

A veces y sin buscar se nos presentan a los investigadores oportunidades de ir recogiendo un rosario de testimonios de hechos insólitos y misteriosos, sucesos que nos plantean aquella siempre-eterna pregunta que se hacía el padre y parapsicólogo José María Pilón: «Lo paranormal, ¿existe?». Cuando menos los casos y testimonios que uno ha ido recogiendo invitan a la reflexión y a la duda.

En un viejo manual de parapsicología de mis inicios por estas lides de la investigación paranormal leí en una ya lejana ocasión una definición de la parapsicología que se quedaría para siempre muy grabada en mi mente, definía la polémica palabra como «rama del saber que recoge y estudia una gama polimorfa de fenómenos, más o menos nouménicos, que en el estado actual de los conocimientos, parecen sobrepasar nuestra capacidad de comprensión».

La definición no deja de ser una más de las que se le ha dado, pero lo que le llamó la atención a ese joven investigador fue su autor, Luis Linares de Mula, afamado doctor en biología, bioquímica, medicina y cirugía; diplomado en farmacología, medicina interna y psiquiatría; doctor honoris causa en ciencias, filosofía y psicología... pensé que algo debía de saber este señor y que algo debía de llevar de cierto aquello que sembraba tanta discordia entre unos y otros y que llevaba por definición el término parapsicología.

Todo un mundo plagado de fenómenos extraños que haría las delicias del coleccionista Charles Fort. Un mundo que cabalga entre lo oculto, lo misterioso y lo irreal, un mundo que pese a todo merece la pena ser investigado y analizado.

Comenzaré esta pequeña recopilación de historias por una de cuño reciente. Todos conocemos la creencia en las vidas anteriores, las reencarnaciones, los recuerdos de vidas pasadas y flashes de otros momentos y otras épocas. ¿Quién no se ha dicho internamente al pasar por un determinado lugar por el que no había pasado antes aquello de: «Este momento lo he vivido yo antes», «por aquí ya he pasado yo» o «sé lo que va a pasar»?

A este fenómeno llamado déjà-vu que para muchos es la prueba más que evidente de otras vidas o experiencias paranormales no responde más que a un mecanismo neuroquímico del cerebro que activa las funciones de la memoria de forma equivocada.

El jamais-vu es su fenómeno antagónico y está íntimamente relacionado con ciertos tipos de amnesia y síntoma de epilepsia. Pero por supuesto esto anterior no tiene por qué ajustarse a la verdad, aún son muchos los mecanismos de nuestros cerebros que no conocemos o no queremos públicamente conocer...

¿Viajando en el tiempo?

Nuestra historia comienza el día que un grupo de jóvenes se disponen a dormir en un salón comunal de estudiantes de la vieja usanza. Como las típicas reuniones de chavales deciden gastar una broma a uno de ellos tras asegurarse de su estado durmiente... Uno de ellos decide tirarle una almohada con la mala fortuna que la misma golpea contra la barra de una cortina y esta cae sobre la garganta del chico, en unos segundos el chaval se comienza a ahogar y entre todos sus compañero lo reaniman quedando la broma en un secreto inconfesable y en un mayúsculo susto. Pero el chico tras serenarse le comienza a comentar a su amigo Rafael una historia sucedida tras el desafortunado incidente. «Soñaba» que estaba durmiendo en casa cuando de repente irrumpieron en la misma un grupo de soldados dispuestos a cogerle, tras huir de los mismos por las calles de la ciudad tropezó y fue alcanzado siendo capturado y enviado en carro a una extraña plaza, describió perfectamente las calles recorridas y el camino trazado hasta llegar a aquella plaza para ser conducido a un patíbulo donde sería irremisiblemente condenado a muerte por aquel encendido y ciego público sediento de sangre. Minutos más tarde nuestro joven amigo era guillotinado en la Francia de la revolución, murió tras sufrir el cruel impacto de la cuchilla sobre su cuello... Evidentemente todo esto pudo ser la recreación en milésimas de segundo del cerebro tras recoger las sensaciones nerviosas transmitidas tras el impacto de la barra de la cortina pero la recreación de las calles, uniformes, la plaza las expresiones en perfecto francés (idioma que desconocía) siempre harán que tengamos las dudas sobre este caso que para unos no deja de ser una recreación de nuestro desconocido cerebro y para otros la prueba evidente de otras vidas...

Sobrevivir a la muerte

Las experiencias cercanas a la muerte o ECM son otras de esas extrañas circunstancias que en un determinado momento rodean una situación límite en la vida de un individuo que lo hacen contemplar la posibilidad de la creencia en la vida en el más allá y los fenómenos paranormales. Son muchos los que tras leer el libro Vida después de la vida del doctor Raymond Moody creen a ciencia cierta en la vida en un más allá quizás idealizado, quizás inexistente o quizás producto de la situación límite de nuestro cerebro en un instante determinado.

Aquellas personas que han sobrevivido a un accidente, declarado mortal, o a una grave enfermedad suelen relatar sobrecogedores testimonios y vivencias sobre un encuentro cercano con el más allá. Tan increíbles relatos nos traen a nuestra mente la eterna cuestión de la vida después de la muerte. Actualmente se está investigando sobre la muerte y la supervivencia a ella. La investigación orientada a los estados alterados de conciencia y a los individuos denominados como sujetos PSI. La muerte ya no es vista como el final de un camino y si como el comienzo de una nueva etapa... ¿Quién teme a la muerte?

Nuestra historia comienza recién terminado el Campeonato de España de Motociclismo celebrado en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, tras unos días en la vecina localidad de Cádiz, dos jóvenes y buenos amigos de este investigador recogen los bultos y se disponen a regresar para Sevilla en su potente Suzuki-600 cc.

Ambos viajaban en la misma motocicleta y tras estar próximos a la capital hispalense, un vehículo se cruzó delante de la motocicleta de estos dos amigos. Patri rodó junto a la moto pero su novia salió despedida sobre el auto causante del accidente y calló golpeándose la cabeza sobre el duró asfalto lebrijano. La chica quedó tendida en el suelo sin responder, inerte. Nuestro amigo se levantó y su primera mirada fue la de localizar a su novia que yacía tendida en el piso de la carretera. Tras tratar de reanimarla comenzó desesperadamente a tratar de llamar por su móvil a una ambulancia, pero el teléfono no tenía batería..., el conductor del vehículo lo hizo desde el suyo mientras nadie tocaba el cuerpo de la chica.

En pocos minutos una ambulancia de la Cruz Roja llegaba al lugar y trasladaba a la chica urgentemente. Nadie se atrevía a asegurar nada pero los miembros del equipo quirúrgico pusieron muy mala cara... Al ser atendida en Sevilla la situación se estabilizó y en pocos días la chica se recuperó.

Nadie sabe ni sabrá realmente sí estuvo muerta pero tras animarse a hablar sobre lo sucedido contó al detalle los momentos de angustia vividos por su novio, la desesperación cuando el móvil no tenía baterías, sus gritos, el tráfico parado, la llegada de la ambulancia, la agitación nerviosa del conductor del vehículo, etc... y todo eso en un estado comatoso. Evidentemente podía estar inconsciente y mantener sus sentidos (como el oído) activo de forma que recogiera esta información grabándola en el subconsciente, pero siempre quedará la duda sobre su experiencia.

La no-fallecida

Carmen Aguirre falleció un 6 de Septiembre. Repentinamente y tras una afección cardiaca murió en la cama del hospital donde era atendida. Fue rápidamente tratada por el equipo de emergencia del hospital pero sin ningún resultado.

El médico concluyó: «No hay nada qué hacer, la hemos perdido». Pero a los pocos segundos las constantes de la señora parecieron resurgir y volver a la vida, en ese momento fue retomada por el equipo médico y regresada al mundo de los vivos. Carmen nos relataba su experiencia contándonos que se encontraba en una esquina de la habitación observando cómo aquellos especialistas trataban de reanimar a alguien.

Había una gran agitación y en un determinado momento el médico dijo «no hay nada qué hacer, la hemos perdido». Todos sintieron un gran pesar e incluso un asistente golpeo la pared en un gesto de impotencia. Todos estos gestos que solo ellos pudieron ver fueron apreciados por esta señora de 82 años. A los pocos instantes se abrió una gran luz al final de un túnel en la ventana de la habitación y surgieron voces reclamándola al otro lado... eran voces familiares, conocidas, cariñosas. Carmen se dirigía plácidamente hacía aquella luz cuando de repente quiso volver junto a sus hijas que lloraban angustiadas en el pasillo del hospital al ser desalojadas ante tan delicada-grave situación.

Entonces regresó y sintió en la oscuridad las palabras agitadas de los médicos. Ya no recordó nada más hasta despertar días después junto a sus hijas. El cerebro sigue siendo nuestro inseparable y desconocido compañero. No sabemos si drogas naturales internas segregadas por el mismo provocan estado alterados de conciencia ante situaciones límite, percepción extrasensorial o simplemente mantienen nuestros sentidos abiertos y receptivos a estímulos e información mientras tiene en plácido estado la mente y el cuerpo del moribundo. Se puede deber a innumerables causas que no tiene por qué deberse a la llamada del más allá pero tal vez y ante la unanimidad de experiencias registradas el más allá, el otro lado, la otra vida o como quieran llamarlo sea una realidad más tangible de lo que muchos creemos.

¿Quién no ha sentido alguna vez de pequeño ante las historias de aparecidos y de fantasmas? Son muchas las historias, documentos, fotografías y registros de supuestas apariciones o fantasmas buscadores de un objetivo en la vida aún no cumplido o condenados a morar eternamente por los lugares en los que se desarrolló su actividad en vida.

Románticas ideas comparadas con aquellas más vanguardistas y pragmáticas que nos hablan de la carga psíquica de un lugar, casa, paraje o entorno. Campos de batalla que rememoran puntualmente la gloria vivida, casas que recuerdan las miserias de sus moradores, espectrales visiones de seres ausentes hace siglos que se empecinan en seguir en un lugar y entorno. Ir más allá de la vida es atravesar la frontera con la muerte para ubicarnos en el lado oscuro de las creencias personales de cada individuo, una vez transgredido este portal estamos abocados a la fe, creencias y supersticiones de cada persona, en un salto insalvable para todo aquel que no esté lo suficientemente preparado para admitir otras realidades, tolerar otras opiniones y respetar –sobre cualquier otra cosa– la fe de cada individuo.

Para muchos, las apariciones espectrales no dejan de ser más que las manifestaciones de los muertos con diferentes objetos (ayuda, avisos, mensajes...). Para otros son la realidad de otras formas de vida tras la muerte y para otros son manifestaciones de carácter parapsicológico como bien lo podrían ser las proyecciones mentales generadas consciente o inconscientemente. Dependiendo del nivel cultural, formativo, carácter y psicología de la persona, cada individuo reacciona de forma totalmente diferente a cualquier otra reacción, aunque el miedo sigue siendo el rey de las reacciones. Recogiendo un sabio refrán de mi tierra sobre apariciones, se impone aquello de «mejor creerlos que no verlos...».

Enrique Conde falleció hace tiempo en una localidad vecina a Sevilla, muchos lloraron la muerte de este ejemplar vecino mientras que se recordaban las bondades y aficiones de aquel que ya no volvería.

Ignacio se sintió muy afligido cuando una semana después de su muerte le informaron del destino de su amigo. Casi sin creer lo que le estaban diciendo se apuró en preguntar cuándo murió. «Hace una semana» respondió el sacerdote del pueblo, sin embargo Ignacio negó esa posibilidad argumentando que estaba siendo víctima de una macabra broma ya que Enrique Conde «me visitó ayer en la noche y estuvimos charlando casi por espacio de una hora». Evidentemente, Ignacio había hablado con el cuerpo no físico de su amigo Enrique que había dejado de existir días antes... ~


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