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Bellavista y un recuerdo a Fernando Carrasco

Sin mirar al cielo, más que para recordar al periodista, la hermandad del Dulce Nombre puso en la calle a sus 400 nazarenos a la hora prevista. Juanma Martín y Ernesto Sanguino se estrenaron como capataces de la cofradía

18 mar 2016 / 21:12 h - Actualizado: 18 mar 2016 / 23:54 h.
  • El Cautivo de Bellavista, a su salida de la parroquia. / Manuel Gómez
    El Cautivo de Bellavista, a su salida de la parroquia. / Manuel Gómez

Todo en Bellavista recordaba a un Viernes de Dolores de los de siempre. El cielo era azul, los vecinos se arremolinaban desde primera hora a las puertas de la parroquia, y los balcones de Caldereros lucían vestidos de fiesta. Nada parecía ser diferente, excepto una ausencia. Después de toda una vida con su libreta, el periodista Fernando Carrasco no estaba. Al menos físicamente, porque no faltó en el recuerdo de sus hermanos.

Las puertas de la parroquia se abrieron a la hora prevista. Sin dudas, a pesar del aumento de la inestabilidad que se anunciaba. Solo unos minutos después, sonaba el llamador del misterio. Era Juanma Martín, su capataz. «Fuerte al cielo, para que Fernando le pueda dar un beso al Señor de la Salud y Remedios». Y así fue, con la ayuda del compañero de esta casa José Gómez Palas que tocó el martillo «por Libia –la mujer- y sus dos hijos». Todo era emoción y lágrimas. Más cuando los sones de la agrupación de la Redención allanaron el reencuentro entre el Señor y su barrio. Bellavista volvía a cumplir el rito.

Las miradas se dirigían entonces a la Virgen del Dulce Nombre. En uno de sus varales, un crespón negro recordaba a Fernando Carrasco. También su capataz de estreno, Ernesto Sanguino, que le dedicó su primera levantá. Ahora sí, Bellavista se preparaba para recibir a su madre. Y lo hizo como siempre, con lágrimas y aplausos que agradecían volver a verla en la calle un Viernes de Dolores más.

Así se alejaba el palio, con la voz de Alex Ortíz interpretando una de las primeras saetas de la Semana Santa. La tercera que sonaba este Viernes de Dolores en Bellavista. Una, la más especial, se escuchó al mediodía. «La Virgen del Dulce Nombre/Tiene en su cielo una estrella/Porque Fernando Carrasco/Después de entregar el alma/Se marchó a vivir con Ella». Con la Virgen de la que volvió a disfrutar otro Viernes de Dolores, éste desde su balcón en el cielo.


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