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Acaba una Feria de Abril con unos datos turísticos excelentes

07 may 2017 / 22:04 h - Actualizado: 07 may 2017 / 22:17 h.
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Hemos tenido de todo. Esta Feria de Abril (o de mayo) tan característica por ser infinitamente interminable ha dado para mucho.

Hemos presenciado por primera vez cómo se encendían las 24.000 bombillas que iluminaban la portada de Curro –que bastante seguirá dando que hablar– un sábado, en lugar de un lunes.

Se ha visto a alguna que otra señora intentando adivinar el detalle de la firma de Murillo en el lateral de dicha construcción, ya que quizás no era del todo legible.

Yo he visto quien se rebeló ofendido por el cambio feriante del calendario y celebró su noche del pescaíto el lunes, cuando la feria ya estaba más que inaugurada y el alberto estaba bien asentado. Se han sufrido también los 30 grados de un calor insoportable durante los primeros días y se han visto paraguas los últimos. He visto espaldas y escotes quemados, y esparteñas mojadas y mantoncillos mojados.

Ha habido también quien se ha quedado en casa y se ha escapado de la Feria algún día que otro ya que siete largos días que han dado para mucho, incluso para descansar. Ha habido rebujito, cerveza, tortillas de patatas y pimientos fritos. En la caseta Visita Sevilla han bailando catalanes con coreanos, y en numerosísimas casetas privadas se ha escuchado el famoso tema Despacito de Luis Fonsi, en lugar de sevillanas.

Sea como fuere, cualquier revisión de una tradición puede ser siempre positiva si se hace con mesura y prudencia, porque se entiende que las intenciones siempre serán buscar el beneficio de todos y lograr aumento de afluencia de público, tal y como se ha comprobado durante estos días. Incluso Renfe tuvo que disponer 5.500 plazas más en el AVE de Madrid a Sevilla dada la cantidad de personas que querían venir a disfrutar de segunda fiesta más importante de una ciudad tan ombliguista como bonita.

El caso es que la Feria ha sido más que peculiar y en boca de todo el mundo están todos y cada uno de los cambios que se han ido incorporando. Lo que no se puede negar es que en la seguridad nadie puede tener queja a excepción del horrible suceso ocurrido muy lejos de Sevilla con los vehículos de Cabify pero que directamente afectan a la movilidad en la capital. Con lo cual, una vez más la ciudad esta semana vuelve a reiniciarse y a cambiar el chip y pensar en El Rocío, o en la playa, o en la Semana Santa de 2018.

Eso sí, lo que quizás no debería faltar el año que viene son los farolillos, una seña de identidad clásica y sevillana cuya colocación ojalá nunca pase por referéndum o por consulta ciudadana.


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